Lo que más me retrae a la hora de votar al PSOE y al mismo tiempo me duele es que ya no me creo nada de lo que dicen, no me fío de que hagan lo que dicen que van a hacer. Incluidas las promesas de Rubalcaba. No se puede vender un programa electoral socialdemócrata y olvidarse de él a las primeras de cambio si las cosas se ponen duras. El mismo candidato lo admitió en una entrevista: el año pasado era el momento de aplicar un tipo de política y ahora que las cosas han cambiado ya se puede aplicar otra. El año pasado era ministro y ahora sólo candidato. El quid de la cuestión estriba en que esos cambios tendría sentido dentro de una doctrina socialdemócrata pero dejan de ser creíbles cuando un supuesto partido de izquierdas aplica políticas neoliberales que son aplaudidas por Merkel, Sarkozy y los organismos económicos internacionales más importantes que representan la más pura ortodoxia de los gobiernos de derechas.
No me fío. Ya nos han engañado con la excusa del deber inexcusable para con el país pero ese deber se hubiera podido cumplir de igual manera atendiendo las recomendaciones de otros economistas que opinan de forma contraria a lo que se ha hecho y se está haciendo, que no es más que desmontar el estado del bienestar a base de recortes, despidos, reducciones salariales y destrucción de las políticas sociales básicas. Y luego dicen que el consumo está estancado, que no aumenta. ¿A ver quién se atreve a consumir cuando se ha quedado sin trabajo, cuando le han rebajado el sueldo, congelado la pensión o simplemente después de escuchar la diaria retahíla de malas noticias y desgracias que nos acechan. Si dan ganas de meterse en la cama y dormir seguido durante un par de años. Esto es peor que una película de terror. Nuestros dirigentes se han convertido en actores de una película de terror y además lo hacen con ganas, con entusiasmo y entrega.
¿Cómo puedo creerme la sinceridad de las afirmaciones de Rubalcaba si ellos destaparon la caja de Pandora, si están gobernando en Navarra y siguen la misma filosofía del recorte de lo básico, de lo más necesario para los más débiles? Pero es que, además, como ya dije ayer, me apetece que se acuerden de mi voto, que lo sufran, a ver si aprenden y escarmientan. Ya apliqué esta técnica con un exalcalde de mi pueblo, del PP, durante diez años. Yo ya estaba viviendo en Alicante pero no me censé en mi nuevo domicilio sino que mantuve mi residencia en el pueblo por un solo motivo: que el alcalde me viera depositar el voto el día de las elecciones municipales sabiendo que votaba al adversario, fuera el que fuera. Era un día especial para darle en las narices.
Votar al PP. Sólo podría tener un objetivo, el de meter el dedo en la herida y hundirlo fuerte, bien fuerte. Lo malo es que lo que iba a venir a continuación ya lo sé. Por otra parte, ¿cómo votar a quienes han llevado la ruina económica a la Comunidad Valenciana. Porque sí, mucho criticar el derroche y la mala gestión de Zapatero que ha sido únicamente un mal aprendiz al lado de Francisco Camps. Paradigma del orador que sermonea una cosa y practica la contraria. Derroche, corrupción, amiguismo, desprecio por quien piensa distinto, y digan lo que digan, el franquismo político y sociológico formando un "totum revolutum" infumable. Mucho debería cambiar el PP para que algún día entrase en mis esquemas siquiera la posibilidad de prestarles mi voto. No sé en otras partes pero cuando voy a mi pueblo es imposible separar el franquismo del PP. Es que son los mismos de siempre, los de toda la vida, no han cambiado. Y las prácticas de hace cuarenta años, actualizadas.
Seguiremos...
Seguiremos...

Este post tuyo estoy seguro de que podrían firmarlo miles y miles, acaso millones, de votantes socialistas.
ResponderSuprimirClaro, la cuestión estriba en que si no son los militantes de base, los votantes y los simpatizantes del PSOE quienes obligan a cambiar los métodos y las políticas no lo van a hacer desde Ferraz ni desde las distintas cúpulas provinciales, preocupadas en colocarse en los puestos de salida para conseguir el escaña a la vista de que estos se van a reducir y muchos van a quedarse sin trabajo porque no tienen oficio ni beneficio.
ResponderSuprimirTranquilo que con el numero de votos cosechados en noviembre rodaran cabezas...
ResponderSuprimirEse tema me preocupa, y no porque rueden cabezas, sino porque creo que no va a rodar ninguna. He escrito en muchas ocasiones sobre quien considero que tiene la máxima responsabilidad de la situación en la que queda el partido, y es Zapatero. En algún momento se le deberían pedir responsabilidades pero no lo van a hacer por cobardía, porque la organización en su conjunto, con honrosas excepciones se ha comportado como auténticos lameculos que ha dejado que una solo persona se cargara el patrimonio de cientos de miles de militantes y simpatizantes, de millones de votantes y de una parte de la historia de España.
ResponderSuprimirNicolás, estas "sembrao", no puedo sino coincidir contigo. Bravo.
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