viernes, 18 de noviembre de 2011

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Rajoy, monarca absoluto

'La perspectiva de un solo partido controlándolo todo se asemeja tanto al Gran hermano de Orwell que no puede más que aterrorizar la sola posibilidad de plantearse semejante escenario'
Rubalcaba está preocupado por el triunfo de la derecha. Yo estoy preocupado por el triunfo de la derecha. Millones de gentes progresistas están preocupadas por el triunfo de la derecha. Y es que este no sería un triunfo más, sería la guinda del pastel después de haber conseguido prácticamente todo el poder municipal y autonómico. Con el triunfo en las elecciones generales del domingo Rajoy se asegura un poder prácticamente absoluto en España. Nunca, ningún partido lo habría conseguido hasta ahora, si se cumplen los pronósticos.

La perspectiva de un solo partido controlándolo todo se asemeja tanto al Gran hermano de Orwell que no puede más que aterrorizar la sola posibilidad de plantearse semejante escenario. Es malo para la política, es malo para el propio partido de Rajoy y es pésimo para un país que puede convertirse en el gran laboratorio neocón del momento.

Sin contrapeso, sin oposición efectiva, las tentaciones totalitarias son más que evidentes y los riesgos más que ciertos.

A Duran Lleida solo le falta llorar ante las perspectiva de que se haga realidad este escenario y reclama, día sí y día también, el papel determinante que espera que el electorado le facilite para continuar siendo alguien decisivo. Cosa más que dudosa.

Lo de Rubalcaba es mucho más serio. ¿Acaso jamás contemplo este escenario entre sus futuribles cuando el gobierno del que era vicepresidente se echó en manos de Merkel y de las políticas que le dictaron desde Bruselas?

Zapatero ya aventuró que iba a sumir todo le que le viniera encima tras las decisiones anunciadas el 10 de mayo de 2010, pero no iba a ser él quien ofreciera la cara para que se la rompieran el 20-N. La impopularidad que arrastra desde aquel día, no sé si es la que esperaba, tal vez no es tanta la que piensa que merece, pero es con la que el pueblo le ha cargado, la que considera justa. 

Decepción y enfado podrían ser las dos palabras con las que tendrá que cargar en el futuro. ¿Hasta cuándo? Nadie podría precisarlo, pero no parece que el tiempo que deba transcurrir sea breve. Aunque él seguramente tenga la confianza puesta en el ejemplo de Adolfo Suárez, reconocido y rehabilitado muchos años después de que abandonara la política.

Pero lo que estoy seguro que no esperaba en ese grado tan elevado es la transmisión, por extensión de ese enfado al conjunto del socialismo español. Muchos militantes socialistas están enfadados con Zapatero pero le votarán el domingo. Unos con más ganas, otros con menos. Incluso es posible que más de uno lo haga sólo por no colaborar a la victoria conservadora; y otros se taparán la nariz, tragarán saliva y depositarán la papeleta del puño y la rosa. 

Pero muchos votantes socialistas no están hoy para sutilezas y desean que la patada en el trasero de Zapatero sea majestuosa, grande, monumental, inconmensurable, antológica... que pase a la historia. Y si Dios no lo remedia, el domingo, al no tener delante al Presidente del Gobierno se la darán con todas sus fuerzas al candidato Socialista. Alfredo Pérez Rubalcaba no sólo será el chivo expiatorio de ZP sino que se convertirá en el mártir del PSOE para inmolado en nombre de un futuro incierto en el que lo más seguro es que ya no esté.

A lo máximo que parece querer aspirar es a mantener el partido unido a partir del día 21 y a evitar una descomposición que deje a este país sin un elemento esencial del sistema democrático, la oposición. Pero tal vez, esa descomposición sea necesaria para poder refundar y regenerar un partido socialista que no vuelva a caer en manos del liberalismo y se convenza de una vez por todas, que cada vez que se ha salido del camino de la izquierda ha acabado en la oposición. 

En cualquier caso, lo que le ocurra el domingo es el fruto de una decisión meditada y pensada. Quienes salimos perdiendo, al final, somos los mismos que perdimos ya el año pasado. Nada ha mejorado, todo ha empeorado, y lo que queda por venir...

2 interesantes opiniones:

  1. Sí, Nicolás, de acuerdo en todo. Pero con esta derecha franquista gobernándolo todo a toso los niveles, me queda la esperanza de que militantes y simpatizantes socialistas, nos pondremos las pilas y aceleraremos el proceso de decantar el verdadero socialismo de izquierdas (¡¡Vaya redundancia!!)

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  2. A que tiene narices la cosa, socialismo de izquierdas.

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