No voy a ser yo, después de la diarrea mental vertida en cuatro artículos de reflexión preelectoral, quien diga a nadie a quien votar el próximo 20-N. Pero si que me voy a atrever a reafirmarme a quien no votar. Señoras, señores, no voten al PP, no sean burros, con perdón, y sobre todo no sean masocas.
Miren, estamos en época de recortes. La crisis que sufrimos se ha convertido en un auténtico cajón de sastre para justificar todo, lo necesario y lo innecesario, lo útil y lo prescindible, los sacrificios que se pueden exigir y aquellos que no son más que un abuso.
Ayer por la mañana, aún no eran las 9:30 horas, desde los servicios territoriales de la Conselleria d’Educació se remitió a los colegios la puntuación con la cual se podía acceder a las becas asistenciales de comedor. Es importante destacar el hecho de que son becas asistenciales, para familias que realmente necesitan de esa ayuda porque sus ingresos y sus situaciones sociales están francamente en unos márgenes muy difíciles y comprometidos. Los dos últimos años se había alcanzado esta ayuda con 13 puntos. Los centros disponíamos del listado con las puntuaciones. Te ponías a contar y en mi centro venía a salir la misma cantidad de becas, poco más o menos, que el curso pasado, unas 68.
¡Dios mío!, escucho exclamar a Antonio, el secretario de mi centro cuando abre el email remitido desde Comedores Escolares y que elevaba la puntuación a 17 puntos. Me puse a puntear frenéticamente cuántas becas nos habían quedado: 26, de 68 nos quedábamos con 26. Cuarenta y dos alumnos y alumnas se quedaban fuera. La noticia corrió como la pólvora, de centro a centro se pasaban los datos. En mi colegio de 190 becas nos quedamos con 100; en el mío de 58 con 18; 33 de 93; 16 de 141...
Escandalizados por lo ocurrido, esta mañana, me cuentan padres que estaban allí, los Servicios Territoriales eran un hervidero de familias intentando salvar los trastos si es que podían. Ante tal acumulación de personal, y también según la versión de una madre presente, apareció un funcionario con el único fin de reprocharles que fueran a protestar a Zapatero, por haberle votado, que era el único culpable de lo ocurrido. Posteriormente el conseller del ramo ha tenido que salir a afirmar que se habían concedido el 60 % de las becas, datos que no cuadran cuando preguntas a los colegios caso por saco.
Hombre, no voy a defender a Zapatero, pero que yo sepa las competencias educativas están transferidas, y que yo sepa también, mientras se recortan becas de comedor se sigue pagando la carrera de barquitos de la Volvo Ocean Race, o las carreras de coches o se sigue apostando por la política de grandes eventos. Se van a ahorrar unos 16 millones de euros en becas, que parece mucho pero ni tan siquiera llega para cubrir los derechos de la Fórmula 1 que asciende a 19 millones.
Veinte mil familias, becadas años anteriores, se quedan fuera. Veinte mil familias con veinte mil historias cada una. Con sólo el criterio de renta que exige el Consell, una familia que gane 1.400 euros per cápita al año no tiene beca. Ni siquiera un pobre de solemnidad consigue beca este año para que sus hijos se queden a comer en el colegio.
Y mientras esto ocurre estamos leyendo cada día en la prensa como determinado político ha comprado una empresa con dos barcos, por 1.500 euros, o como se mangonean los cargos de confianza en la Diputación para repartirse los sueldos de forma que al final no van a ahorrar nada de nada, o como consejeros y administradores de la CAM se lo han estado llenado calentito con jubilaciones millonarias, o como se ha derrochado el dinero público de la administración valenciana durante años, precisamente esos que ahora dicen tener la solución a la crisis.
Por lógica, más de la mitad de esas 20.000 familias son votantes del PP según los resultados de las últimas elecciones. No sé si cada uno tiene lo que se merece o no pero es evidente que quienes les votan están viendo bien claro de que partidas priorizan los recortes: sanidad, educación y servicios sociales. Precisamente aquellas que más necesitan. Pero insisto en que cada uno es libre de votar a quien quiera, incluso sabiendo que después de depositar el voto te van a correr a palos y encima querrán convencerte que lo hacen por tu bien. A fin de cuentas ya decían en la Edad Media que esta vida era un valle de lágrimas al cual habíamos venido a sufrir para alcanzar el cielo en la otra vida. Para muchos esta vida continúan siendo un valle de lágrimas con la diferencia que deciden que continúe siendo así cuando depositan su voto. Lágrimas han brotado de los ojos de muchas madres que no se lo creían.
Zapatero, no se presenta, de hacerlo no le hubiese votado, pero por favor voten a quien quieran que no recorte derechos sociales, el PP no es que lo vaya hacer, lo está haciendo.

Pues ya verás como no te hacen caso. La prueba: lo de Camps. No tenemos arreglo.
ResponderSuprimirHay que intentarlo. Esta mañana en el despacho del cole mientras una mamá votante del PP despotricaba sobre el tema ya se me ha escapado algo. Y es que a veces, por mucho que lo intentes, no puedes callarte.
ResponderSuprimirDesde luego no seré yo quien vote a los peperacos estos,nos espera unos años crudos como ganen, ya nos están dando un anticipo.
ResponderSuprimirCon mi voto no cuentan. Pero como la gente vota en su mayoría de modo visceral, seguramente ganarán, como creemos todos.
ResponderSuprimirNo obstante, como no van a solucionar la crisis sino a poner las cosas peor (aunque le echarán la culpa, hasta el cansancio, a los errores del gobierno anterior), la gente volverá a votar visceralmente, decepcionada y engañada, esa próxima vez contra ellos.
Consecuencias: (1) le auguro un descalabro futuro al PP peor que el que ahora sufre el PSOE; (2) la población seguirá sufriendo la situación económica mientras los políticos y banqueros seguirán haciendo todo lo que esté a su alcance por beneficiarse del mal de la mayoría, como ya lo hacen.
Sombrío futuro, me temo. Cuanto antes nos convenzamos de los verdaderos intereses de los políticos (de todos, por desgracia) y menos confiemos en ellos, mejor. Cuanto antes nos basemos más en nosotros mismos y nuestros propios recursos para superar la crisis, dentro de las limitadas posibilidades de cada uno –que sumadas todas, suman mucho– mejor.
Estimado Compañero,
ResponderSuprimirComparto por aquí el enlace de mi blog con vosotros. http://democraciasecuestrada.blogspot.com
Un fuerte abrazo,