- "La justicia es igual para todos."
- "Cualquier actuación censurable debe ser condenada."
- La Fundación Príncipe de Girona del príncipe de Asturias se trata de una organización "honesta y transparente."
- "Me preocupa enormemente la desconfianza que parece estar extendiéndose en algunos sectores de la opinión pública respecto a la credibilidad de algunas de nuestras instituciones."
- "Necesitamos rigor, seriedad y ejemplaridad en todos los sentidos."
- No "generalizar comportamientos individuales so pena de cometer una gran injusticia con la inmensa mayoría de servidores públicos, y también de empresarios o trabajadores del sector privado, que desarrollan su labor de forma ejemplar y honesta." En caso contrario "se podría causar un grave daño a instituciones y organizaciones que son necesarias para la vertebración de nuestra sociedad."
- Vivimos una "severa crisis económica y financiera." "Es una crisis que está llamada seguramente a modificar hábitos y comportamientos económicos y sociales."
- El monarca reconoce que el camino de la recuperación no será "corto ni tampoco fácil" y que exigirá sacrificios.
- El principal objetivo es la lucha contra el desempleo. "Con una cifra de parados inaceptable, y que lo es todavía más entre los jóvenes que buscan su primer empleo, quiero rendir un hondo homenaje de agradecimiento y admiración a las familias, cuya generosidad y entrega está siendo clave para que nuestro país mantenga los actuales niveles de estabilidad social."
- "Cuando estamos unidos y seguros de lo que queremos, sabemos dar respuestas a los retos más complejos". "no tengo duda de que sabremos estar a la altura de los tiempos y para ello siempre contaréis con el mayor y mejor hacer de la Corona."
- "Ahora es ya tiempo de que los terroristas entreguen sus armas asesinas y desaparezcan para siempre de nuestras vidas."
- "Nuestra sociedad tiene contraída una permanente deuda de gratitud con el sacrificio y el dolor de todas las personas que perdieron la vida, quedaron mutiladas, fueron extorsionadas o se vieron obligadas a abandonar su tierra".
Todas estas ideas, expresiones... pertenecen al discurso del Rey de Nochebuena. Media España esperando lo que iba a decir de su yerno, con el morbo subido un pelín y, al final, el discurso pareció el parto de los montes, un montón de obviedades que la mayoría de los españoles suscribíria sin problemas y alguna barrida para casa en defensa de su tarea y la del príncipe. Por lo demás, puede guardar los folios que empleó y volverlos a sacar las próximas Navidades. Un poco de maquillaje y ya tiene el discurso del 2012.
De todas formas, no por obvias son ciertas todas las cosas que afirmó con tono sereno y paternal porque ni la justicia es igual para todos, ni el rigor y la seriedad han sido el común denominador que la sociedad percibe en el quehacer diario de políticos, instituciones y muchos gestores públicos y privados, ni la misma actitud del monarca puede calificarse de intachable. ¿Qué pueden pensar los ciudadanos cuando descubren que desde el 2006 la Casa Real conocía los negocios y las andanzas de su yerno y todo lo que hizo fue mandarlo fuera de España en vez de ponerlo en conocimiento de la Justicia?
¿Por qué habla en futuro refiriéndose a los sacrificios que nos esperan por una crisis económica que no han generado los trabajadores sino los especuladores, si ya hemos tenido recortes salariales, congelación de pensiones, supresión de prestaciones y nos amenazan cada día con más? Ciertamente a él se le ha visto sufrir poco en sus propias carnes la crisis económica. Claro que a lo mejor son sus negocios los que se han resentido, negocios de los que no tenemos noticia el común de los mortales.
En una cosa sí que tiene razón, el papel fundamental de las familias que son las encargadas de dar esos servicios sociales que nuestros políticos nos recortan y nos racanean cada vez más y que madres y padres, cuando no hermanos y demás miembros familiares se vez obligados a suplir ante la pasividad e indolencia de unos administradores políticos cada vez más preocupados por las cifras macroeconómicas y menos por las personas.
En fin, un discurso prescindible e innecesario en esos términos, que nos deja a muchos la sensación que ni siquiera la Corona es capaz de sustraerse a la frases huecas y a los mensajes reiterados y vacíos que no ayudan en nada. Y con la cantidad de gente que hay trabajando para Casa Real, ¿a nadie se le ocurre nada mejor que poner en boca del Rey?
Aunque suene a chiste lo mejor que se ha puesto en boca de Don Juan Carlos ya lo conoce toda España: "me llena de orgullo y satisfacción..."

Posiblemente ese sea el papel del Rey, el de recordar las obviedades. Claro que él tampoco debería olvidarlas.
ResponderSuprimirEs que cada año es lo mismo: cuatro tópicos en los que nadie se detiene, ni siquiera para saber si son ciertos (que no lo son, claro... cómo van a serlos... la justicia es igual para todos dicho por él, que tiene inmunidad, es que hasta suena a broma macabra, a callaros y joderos un poco más).
ResponderSuprimirPor lo demás, reconozco que este fue el primer discurso del ciudadano Juan Carlos que me tragué entero, pero no se me ocurrió tomar apuntes, jajaja, un abrazo.
Brillante, Nicolás. Te lo enlazo.
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