Mutxamel
Un cuarto de siglo de línea en valenciano
La Trobada reúne a 8.000 personas en el 25 aniversario de la Escola en Valencià en el colegio Arbre Blanc, pionero en la comarca

El parque El Canyar de les Portelles de Mutxamel acogió ayer la Trobada. A la derecha, uno de los talleres que se organizaron durante el encuentro. DAVID PERICH
MULTIMEDIA
J. A. R.
La XXIV Trobada de Escoles en Valencià de l'Alacantí reunió ayer en Mutxamel a 8.000 personas. El encuentro se celebró en el parque El Canyar de les Portelles y el centro acogedor fue el colegio Arbre Blanc, con motivo del 25 aniversario de la implantación de la línea en valenciano en este centro, que fue el primero de la comarca.
A esta cita asistieron 27 centros de Infantil y Primaria de l'Alacantí, con unas 8.000 personas que participaron en los talleres organizados para esta Trobada y que defendieron la enseñanza en valenciano y la escuela pública. Los colegios que tomaron parte en este encuentro vinieron de La Torre de les Maçanes, Xixona, San Vicente del Raspeig, Sant Joan d'Alacant, El Campello, Alicante y todos los centros de Mutxamel.
Además, participó la Universidad de Alicante organizando un taller de juegos populares. La inauguración corrió a cargo de dos estudiantes de sexto de Primaria del Arbre Blanc, que dieron la bienvenida al municipio a los visitantes y defendieron la enseñanza pública de calidad y en valenciano, además de realizar un llamamiento contra los recortes en educación.
Del mismo modo en la Trobada de Mutxamel también intervinieron Jose Matos, director del Arbre Blanc; Diego Gómez, en nombre de Escola Valenciana; e Ignacio Raneda, rector de la Universidad de Alicante.
¿HACIA DÓNDE VAMOS?
Sanidad y enseñanza, en la diana
El Consell sitúa los ámbitos sanitario y educativo en el ojo del huracán de los nuevos recortes que amenazan logros sociales y profesionales de hace décadas.
PINO ALBEROLA/ VICTORIA BUENO
España ha creado uno de los sistemas de salud más valorados y reconocidos a nivel mundial y hoy pocos dudan del serio peligro que corre a causa de los recortes. La Comunidad Valenciana estrenó el año 2012 con un paquete de medidas para ahorrar en Sanidad 440 millones de euros que se sumaron al tijeretazo que el Consell dio días antes al sueldo de los funcionarios.
Pagar una tasa por la pérdida de la tarjeta sanitaria, reducir las operaciones del Plan de Choque, cobrar a los extranjeros que se operen aquí o racionalizar los medicamentos fueron algunos de los primeros ajustes adoptados por la Conselleria de Sanidad. Unas medidas que están pasando factura, sobre todo en el ánimo de los trabajadores. "Los médicos tienen una gran responsabilidad hacia su paciente y tratan, por todos los medios, de que la calidad asistencial no se deteriore, pero si la situación de recortes se prolonga acabará por repercutir irremediablemente", señala José Pastor, vicepresidente del Colegio de Médicos de Alicante.
El aumento de las listas de espera para operarse es otro de los riesgos que se corre "si no se abren más quirófanos para absorber lo que ya no se va a hacer en la privada". Pastor también alerta de que la saturación en la atención primaria puede pasar factura a largo plazo: "Si un paciente no es atendido adecuadamente por su médico de familia, su enfermedad degenerará hasta el ingreso en el hospital, lo que a la larga acaba siendo más caro".
Entre las medidas adoptadas por el Consell destaca la de no sustituir al personal en los centros de salud hasta que no lleven 15 días de baja, "por lo que el cupo de un sanitario enfermo tiene que ser asumido por otro que a lo mejor va muy cargado de trabajo", explica Pastor. Y es que el déficit de personal es otro de los peligros que amenazan al sistema sanitario, donde ya no se permitirá a los médicos prolongar la edad de jubilación de los 65 a los 70 años, lo que afectará a más de 300 médicos en la provincia. "Si esas plazas no se cubren habrá déficit en algunas especialidades".
La pretendida calidad de la enseñanza también está en horas bajas y vive uno de sus momentos más delicados a consecuencia de los "ajustes" aprobados en el decreto de enero del Consell. Siempre se ha mantenido que sin el apoyo de los docentes no hay reforma educativa que tenga éxito y los cambios anunciados en el ámbito escolar sólo han conseguido, hasta ahora, un enfrentamiento encarnizado con el colectivo de educadores. Mala señal.
La rebaja del 50% en el cobro de sexenios, el complemento personal de formación, no la han digerido nada bien los docentes porque, además, ha sido la única Comunidad que ha llevado a cabo esta medida. El despido de la totalidad de los interinos desde el próximo 30 de junio también ha generalizado la intranquilidad por el puesto de trabajo en tiempos tan convulsos y ha propiciado la férrea unidad de los cinco sindicatos contra las medidas del Consell, hasta el punto de que no han vuelto a sentarse a negociar y proclaman su malestar en la calle.
La medida afecta a los 7.500 interinos de la Comunidad, 5.000 de ellos -la gran mayoría- en la provincia. Las escuelas de idiomas, en concreto, quedarán desasistidas en julio para completar las pruebas libres de Valenciano o Inglés.
Entre las primeras consecuencias de la batalla emprendida entre los trabajadores de la enseñanza y su empresa, la Conselleria de Educación, figura la eliminación de buena parte de las actividades extraescolares que voluntariamente propiciaban los profesores. En algunos centros los padres han tomado el relevo y en otros, para mantener la paz social con las familias, las han recuperado, pero el conflicto pervive.
Tampoco habrá nuevos colegios, por más falta que hagan. Los alumnos tendrán que apretarse en aulas ya de por sí saturadas, con el aumento de la ratio en un 10% anunciada por el ministro Ignacio Wert. "Así es como se van a dar los idiomas en el siglo XXI, con más de 30 alumnos en Bachillerato, la misma didáctica de enseñanza que cuando yo no los aprendí", ironiza Francisco García. De esta forma, los planes de plurilingüismo y contra el fracaso escolar en los que pone el acento la consellera Catalá para la presente legislatura no prometen gran cosa.
En las universidades, las tasas para el alumnado ya son las más caras del país y los laureados Campus de Excelencia han pasado a la historia en un abrir y cerrar de ojos. Por todo ello la incertidumbre es máxima en los sectores de los que depende el futuro de la sociedad.
Pero estos primeros recortes se quedarán pequeños a la luz del tijeretazo de 700 y 300 millones de euros que Sanidad y Educación van a tener que asumir respectivamente por imperativo del Gobierno central en Madrid.
La semana que viene se empezará a conocer cómo cristalizan los nuevos "ajustes". De momento ya se han escuchado posibles medidas en el sector sanitario como las de unificar la cartera de servicios con la eliminación de algunas prestaciones, y la de pagar por los medicamentos en función de la renta. El responsable de Comunicación de CC OO, Salvador Roig, critica "la falta de información y el oscurantismo" de las nuevas medidas" y rechaza que se toque la cartera de servicios y se reduzcan prestaciones "porque sólo beneficia a quien tiene dinero para pagar el tratamiento por la privada". Se opone además al pago de medicamentos por renta, "que perjudica a los pensionistas porque tienen el mayor gasto".
Los profesores también saben que deben ajustar los costes de luz, agua y gas en los institutos para poder optar a proyectos educativos y nuevos materiales, mientras desde Educación se insiste en que "no somos el enemigo".
España ha creado uno de los sistemas de salud más valorados y reconocidos a nivel mundial y hoy pocos dudan del serio peligro que corre a causa de los recortes. La Comunidad Valenciana estrenó el año 2012 con un paquete de medidas para ahorrar en Sanidad 440 millones de euros que se sumaron al tijeretazo que el Consell dio días antes al sueldo de los funcionarios.
Pagar una tasa por la pérdida de la tarjeta sanitaria, reducir las operaciones del Plan de Choque, cobrar a los extranjeros que se operen aquí o racionalizar los medicamentos fueron algunos de los primeros ajustes adoptados por la Conselleria de Sanidad. Unas medidas que están pasando factura, sobre todo en el ánimo de los trabajadores. "Los médicos tienen una gran responsabilidad hacia su paciente y tratan, por todos los medios, de que la calidad asistencial no se deteriore, pero si la situación de recortes se prolonga acabará por repercutir irremediablemente", señala José Pastor, vicepresidente del Colegio de Médicos de Alicante.
El aumento de las listas de espera para operarse es otro de los riesgos que se corre "si no se abren más quirófanos para absorber lo que ya no se va a hacer en la privada". Pastor también alerta de que la saturación en la atención primaria puede pasar factura a largo plazo: "Si un paciente no es atendido adecuadamente por su médico de familia, su enfermedad degenerará hasta el ingreso en el hospital, lo que a la larga acaba siendo más caro".
Entre las medidas adoptadas por el Consell destaca la de no sustituir al personal en los centros de salud hasta que no lleven 15 días de baja, "por lo que el cupo de un sanitario enfermo tiene que ser asumido por otro que a lo mejor va muy cargado de trabajo", explica Pastor. Y es que el déficit de personal es otro de los peligros que amenazan al sistema sanitario, donde ya no se permitirá a los médicos prolongar la edad de jubilación de los 65 a los 70 años, lo que afectará a más de 300 médicos en la provincia. "Si esas plazas no se cubren habrá déficit en algunas especialidades".
La pretendida calidad de la enseñanza también está en horas bajas y vive uno de sus momentos más delicados a consecuencia de los "ajustes" aprobados en el decreto de enero del Consell. Siempre se ha mantenido que sin el apoyo de los docentes no hay reforma educativa que tenga éxito y los cambios anunciados en el ámbito escolar sólo han conseguido, hasta ahora, un enfrentamiento encarnizado con el colectivo de educadores. Mala señal.
La rebaja del 50% en el cobro de sexenios, el complemento personal de formación, no la han digerido nada bien los docentes porque, además, ha sido la única Comunidad que ha llevado a cabo esta medida. El despido de la totalidad de los interinos desde el próximo 30 de junio también ha generalizado la intranquilidad por el puesto de trabajo en tiempos tan convulsos y ha propiciado la férrea unidad de los cinco sindicatos contra las medidas del Consell, hasta el punto de que no han vuelto a sentarse a negociar y proclaman su malestar en la calle.
La medida afecta a los 7.500 interinos de la Comunidad, 5.000 de ellos -la gran mayoría- en la provincia. Las escuelas de idiomas, en concreto, quedarán desasistidas en julio para completar las pruebas libres de Valenciano o Inglés.
Entre las primeras consecuencias de la batalla emprendida entre los trabajadores de la enseñanza y su empresa, la Conselleria de Educación, figura la eliminación de buena parte de las actividades extraescolares que voluntariamente propiciaban los profesores. En algunos centros los padres han tomado el relevo y en otros, para mantener la paz social con las familias, las han recuperado, pero el conflicto pervive.
Tampoco habrá nuevos colegios, por más falta que hagan. Los alumnos tendrán que apretarse en aulas ya de por sí saturadas, con el aumento de la ratio en un 10% anunciada por el ministro Ignacio Wert. "Así es como se van a dar los idiomas en el siglo XXI, con más de 30 alumnos en Bachillerato, la misma didáctica de enseñanza que cuando yo no los aprendí", ironiza Francisco García. De esta forma, los planes de plurilingüismo y contra el fracaso escolar en los que pone el acento la consellera Catalá para la presente legislatura no prometen gran cosa.
En las universidades, las tasas para el alumnado ya son las más caras del país y los laureados Campus de Excelencia han pasado a la historia en un abrir y cerrar de ojos. Por todo ello la incertidumbre es máxima en los sectores de los que depende el futuro de la sociedad.
Pero estos primeros recortes se quedarán pequeños a la luz del tijeretazo de 700 y 300 millones de euros que Sanidad y Educación van a tener que asumir respectivamente por imperativo del Gobierno central en Madrid.
La semana que viene se empezará a conocer cómo cristalizan los nuevos "ajustes". De momento ya se han escuchado posibles medidas en el sector sanitario como las de unificar la cartera de servicios con la eliminación de algunas prestaciones, y la de pagar por los medicamentos en función de la renta. El responsable de Comunicación de CC OO, Salvador Roig, critica "la falta de información y el oscurantismo" de las nuevas medidas" y rechaza que se toque la cartera de servicios y se reduzcan prestaciones "porque sólo beneficia a quien tiene dinero para pagar el tratamiento por la privada". Se opone además al pago de medicamentos por renta, "que perjudica a los pensionistas porque tienen el mayor gasto".
Los profesores también saben que deben ajustar los costes de luz, agua y gas en los institutos para poder optar a proyectos educativos y nuevos materiales, mientras desde Educación se insiste en que "no somos el enemigo".
ANÁLISIS DE JUAN RAMÓN GIL (Informacion, 18-3-2012)
De vagos y maleantes
Todo indica que hay una estrategia política para criminalizar a los profesores, estigmatizarlos socialmente, porque están siendo la punta de lanza de las protestas contra los ajustes
No creo que ni el president de la Generalitat, Alberto Fabra, ni el vicepresidente del Consell, José Císcar, sean dos extremistas neocon de los que piensan que la Educación no es el arma más efectiva contra las desigualdades sociales, sino el mejor instrumento para perpetuarlas. No opino que estén en esa línea radical, en la que sí veo, por acción u omisión, a otros dirigentes del PP. Pero después de los últimos acontecimientos no cabe pensar otra cosa que la de que existe una estrategia política para criminalizar al colectivo de los enseñantes, como antes se hizo con el de los funcionarios en general. Sólo en esa clave pueden entenderse las medidas en Educación anunciadas por Císcar tras el pleno del Gobierno autonómico del viernes.
Y es que nada de lo que el Consell decidió en ese pleno apunta a una mejora de la Educación. Ni tampoco, como se pretende hacer ver, sirve para gestionar de forma más efectiva los medios, escasos, con los que la enseñanza pública, pero también la concertada, cuenta en estos momentos.
Los profesores ya trabajaban en julio, aunque no sea mes lectivo. Se preparaba el curso próximo, matrícula incluida, y se cerraban los flecos que junio había dejado pendientes, entre otros la firma de actas de exámenes y certificados. En un mundo cuyos constantes cambios les afectan a ellos más que a nadie, los enseñantes acudían a cursos de formación, y la Generalitat lo sabe porque muchos los organizaba ella misma a través de los llamados CEFIRES. Se preparaban los exámenes de septiembre y se adecuaban los planes a los continuos cambios en los programas. Se hacía, en definitiva, trabajo formativo y administrativo. Exactamente lo mismo que el Consell anuncia ahora que va a ordenar hacer. O sea, que se dice que se va a imponer lo que en realidad ya estaba impuesto. No hay provecho alguno para los alumnos, los únicos que de verdad importan, en esto que a bombo y platillo se promulga, para admitir a renglón seguido, pero en voz baja, que no hay que cambiar la ley porque esto ya está en la ley. ¿Ha habido abusos? Puede, ¿dónde no los hay? Pero entonces diga el vicepresidente cuántos, cómo y con el consentimiento de quién, porque le recuerdo que está hablando de empleados públicos sometidos a un aparato que empieza en los directores y acaba en el titular de la Conselleria. O sea, que o no son generalizados, o si lo fueran las cabezas que tendrían que rodar no serían precisamente las de los profesores.
Se anuncia también que se doblarán turnos en los institutos. ¿Y? ¿Va a haber más profesores? Porque si no los hay, y dado que Císcar no parece Jesucristo y Fabra sólo se asemeja a él en que son los suyos, y no los romanos, los que están empeñados en crucificarle; puesto que, quiero decir, ninguno de los dos puede obrar el milagro de multiplicar los panes y los peces o el de otorgar a los maestros el don de la ubicuidad, la medida podrá desequilibrar aún más la difícil situación de padres y alumnos; conseguirá, seguramente, que algunos enseñantes realicen su trabajo en peores condiciones si deben partir jornadas, pero en ningún caso contribuirá a que el exceso de alumnado por aula y su repercusión en la mala calidad de la enseñanza se corrija. Si hay los mismos profesores, o menos, y los mismos alumnos, o más, el resultado final será el mismo, sea el horario intensivo y de mañanas, o partido y a doble turno. ¿Se eliminarán así barracones, de los que hay todavía 900? Puede que alguno sí, pero la mayoría no, salvo que a alumnos que ya han sido machacados al verse forzados a recibir clases en instalaciones que en invierno son un congelador y en verano una caldera, ahora les apliquen en sus derechos otra vuelta de tuerca obligándoles a estudiar por la tarde/noche y, en algunos casos, más lejos de donde viven, porque ya hay institutos enteros de barracones. O sea, que esto no es tan simple como que unos por la mañana, otros por la tarde, y todos en aulas de verdad y no prefabricadas: algunos tendrán que desplazarse, porque sólo tienen a su alrededor chapa y pintura. Teniendo en cuenta que muchos de esos alumnos ni siquiera son jovencitos, sino que en realidad son niños de 12 años, la solución que plantea la conselleria puede resultar un parche peor aún que el que ya padecíamos. Y lo de recortar las vacaciones de Navidad en un día, suena a más demagogia e improvisación. Podríamos hablar de racionalizar el calendario escolar, de tal manera que los períodos vacacionales, siendo los mismos, estuvieran más repartidos a lo largo del año, como ocurre en otros países. Pero que todo el plan sea sumar un día al curso parece una broma.
El nuevo calendario escolar no dice nada nuevo que no esté en la normativa vigente
Para el PP el éxito escolar radica en un solo instante de todo el curso, el mes de junio
Luis García Trapiello Valencia 20 MAR 2012 (El País, 20-3-2012)
No hace mucho decía en este mismo espacio que “uno de los elementos básicos (para el buen funcionamiento del sistema educativo) es el denominado “ambiente escolar”, teniendo por tal el conjunto de actitudes, disposiciones de ánimo, voluntad de cooperar y decisión de actuar. En la enseñanza es indispensable la existencia de un buen ambiente escolar para que el acto educativo tenga éxito. Ese ambiente en el que se respire paz porque de ninguno de los cuatro sectores que componen la comunidad educativa nazca tensión alguna”. Y finalizaba la reflexión diciendo que “es imprescindible que quien tiene el poder, lo deje de lado, y se haga con el gobierno.
Es verdad que uno encuentra una gran discrepancia entre lo que se dice en la hoja Actualitat del Consell y lo que el Porta Voz (la gran voz) trasladó a los periodistas y que estos a su vez volcaron en sus medios de comunicación. Realmente la hoja volandera no dice casi nada nuevo, nada que no esté redactado en la normativa existente y nada que no se venga haciendo por parte del profesorado de manera escrupulosamente exquisita. Nadie puede negar que el profesorado cumple, y de sobra, con sus obligaciones, yendo más allá en más de mil ocasiones.
¡Pues solo faltaba que desarrapados sindicalistas, que desconocidos representantes de los padres, que denostados dirigentes estudiantiles hablen de igual a igual con los dirigentes políticos del PP de aquello que les afecta, de aquello de lo que ellos mismos son agentes principales! Ellos están sobrados.
La asociación profesional considera que es una "cortina de humo" para tapar los recortes
Denuncian recorte de unidades, los impagos del Consell y la no sustitución de bajas docentes
Neus Caballer Valencia 20 MAR 2012 (El País, 21-3-2012)
Se anuncia también que se doblarán turnos en los institutos. ¿Y? ¿Va a haber más profesores? Porque si no los hay, y dado que Císcar no parece Jesucristo y Fabra sólo se asemeja a él en que son los suyos, y no los romanos, los que están empeñados en crucificarle; puesto que, quiero decir, ninguno de los dos puede obrar el milagro de multiplicar los panes y los peces o el de otorgar a los maestros el don de la ubicuidad, la medida podrá desequilibrar aún más la difícil situación de padres y alumnos; conseguirá, seguramente, que algunos enseñantes realicen su trabajo en peores condiciones si deben partir jornadas, pero en ningún caso contribuirá a que el exceso de alumnado por aula y su repercusión en la mala calidad de la enseñanza se corrija. Si hay los mismos profesores, o menos, y los mismos alumnos, o más, el resultado final será el mismo, sea el horario intensivo y de mañanas, o partido y a doble turno. ¿Se eliminarán así barracones, de los que hay todavía 900? Puede que alguno sí, pero la mayoría no, salvo que a alumnos que ya han sido machacados al verse forzados a recibir clases en instalaciones que en invierno son un congelador y en verano una caldera, ahora les apliquen en sus derechos otra vuelta de tuerca obligándoles a estudiar por la tarde/noche y, en algunos casos, más lejos de donde viven, porque ya hay institutos enteros de barracones. O sea, que esto no es tan simple como que unos por la mañana, otros por la tarde, y todos en aulas de verdad y no prefabricadas: algunos tendrán que desplazarse, porque sólo tienen a su alrededor chapa y pintura. Teniendo en cuenta que muchos de esos alumnos ni siquiera son jovencitos, sino que en realidad son niños de 12 años, la solución que plantea la conselleria puede resultar un parche peor aún que el que ya padecíamos. Y lo de recortar las vacaciones de Navidad en un día, suena a más demagogia e improvisación. Podríamos hablar de racionalizar el calendario escolar, de tal manera que los períodos vacacionales, siendo los mismos, estuvieran más repartidos a lo largo del año, como ocurre en otros países. Pero que todo el plan sea sumar un día al curso parece una broma.
Parece, pero no lo es. Porque todo tiende al mismo propósito: el de trasladar de los profesores la imagen de que son una panda, si no de vagos y maleantes, sí al menos de gente que trabaja poco y exige mucho. Y en esa línea es en la que anuncio que sus vacaciones empezarán en agosto, como si legalmente no fuera ya así; digo que van a doblar turnos, aunque sé que harán las mismas horas, con lo que no busco optimizar recursos sino castigar a los docentes; y remato con que les quito un día de vacaciones, a sabiendas de que ese discurso, que no es nuevo y ha venido siendo alimentado durante años fundamentalmente por el PP, ha calado en la sociedad, que de forma frívola se muestra en general muy dispuesta a considerar, efectivamente, a los profesores como gente privilegiada.
Olvidan que no sólo les hemos encomendado la educación de nuestros hijos, es decir, la construcción del futuro, sino que más allá de eso, les hemos transferido toda la responsabilidad sobre ellos, haciendo en muchos casos los padres dejación de la nuestra. Ignoran también que la sociedad les ha trasladado esa enorme carga al mismo tiempo que de forma estúpida les retiraba todo resto de autoridad y las administraciones, fueran del color que fueran, volvían la vista a otro lado cuando eran agredidos física o psicológicamente por alumnos que estaban en los institutos porque ha habido gobiernos que los han considerado, más que centros de enseñanza, parkings para adolescentes problemáticos. Callan que hay 7.500 interinos, el 65% de ellos inexplicablemente concentrados en Alicante, porque las plazas necesarias para cubrir todas las necesidades de profesorado que había no se han sacado sencillamente porque los interinos, esos a los que ahora se quiere echar, salían más baratos. Pasan por alto que ya antes de la crisis había maestros que eran poco más que mileuristas y que, ahora, con la gran depresión, ni siquiera alcanzan ese estatus, porque si cobras 1.400 euros al mes pero te van a reducir meses de trabajo y, además, tienes que desplazarte de ciudad o incluso de provincia, tus recursos no alcanzan más que para darte de alta en el hashtag#nimileurista y consolarte twitteando. Hay maestros que, con más de cuarenta años, siguen viviendo como estudiantes: compartiendo piso. Ocultan, en fin, que el problema de la Educación nunca han sido los profesores (aunque en ese colectivo, como en cualquier otro, los haya excelentes, buenos, regulares o malos), sino los sucesivos gobiernos, incapaces de afrontar su reforma como lo que es: una cuestión de Estado.
Así que, sí. Lo que hizo Císcar el viernes no fue una broma, sino un aviso a navegantes. ¿Por qué cebarse en la Educación? Porque, a pesar de sus muchas diferencias internas, es el colectivo de los enseñantes el que más activo se está mostrando en contra de los ajustes impuestos por los gobiernos central o autonómico. El que lidera, de momento, las protestas en la calle. El que, ya digo que contra viento y marea, más unidad está demostrando. En resumen, el que verdaderamente moviliza a buena parte de la gente que está saliendo a protestar y, por tanto, el que el Consell empieza a ver como el enemigo a batir. Los sanitarios, por ejemplo, están siguiendo otra estrategia: la de la huelga encubierta, la huelga de celo. Atienden cada día a menos pacientes como respuesta a los recortes que les están imponiendo. Y saben, además, sobre todo los médicos, que tienen mucha más fuerza y no necesitan echarse al monte para mantener el pulso. Pero la Educación es otra cosa. Los sueldos ahí son, en general, bajos; la precariedad, alta; el reconocimiento social, mínimo y, como dijo un político tan sincero como cínico, a la hora de coger las tijeras lo más fácil es hacerlo en Educación porque los efectos de la poda sólo se verán a largo plazo, en las futuras generaciones, y para entonces los que ahora mandan ya estarán calvos.
La hiperactividad del Consell tomando decisiones semana sí y semana también en materia educativa empieza a resultar, más que desmedida, sospechosa. Parece como si la Educación fuera la madre de todos los problemas y no la sufridora de los mismos. Parece que la solución a la crisis se le hubiera encomendado, en vez de al conseller Vela o al dicharachero Buch, a la consellera Catalá. Como eso no tiene lógica, sólo cabe concluir que de lo que se trata es de estigmatizar a los profesores para restarles respaldo social. Ocurre que no conozco a ningún maestro que haya construido aeropuertos sin aviones, que haya quebrado entidades financieras, o al que le hayan regalado ni trajes ni bolsos de Loewe. Así que convendría no perder la perspectiva sobre quiénes merecen ser castigados sin recreo. Porque, por mucho que nos quieran distraer, no son precisamente los que dan clase en barracones, sino los que sólo salían del palacio para subir al coche oficial, los que nos han dejado en la indigencia.
Olvidan que no sólo les hemos encomendado la educación de nuestros hijos, es decir, la construcción del futuro, sino que más allá de eso, les hemos transferido toda la responsabilidad sobre ellos, haciendo en muchos casos los padres dejación de la nuestra. Ignoran también que la sociedad les ha trasladado esa enorme carga al mismo tiempo que de forma estúpida les retiraba todo resto de autoridad y las administraciones, fueran del color que fueran, volvían la vista a otro lado cuando eran agredidos física o psicológicamente por alumnos que estaban en los institutos porque ha habido gobiernos que los han considerado, más que centros de enseñanza, parkings para adolescentes problemáticos. Callan que hay 7.500 interinos, el 65% de ellos inexplicablemente concentrados en Alicante, porque las plazas necesarias para cubrir todas las necesidades de profesorado que había no se han sacado sencillamente porque los interinos, esos a los que ahora se quiere echar, salían más baratos. Pasan por alto que ya antes de la crisis había maestros que eran poco más que mileuristas y que, ahora, con la gran depresión, ni siquiera alcanzan ese estatus, porque si cobras 1.400 euros al mes pero te van a reducir meses de trabajo y, además, tienes que desplazarte de ciudad o incluso de provincia, tus recursos no alcanzan más que para darte de alta en el hashtag#nimileurista y consolarte twitteando. Hay maestros que, con más de cuarenta años, siguen viviendo como estudiantes: compartiendo piso. Ocultan, en fin, que el problema de la Educación nunca han sido los profesores (aunque en ese colectivo, como en cualquier otro, los haya excelentes, buenos, regulares o malos), sino los sucesivos gobiernos, incapaces de afrontar su reforma como lo que es: una cuestión de Estado.
Así que, sí. Lo que hizo Císcar el viernes no fue una broma, sino un aviso a navegantes. ¿Por qué cebarse en la Educación? Porque, a pesar de sus muchas diferencias internas, es el colectivo de los enseñantes el que más activo se está mostrando en contra de los ajustes impuestos por los gobiernos central o autonómico. El que lidera, de momento, las protestas en la calle. El que, ya digo que contra viento y marea, más unidad está demostrando. En resumen, el que verdaderamente moviliza a buena parte de la gente que está saliendo a protestar y, por tanto, el que el Consell empieza a ver como el enemigo a batir. Los sanitarios, por ejemplo, están siguiendo otra estrategia: la de la huelga encubierta, la huelga de celo. Atienden cada día a menos pacientes como respuesta a los recortes que les están imponiendo. Y saben, además, sobre todo los médicos, que tienen mucha más fuerza y no necesitan echarse al monte para mantener el pulso. Pero la Educación es otra cosa. Los sueldos ahí son, en general, bajos; la precariedad, alta; el reconocimiento social, mínimo y, como dijo un político tan sincero como cínico, a la hora de coger las tijeras lo más fácil es hacerlo en Educación porque los efectos de la poda sólo se verán a largo plazo, en las futuras generaciones, y para entonces los que ahora mandan ya estarán calvos.
La hiperactividad del Consell tomando decisiones semana sí y semana también en materia educativa empieza a resultar, más que desmedida, sospechosa. Parece como si la Educación fuera la madre de todos los problemas y no la sufridora de los mismos. Parece que la solución a la crisis se le hubiera encomendado, en vez de al conseller Vela o al dicharachero Buch, a la consellera Catalá. Como eso no tiene lógica, sólo cabe concluir que de lo que se trata es de estigmatizar a los profesores para restarles respaldo social. Ocurre que no conozco a ningún maestro que haya construido aeropuertos sin aviones, que haya quebrado entidades financieras, o al que le hayan regalado ni trajes ni bolsos de Loewe. Así que convendría no perder la perspectiva sobre quiénes merecen ser castigados sin recreo. Porque, por mucho que nos quieran distraer, no son precisamente los que dan clase en barracones, sino los que sólo salían del palacio para subir al coche oficial, los que nos han dejado en la indigencia.
No es nuevo, pero hace daño
El nuevo calendario escolar no dice nada nuevo que no esté en la normativa vigente
Para el PP el éxito escolar radica en un solo instante de todo el curso, el mes de junio
Luis García Trapiello Valencia 20 MAR 2012 (El País, 20-3-2012)
No hace mucho decía en este mismo espacio que “uno de los elementos básicos (para el buen funcionamiento del sistema educativo) es el denominado “ambiente escolar”, teniendo por tal el conjunto de actitudes, disposiciones de ánimo, voluntad de cooperar y decisión de actuar. En la enseñanza es indispensable la existencia de un buen ambiente escolar para que el acto educativo tenga éxito. Ese ambiente en el que se respire paz porque de ninguno de los cuatro sectores que componen la comunidad educativa nazca tensión alguna”. Y finalizaba la reflexión diciendo que “es imprescindible que quien tiene el poder, lo deje de lado, y se haga con el gobierno.
En una relación tensa quien primero ha de ceder es quien más grande sea, quien más medios posea, quien domine. La relación es asimétrica y no es justo ni adecuado pedir que el “desarme” dialéctico sea a la vez. No. Quien ha de mostrar la voluntad inequívoca de que quiere la paz es quien tiene los instrumentos para hacer la guerra. Y en este caso, es el político del PP con responsabilidades de gobierno. Si no se consigue cuanto antes un buen clima escolar, los números serán necesarios, pero nunca suficientes para que en nuestra comunidad disminuya el fracaso escolar y el abandono prematuro de las aulas”.
Pues bien, el gobierno del PP, a través de su portavoz, se ha presentado portando un gran bidón de gasolina en una mano y en la otra la tea encendida de la necedad. Para los dirigentes del PP el éxito escolar radica en un momento, en un solo instante de todo el curso escolar, el mes de junio. Si durante ese mes se dan clases por la tarde y se realizan una o dos pruebas (¿y por qué no tres o cuatro? cuanto más, mejor; piensa el estúpido) el éxito escolar está garantizado.
Es verdad que uno encuentra una gran discrepancia entre lo que se dice en la hoja Actualitat del Consell y lo que el Porta Voz (la gran voz) trasladó a los periodistas y que estos a su vez volcaron en sus medios de comunicación. Realmente la hoja volandera no dice casi nada nuevo, nada que no esté redactado en la normativa existente y nada que no se venga haciendo por parte del profesorado de manera escrupulosamente exquisita. Nadie puede negar que el profesorado cumple, y de sobra, con sus obligaciones, yendo más allá en más de mil ocasiones.
Entonces ¿a qué viene esta intervención extemporánea? A ganas de hacer daño a la comunidad educativa, por lo menos a mal meter entre dos sectores vitales en la actividad escolar: los padres y el profesorado.
A los primeros les dice que tranquilos que el PP les librará de la posible cargar familiar de las tardes del mes de junio y septiembre (¿Y por qué no las mañanas y las tardes de julio?) y de los segundos predica que si bien van a hacer lo que ya venían haciendo lo van a seguir haciendo sabiendo que lo están haciendo(¿alguien encuentra un sentido a decir lo que ya estaba dicho?).
Mentes enfermas hicieron creer a sus conmilitones que el Consejo Escolar de la Comunidad, obligada su existencia por ley orgánica, debía desnaturalizarse. Y así fue. Lo natural, en buena praxis política, era haber trasladado al Consejo Escolar la sugerencia o la petición de una reflexión sobre el tiempo escolar y a partir de lo que en él se dijese, entonces redactar un primer borrador para su análisis y debate bilateral con los padres y con los representantes del profesorado. Como ya no hay, de hecho, Consejo, ¡pues que lo lance a los cuatro vientos el portavoz del gobierno! ¡Ahí es ná!
Pero no. ¿Dialogar? ¿Dar participación? ¿Quién dice de tales pecados nefandos, hijos de la democracia? Cuando uno gobierna, y sobre todo si lo hace con mayoría absoluta y de forma reiterada, le sobran diálogos y participaciones. Su conocimiento es absoluto y su verdad también lo es. Nadie ni nada le ha de impedir decir y hacer.
¡Pues solo faltaba que desarrapados sindicalistas, que desconocidos representantes de los padres, que denostados dirigentes estudiantiles hablen de igual a igual con los dirigentes políticos del PP de aquello que les afecta, de aquello de lo que ellos mismos son agentes principales! Ellos están sobrados.
Lo cierto es que en estos momentos de grave incertidumbre sobre la realidad socio laboral, una realidad inconsistente, tan variable que hace que lo que hoy es mañana puede dejar de serlo, y de ánimo intranquilo y susceptible, digo que lo cierto es que lo que menos necesita la comunidad educativa son comparecencias como la del portavoz de gobierno valenciano para hablar de una simple y sencilla orden (si hubiese hablado de toda una ley o al menos de un gran decreto, pase, pero... ¡de una orden que firma la consejera!). Solo sirve para incendiar los ánimos ya incendiados. ¿Puede incendiarse algo ya incendiado? Cuando hablamos del ánimo, que nadie lo dude, y eso siempre es muy malo para la enseñanza.
¿Se imaginan que el profesorado exija ser como el resto de funcionarios, incluidos los implicados en la sanidad? El Gobierno del PP pide para aquellos el mismo horario y los mismos descansos (lo de los mismos sueldos, lo deja aparcado, pues en la comparación entre grupos y escalas, el gobierno, no sale ganando).
Pues bien, el profesorado puede pedir control horario fichando al comenzar y al finalizar su trabajo y además, al igual que el resto de funcionarios, atender a los ciudadanos de uno en uno y por ventanilla o en un despacho. Lo desigual ha de ser tratado como desigual y uno debe evitar la información sesgada que puede ser objeto de aplauso pero que en sí misma contiene toda la falsedad que pueda concebirse y toda la injusticia que pueda cometerse.
Los administradores coyunturales de la res publica deben estar lejos de la necedad y la estupidez (que nadie se escandalice antes de ojear el diccionario de la RAE). Un buen gobernante ha de tener la prudencia como virtud principal y esta, en el caso que nos ocupa, le hubiese llevado a dialogar con los representantes legítimos de quienes constituyen los distintos sectores del la comunidad educativa.
Y se dice ‘dialogar’, construir un pensamiento a través de la palabra compartida; lo contrario a la decisión tomada y que se impone. Pidan disculpas, señores dirigentes del PP, comiencen de nuevo, pero por el principio. Y haya paz aquí y así habrá buena práctica educativa que es lo único necesario para el éxito escolar.
Los directores de Primaria dicen que el nuevo horario escolar es otra “ocurrencia”
La asociación profesional considera que es una "cortina de humo" para tapar los recortes
Denuncian recorte de unidades, los impagos del Consell y la no sustitución de bajas docentes
Neus Caballer Valencia 20 MAR 2012 (El País, 21-3-2012)
Los directores de colegio de Primaria están “preocupados” por la deriva de la política educativa de la Generalitat “contra el profesorado” y califican la nueva orden de calendario escolar de una “ocurrencia” más y de “cortina de humo” para “desviar la atención de la situación real” que padecen los centros escolares valencianos. “Aunque los docentes, alumnos y familias no son responsables de la situación, han recibido los ataques más salvajes que se recuerdan desde la transición democrática”, denuncia la Asociación Valenciana de Directores de Infantil y Primaria (Avdip).
Los “ataques” a los que se refiere la asociación profesional son, en concreto: la supresión de unidades; la no sustitución de bajas; los impagos con años de retraso que aún persisten y que ahogan el buen funcionamiento de los centros; y el menosprecio a la formación del profesorado, que durante años ha garantizado la calidad del sistema educativo, en abierta referencia al recorte del 50% del complemento por sexenios de formación acumulado.
“Los comunicados de la Consejería de Educación, lejos de aclarar la situación —habiendo de dar sensación de armonía, paz y equilibrio— se dedican a crispar y crear cortinas de humo para desviar la atención de la situación real, con una aglomeración de ocurrencias que ofrecen una imagen triste y pobre y sin ningún referente del rigor y la seriedad que se espera de quien ocupa cargos de responsabilidad”.
Trabajar en julio
Los directores aclaran que “el profesorado siempre ha trabajado en julio” y se preguntan: “¿Por qué distraer a la opinión pública cada semana con la situación de los docentes?”. La respuesta, según la asociación profesional, está en “inmadurez”, que lo único que provoca es “alimentar el fuego de la inoperancia, justificando delante de la opinión pública una gestión pésima, o peor aún, la inexistencia de cualquier tipo de gestión”.
Los directores de Secundaria también han rechazado la nueva orden que afirma que los profesores de los colegios públicos tendrán que estar a “disposición de la Administración”. Esto ya figura en la normativa vigente desde 1983. Se trata de un mes en el que los docentes realizan tareas de formación o de organización.
La novedad reside en que abre la puerta a alargar las clases por la tarde en junio y en septiembre.
