'¿Acabaré votando el 20-N para hacer daño? No lo sé, aún?'
Aviso a navegantes, este post de hoy es posible que acabe siendo un caos. No sé si al final llegaré a una conclusión, ni siquiera sé si conseguiré acabarlo de escribir hoy. En cualquier caso es una reflexión particular que lleva tiempo en mi cabeza y que a fecha de hoy no tiene solución. ¿Seré capaz de encontrarla? Si alguien tiene ideas que me ayuden a aclararme, por favor que no lo dude y me eche una mano.
¿A quién debo votar el 20-N? Es más, ¿debo votar el 20-N o por primera vez en mi vida me quedo en casa y me comporto como un mero espectador? ¿Le hago caso a mi cabreo o utilizo la razón? El cuerpo me pide sangre, el cuerpo me pide descargar con todas mis fuerzas sobre Zapatero, Rubalcaba y la cúpula de Ferraz al completo. ¿Acabaré haciéndolo, acabaré votando para hacer daño? No lo sé, aún.
Sí, ya me imagino que como yo debe haber mucha gente, pero es que esta sensación de no saber que hacer, que decisión tomar y sobre todo que decisión será la mejor es la primera vez que se me plantea. Siempre lo he tenido muy claro, cuando no era votante del PSOE y por supuesto cuando me afilié y me entregaron el carné. Siempre he sido muy activo y he participado en lo que se me ha pedido en las campañas electorales, creo que menos grandes mítines he hecho de todo. Y por descontado, el día de la cita electoral me he pasado la jornada de interventor o de apoderado hasta el final. Con independencia de las encuestas, con independencia de los pronósticos y aquí en la Comunidad Valenciana aun sabiendo que elección tras elección recibíamos un bofetón tras otro y cada vez más fuerte. Nunca me ha importado. Pero está vez es diferente.
Creo haber escrito en alguna ocasión que Felipe González nunca fue presidente del Gobierno con mi voto. Paradógicamente sólo le vote en sus últimas elecciones, las del 96, las que perdió. Analizando mi comportamiento con posterioridad estoy convencido que aquella decisión mía merecería unas cuantas sesiones de psicoanálisis porque la verdad es que ese voto fue más el resultado de un rebote con la línea editorial de EL Mundo y Pedro José, que había dedicado toda la legislatura a insultar a los votantes del PSOE, que a un análisis racional. Pero la naturaleza humana es así. Incluso escribí una carta al director que publicó mutilada y recortada. Obvió un análisis que hice acerca de sus verdaderas intenciones, que desde mi punto de vista tenía mucho que ver con su salida de la dirección de Diario 16. Él siempre culpó a Alfonso Guerra de aquello y creo que aún lo hace.
Como me temía me estoy enrollando como las persianas. ¿Por qué no me sentí defraudado con Felipe González y en cambio si que me siento, no ya defraudado, sino engañado y traicionado con Zapatero? Le he dado muchas vueltas y creo que la respuesta está en el hecho ya mencionado de que Felipe nunca recibió mi apoyo mientras que Zapatero no sólo lo tuvo sino que he sido, o al menos así me he sentido, activo defensor de sus políticas durante la primera legislatura. En cambio durante la segunda el giro neoliberal ha sido imposible de digerir. Si me cuentan en el 2007 lo que iba a ocurrir no me lo creo, vamos, ni de lejos. ¿Cómo ha sido capaz de dilapidar la confianza de tanta gente de izquierdas que, de buena fe, le entregó su voto confiado en ese cambio que había prometido? Aún tengo el estómago lleno de la comilona que me obligó a tragar ese fatídico 12 de mayo de 2010. ¡Hay que ver que pesadez! Espero ser capaz de vomitarla pronto porque así no puedo seguir. Tal vez la ocasión sea el 20-N.
Lo dejo aquí, a ver si mañana consigo acabar.
Nicolás, no puedo - y no debo - decirte lo que debes hacer o no hacer, porque eso es decisión tuya. Sí puedo, en cambio, decirte lo que haré yo. Sabes que me afilié a IU, pero creo que IU sufre de los mismos defectos que cualquier otra formación política, una estructura piramidal en la que se asciende a fuerza de sublimar el pensamiento propio y de chupar culos en vez de por méritos; y, como en el resto, bajo el paradigma de "prometer hasta meter y luego de metido, nada de lo prometido". Pues me debato entre votar nulo o votar en blanco, salvo que el PEP (Partido de los Empleados Públicos) al que he avalado con mi firma, logre presentarse a las elecciones - cosa bastante improbable -, en cuyo caso lo voto. Pero a estos mamones, en mi vida vuelvo yo a votarlos. Pero eso es mi decisión, ni consejo ni orientación, ni nada. Eso sí, si me permites una sugerencia, toma la decisión que tomes en frío, tú ya me entiendes.
ResponderSuprimirCreo que al final me voy a sorprender yo mismo con la decisión que tome.
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