La CAM (Caja Mediterráneo), bueno los nuevos gestores nombrados por el Banco de España tras la nacionalización de la caja, no regalará turrón estas navidades a sus 6.400 empleados porque se ha suprimido la tradicional cesta. Tampoco habrá juguetes de Reyes. Incluso el seguro médico privado así como las retribuciones en especie (renting para utilización de coches) y algunos autobuses gratuitos también desaparecerán. Con todo, calculan que podrán ahorrar unos cinco millones de euros.
A ver quien es el guapo que defiende que se mantengan todos esos "privilegios" en los tiempos que corren. Privilegios. Bueno, es posible que sí que lo sean. Pero no más que lo que hasta ahora se ha venido haciendo en muchísimas empresas que repercutían una parte de sus beneficios en sus trabajadores, ya fuera en especie o de otra forma. Yo mismo, que gestiono, un comedor escolar, cuando llega la Navidad obsequio a las educadoras y personal de cocina con un detalle en forma de cesta. No creo que sea ningún despilfarro. A fin de cuentas es la única partida de todo el presupuesto que no se invierte en el comedor propiamente dicho, pero es una manera de que las trabajadoras se sientan más cómodas, satisfechas y cumplan mejor con sus obligaciones. No tengo la menor duda de que en caso de no tener el presente cumplirían igual. Evidentemente, si no hubiera presupuesto para esa partida no se haría y punto. Me gusta hacerlo; siempre es agradable ver la cara de alegría y de satisfacción cuando entregas esos presentes.
No digo tampoco que la CAM tenga ninguna obligación de hacerlo, y más con las pérdidas de la entidad. La cuestión es que los trabajadores no han generado el desastre actual y se van a quedar sin su parte del "chocolate del loro". Cinco millones es mucho dinero pero en comparación con el saqueo al que han sometido a la caja no deja de ser más que calderilla. Quienes ya no están porque han sido cesados, echados, expulsados... ya se han llevado su cesta, sus juguetes, su seguro, su prejubilación, su jubilación y lo que les ha dado la gana. A la última directora general la tuvieron cesada de empleo pero con sueldo durante todo el verano. Y no era un sueldo de mileurista precisamente. Nadie, al menos hasta el momento, se ha preocupado por anular sus 370.000 euros anuales de jubilación. Y su antecesor en el cargo, el ex director general, Roberto López, que se fue con casi cuatro millones. ¿Cuántos de sus actuales directivos cobran más de 100.000 euros anuales? Tal vez debieran empezar por ahí. No me parece que la entidad sea el ejemplo perfecto para pedir a sus empleados que se aprieten el cinturón.
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