'La sociedad valenciana y las fuerzas políticas distintas al PP tienen hoy una responsabilidad histórica'
Las motivaciones que llevan a alguien a afiliarse a un partido político son variadas pero básicamente podemos encontrarnos con dos tipologías muy distintas, la de aquellos que aspiran a un cargo y suelen afiliarse de la mano de alguien importante porque esperan conseguir su objetivo en un plazo de tiempo corto o simplemente ya, y la de aquellos otros que pasamos a engrosar las filas de eso que se llaman militantes de base que pagan las cuotas y a quienes se acude para trabajar cuando llegan las elecciones. Pasados esos momentos críticos en los que hay que pegar carteles, llenar sobres, estar de interventores y apoderados... vuelven al cajón y normalmente al olvido hasta la siguiente convocatoria electoral.
Llega el líder de turno y te dice que va a renovar el partido que aquí todos contamos, todos somos importantes. Hay que dinamizar el partido, afirma, hay que sacarlo a la calle, renovarse para no perder el contacto con la sociedad porque a fin de cuentas los militantes salimos de ella. Palabrería vacía y nada más.
Pasa el congreso del partido, ese tan importante, porque todos los congresos afirman que son los decisivos para proyectarse en el futuro y todos vuelven a lo mismo, a lo de siempre. El líder y su camarilla siguen en sus cargos por encima de la militancia de base, esa a la que solo ven cuando se convoca una asamblea, y la militancia de base vuelve a casa y hasta la próxima convocatoria electoral en la que te llamaran del partido para ser interventor en una mesa electoral.
Básicamente esa ha sido mi experiencia como militante del PSPV. Me imagino que en los demás partidos no debe ser muy distinto porque los comentarios que oigo de conocidos que militan en otras organizaciones no son muy diferentes.
¿Y cómo es posible que continuemos militando? Esa pregunta me la he hecho en muchas ocasiones. Si la democracia interna brilla por su ausencia, si la posibilidad de influir en las cúpulas de los partidos es nula, si vamos a rastras de lo que la sociedad nos demanda... ¿por qué seguimos? La respuesta que he buscado en mi caso no se si servirá para otros porque quien entró en el partido buscando una colocación, un cargo, un lugar desde el que exprimir a la vaca, ese más pronto que tarde acaba marchándose a buscar otra teta a la continuar exprimiendo.
Continúo en el partido por convicción personal, porque creo en una forma de entender la sociedad y de organizarla, porque estoy convencido que sólo desde la solidaridad y el reparto equitativo de la riqueza podemos conseguir un mundo más justo, un mundo mejor. Y eso es lo que encontré en la socialdemocracia.
Todo lo dicho no quita para que uno sea consciente de todos los errores que se cometen. Es como cuando tienes un hijo con problemas. Sabes los errores que comete, te das cuentas que no siempre va por el buen camino pero a pesar de todo eres su padre y no lo abandonas, no lo das por perdido e insistes una y otra vez intentando corregirle y procuras llevarlo al camino que consideras el adecuado. En ocasiones estas a punto de tirar la toalla y cuando vas a hacerlo vuelves a decirte que no puedes hacerlo que continúa siendo parte tuyo, carne de tu carne. Lo más fácil sería mandarlo todo a la porra e intentar olvidarte, lo duro es continuar en la brega, seguir todos los días sabiendo que habrá recaídas y momentos difíciles, y sigues, continúas, no lo dejas, no abandonas. En ocasiones alguien te recrimina la actitud de ese hijo, sabes que es cierto, que es verdad pero aún así no te gusta que te lo digan. A fin de cuentas es tu hijo. Seguro que algo se me ocurrirá, es cuestión de seguir trabajando y luchando para sacarlo adelante.
El abandono es un fracaso, a veces no hay más remedio pero lo último y siempre con la esperanza que el hijo al verse sólo recapacite, se de cuenta de lo que ha hecho mal y vuelva a la senda que nunca debió abandonar.

Para quienes militamos en un partido sin esperar nada a cambio, solo por la satisfacción de contribuir al bien común y defender aquello en lo que creemos no hay mayor satisfacción que el partido, que nuestros dirigentes se den cuenta cuando hay que rectificar el camino y volver a las esencias abandonadas.
'Ayer, la asamblea local del PSPV de Alicante se transformó en un gran grito de los militantes contra Alarte y su ejecutiva'
Ayer, la asamblea local del PSPV de Alicante se transformó en un gran grito de los militantes exigiendo a la organización un cambio de rumbo que todos ven claro menos quienes nos dirigen. La sanción a la gestión del actual secretario general y su ejecutiva fue abrumadora y la consecuencia que no consiguió ni un solo delegado. El papel de Ángel Luna, de abanderado de Alarte y su gestión me llegó a dar pena en más de una ocasión, y no porque no lo hiciera bien -Luna es un gran orador y siempre sorprende- sino porque la militancia ya no aguanta más explicaciones ni justificaciones ante tanta derrota después de diecisiete años. Necesitamos un nuevo rumbo y la sociedad necesita una alternativa que hoy no existe.
No sé si el impulso de alguien como Ximo Puig será suficiente pero es una última oportunidad. Por el bien del partido y de la sociedad en general debemos esperar que sí que lo sea porque en caso contrario el tiempo que llevamos en la oposición será una anécdota con lo que pinta el futuro. Y por mucho que algunos quieran ocupar hoy por hoy el espacio del PSPV, ni Compromís ni EU son alternativa a nada a no ser que se pretenda gobernar con 5 o 6 diputados.
'El PP no puede ni debe seguir gobernando las instituciones valencianas como fuerza hegemónica'
Si el gobierno del PP durante los últimos años ha supuesto la invasión de la sociedad por la corrupción en todas sus múltiples caras, no quiero pensar lo que puede ocurrir si entre todos no lo expulsamos del poder. La sociedad valenciana y las fuerzas políticas distintas al PP tienen hoy una responsabilidad histórica y la prioridad es compartida: el PP no puede seguir gobernando las instituciones como fuerza hegemónica. En manos de todos está conseguirlo.

Los partidos políticos son, o deberían ser, herramientas para vehiculizar las aspiraciones políticas de la ciudadanía. Cuando los partidos políticos se transforman en "carne de tu carne" y se pueden comparar a tus hijos; cuando militar en un partido político es para trabajar por el bien común cuando la evidencia empírica demuestra a quien no tiene vendas en los ojos que el partido en el que se está trabaja para el bien de unos pocos; cuando el hecho de abandonar un partido político que no sirve como herramienta se confunde con una traición, o con abandonar a un hijo problemático; cuando se confunde partido político con ideología, esperando que el PSOE represente a la socialdemocracia; cuando todo esto ocurre es que NO HEMOS ENTENDIDDO NADA.
ResponderSuprimirEvidentemente, cuando el hecho de utilizar una alegoría para explicar un sentimiento de pertenencia a algo es tan peligroso que emplearlo se puede tornar una arma arrojadiza es que algo se ha hecho muy mal. Reflexionaré sobre el hecho.
SuprimirPero no es menos cierto que cada uno expresa los sentimientos que le produce la vida de la mejor forma que puede o sabe, pero que en cualquier caso es tan válido y digno como navegar por las tormentosas aguas de la política, hoy en un proyecto, mañana en otro y pasado en un tercero, mezclando ideologías, justificando comportamientos y decisiones en función de donde se asientan las posaderas en cada momento y huyendo como alma que persigue el diablo al encontrarse con los primeros contratiempos. Intento descubrir si es que siempre fallan los otros o una parte del error va con la propia persona.
En cualquier caso, como ya he afirmado en otras ocasiones, todos tenemos el derecho de encontrar la felicidad o lo que busquemos a través de los medios que nos parezcan oportunos, que no son ni mejores ni peores que los de los demás.
Touché! Encajo el golpe. Pero creo que ese aspecto de mi pasado está superado y he aprendido de mis errores, Izquierda Republicana es el último lugar en el que recalaré, siempre que no se disuelva claro, que no está la cosa para echar cohetes.
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