Creo que lo intentó. Hizo todo lo posible por mantener un tono digno y serio durante toda la entrevista. Y mira que las preguntas iban allí donde más duele. Pero él iba manteniendo el tipo aunque también es cierto que hubo momentos en los que se percibía que una cosa eran sus respuestas y otra lo que le hubiera gustado decir. No quería quedar mal. Era una oportunidad única para que su familia quedase como Dios en otros medios que no fueran el ¡Hola!
Trató de pasar por una persona razonable y trabajadora. Hasta que le tocaron el dinero. Los tres millones de euros que reciben en subvenciones de la UE le parece que les corresponden como a cualquier otro español que tenga derecho a ellos porque "la casa de Alba nunca ha sido rica", una cosa es el patrimonio y otra muy distinta es la liquidez y por lo visto esta es la que les falla. Pero lo que ya no le parece tan bien son los 420 euros de subsidio de los jornaleros andaluces porque fomentan la vagancia. Y es que él debe saber muy bien lo que dan de si 420 euros. Cuántos cascos de equitación se puede comprar uno, cuántas sudaderas para el caballo e incluso si le llega para un par de botas de montar. Eso traducido a vinos, si son baratos, deben ser unos cuantos, bastantes. A fin de cuentas beber no ayuda para nada a la hora de trabajar.
Si es que en Andalucía hay una mentalidad para el trabajo distinta incluso a la de Extremadura, que tampoco debe ser fina, pero la andaluza es peor. La buena, la que les sirve, es la de Salamanca. "Cuando ves que la gente joven no tiene el menor ánimo de progresar, eso es grave. Eso sólo pasa en Andalucía". Y eso lo dice alguien que no ha tenido que hacer nada para tener lo que tiene y ser quien es.
A fin de cuentas, y al final de la entrevista, sale la auténtica esencia del conde de Salvatierra: le gustaría volver a la Edad Media para dirimir sus diferencias con sus rivales "con la espada o a puñetazos". Aunque él no se reconozca, todo un señorito andaluz de los pies a la cabeza aunque esta última posiblemente no sea la parte de su cuerpo por la que se le recordará. Una mentalidad de hace quinientos años.
Ya sabe la Junta de Andalucía lo que piensa Cayetano Martínez de Irujo, hijo de la duquesa de Alba, de las ganas de trabajar de los andaluces. Ahora que le impongan la Medalla de Andalucía, como a su madre.
Lo que le pasa a la nobleza hispánica es que ha sido un nido de tontos secular. No acabo de entender como este tipo, con lo que es y lo que representa, se pone a medirse en justas con Jordi Évole, que le da tres vueltas en inteligencia. Al final, como dices, se le ha visto el plumero al señorito andaluz.
ResponderSuprimir