'Si un fascista es un liberal asustado, parece que el espanto es lo que predomina en el grupo Intereconomía'
Si un fascista es un liberal asustado, parece que el espanto es lo que predomina en el grupo Intereconomía. Espanto es lo que provocan sus programas de debate donde lo único que persiguen es ver quien aporta la idea más "ultracentrista" No tengo duda que si Franco pidiera formar parte del grupo de opinadores que forman la plantilla no se le admitiría por ser poco franquista.
Parece ser que el exfiscal Jiménez Villarejo se ha negado a responder a las preguntas de una enviada de La Gaceta durante una concentración en solidaridad con Baltasar Garzón advirtiéndole que no le contestaría "ni por un millón de euros". El señor Jiménez Villarejo conoce muy bien el precio del honor de una persona y aún así creo que se ha quedado corto. En este caso sí que se puede afirmar sin miedo a equivocarse que al enemigo no hay que darle ni agua. “Sois un peligro para este país” afirman que añadió. Y es cierto, son un peligro no solo para este país sino para la misma esencia de la democracia, a la que utilizan pero en la que no creen.
La Gaceta puede escandalizarse cuanto quiera pero si hay alguien especialista en hostigamiento son todos y cada uno de quienes insultan, mienten, calumnian y ofenden desde el grupo al que pertenecen. La extrema derecha de este país está encantada con Intereconomía y eso que les facilita una audiencia estable, les añade su pecado original que lleva a que otras entidades no quieran relacionarse con ellos o simplemente se nieguen a responder sus preguntas conscientes del claro peligro de manipulación y tergiversación de sus declaraciones que corren.
Si no entienden por qué los manifestantes de Valencia o incluso el mismo FC Barcelona no quieren saber nada de ellos es que son menos listos de lo que se creen. Aunque es fácilmente entendible por las personas normales que haya gente que no quiera relacionarse con elementos de extrema derecha. Es más, espero que a esta corriente de exclusión se sumen cada vez más personas y entidades. Y si se hiciera llegar a las marcas comerciales que se anuncian un mensaje claro de que se dejarán de comprar sus productos, mejor que mejor. A ver si así, entre todos, conseguimos que cierren de una vez y para siempre.
Pues eso: tomates podridos para ellos, y alguno bien verde que duela.
ResponderSuprimirUn abrazo.