jueves, 2 de febrero de 2012

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Aliados

'El próximo curso seguramente habrá miles de docentes menos en las aulas y no hay previsión de grandes colas de padres protestando ante las puertas del político de turno para que a sus vástagos no les falte la educación de calidad que se merecen'
Esta tarde, después de clase nos hemos concentrado maestros y profesores, maestras y profesoras de los cinco centros públicos de Mutxamel, donde trabajo, frente al Ayuntamiento en respuesta a la convocatoria realizada por los sindicatos como una medida de presión más para conseguir  que se retire o al menos que se negocie el decreto de recortes aprobado el pasado día 10 por el Consell. No podía por menos que recordar las huelgas y manifestaciones de mi época de estudiante y de alguna manera, me sentían como si tuviera 18 años pero con 50 a las espaldas. Hemos retrocedido 30 años y hay que volver a aquellos tiempos en los que los derechos se ganaban en la calle a base de manifestaciones, de gritos y pancartas.

Y no es que yo sea un entusiasta de estos actos, más bien todo lo contrario, pero ha llegado el momento de decir ¡basta! al atajo de incompetentes y corruptos que nos han llevado a la actual situación. Porque la espiral de degradación de la enseñanza pública valenciana no cesa, más bien todo lo contrario. En una nueva vuelta de tuerca más para acabar con una educación pública, no ya de calidad sino mínimamente digna, la actual consellera, la que se avergüenza de hablar en su lengua materna, ha anunciado el aumento de 3 horas lectivas para el profesorado de secundaria y la reducción de las plantillas de profesorado en Infantil y Primaria. Todo ello supone una disminución de alrededor de 5.500 plazas de docentes, que con la excusa de la "optimización de recursos humanos", no tendrán puesto de trabajo el próximo curso escolar y supondrá de hecho la desaparición de desdobles, clases de apoyo, refuerzos, atención a alumnos con necesidades educativas especiales, etc.

Lo malo es que la batalla de la opinión pública la tenemos perdida desde hace años. La sociedad en su conjunto, y con honrosas excepciones, no valora ni comprende el trabajo que supone la educación de nuestros jóvenes. Los padres en su mayoría, por desgracia, solo aspiran a tener controlados a sus hijos, a que los colegios sean poco más que simples guarderías y ni conocen ni entienden ni quieren conocer ni entender más allá.

Quienes deberían ser nuestros aliados naturales porque todos buscamos lo mismo, la educación de sus hijos, se preocupan mucho porque este año sus retoños posiblemente no tengan carnaval pero se la pela que en el colegio llevemos dos meses sin logopeda y además no se vaya a cubrir la baja, si el centro no dispone de recursos para comprar lo más elemental o simplemente reparar las máquinas que se estropean, o si hemos tenido que dejar de pagar las facturas del comedor para que el colegio pueda seguir funcionando. Eso sí, que no le quiten la ilusión a su hijos de ponerse el disfraz de pirata,  de astronauta o tal vez de princesa. Deberían entender que la frustración es parte del proceso de aprendizaje y que todos maduramos cuando asumimos que en esta vida no lo podemos conseguir todo. Ni siquiera por el hecho de ser niños. Quienes deberían ser nuestros aliados no lo son porque nos ven como el enemigo a batir y si pueden a derribar. Insisto que con excepciones.

El próximo curso seguramente habrá miles de docentes menos en las aulas y no hay previsión de grandes colas de padres protestando ante las puertas del político de turno para que a sus vástagos no les falte la educación de calidad que se merecen. Nosotros, en nuestras aulas y en nuestros centros, continuaremos trabajando con los cada vez más menguados recursos que nos dan nuestros gobernantes, procuraremos sacar lo mejor de nuestros niños, porque a fin de cuentas también son un poco nuestros, y seguiremos dedicando lo mejor de nosotros y de nuestro tiempo a lo que no es sólo una profesión, sino nuestra vocación. Sin esperar ni el aplauso, ni la palmada en el hombro de nadie. Nosotros sí que, con menos, haremos más. Al final no encontraremos más aliados que nosotros mismos.

4 interesantes opiniones:

  1. Ya lo sabes, Nicolás, que la educación no es prioritaria. Nunca lo ha sido, salvo para adoctrinar. Es que la inversión a largo plazo para construir un futuro país mejor no da votos a corto plazo, que es el alcance de la inteligencia política...

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    1. Lo que no es prioritario es la educación pública porque bien que protegen a los centros privados, sobretodo si son religiosos.

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  2. Pues atento a las declaraciones del obispo de Málaga que voy a poner en el siguiente post...

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