Pese a la política neoliberal del Gobierno, pese al apoyo incondicional que se le ofreció desde el partido, pese al desencanto provocado por Zapatero, pese a la decepción por la entrega sin condiciones a la política económica dictada por la UE, pese a la indignación de muchos y a lo que yo llamo un cabreo de tal magnitud que no consigo superar, pese a como ha quedado la izquierda después de las elecciones del 22M, pese a su fragmentación y falta de norte político, pese a que estamos pagando la crisis los mismos de siempre y no quienes debieran, pese a la traición con la que Zapatero ha pagado a sus electores, pese a todo me niego a renunciar a la utopía. Porque parece que pedir más izquierda hoy sea una utopía y parece, por lo que algunos expresan, que escribir un post como este sea una pérdida de tiempo. Me niego a creerlo, me niego a aceptarlo.
Porque, a pesar de todo, el PSOE no es sólo el Gobierno de Zapatero y la cúpula de Ferraz, porque me consta que ha habido miembros del Ejecutivo que estaban en contra de las medidas tomadas aunque les ganara de la cobardía de callarse y haber permanecido en el cargo en vez de seguir el camino de la dimisión y lo mismo ha ocurrido en la sede de Ferraz y en el grupo parlamentario; porque la izquierda no está precisamente en quien ostenta el poder, sino en la calle que es capaz de alzar la voz y reivindicar otra forma de hacer las cosas; porque nadie puede negarnos el derecho a militantes y votantes de izquierda a gritar a la cara de nuestros dirigentes que están vendiendo el alma al diablo y nuestros intereses a los especuladores; porque sólo desde abajo se puede reconstruir la izquierda; porque sólo con la renovación seremos capaces de construir alternativas creíbles a la derecha liberal; porque únicamente desde la movilización conseguiremos crear de nuevo esa cultura política de izquierdas que hoy se nos antoja desarbolada y abonada a la abstención; porque la izquierda tiene la obligación de dar una salida a la crisis y una salida social; porque si no la hace la izquierda nadie va a encargarse de colocarle el cascabel de la regulación a los mercados; porque la resignación sólo lleva a la inacción; porque no podemos contemplar sin más como se acaba con el estado del bienestar que tanto ha costado conseguir; y porque sólo desde la unión de partidos, sindicatos, asociaciones y sociedad civil se puede conformar un frente social y político que frene las políticas económicas impuestas por unos mercados que no se presentan a las elecciones pero que dirigen descaradamente las políticas más antisociales que aplican nuestros gobernantes.
Cada uno sabrá el nivel de indignación o de cabreo al que ha llegado. Yo sé cuál es el mío y lo que tengo claro es que sólo buscando la utopía podremos avanzar en el camino de garantizar el estado del bienestar que pretenden desmantelar. No conseguiremos nada con enfrentamientos estériles entre las distintas fuerzas progresistas de este país, esa es la estrategia de la derecha que siempre les funciona, divide y vencerás.
A pesar de las críticas, a pesar de que alguien pueda pensar en que perseguir la utopía es perder el tiempo buscando imposibles reivindico mi derecho a buscar la utopía porque solamente por ese camino ganaremos el futuro.

Perseguir la utopía es una buena opción, siempre que a ti te llene y te sientas satisfecho contigo mismo, pero no la vas a encontrar con el socialismo instaurado en España, solo una regeneración total y sin rastros del pasado podría dar cabida a tu utopía. Cada vez estoy más convencido que la esencia de esta izquierda a buscado la miseria a sabiendas, dar limosna a los miseros y que estos lo agradezcan con el voto, una perversa manera de conseguir su utopía de mantenerse en el poder... lo mismo que han hecho en Andalucia transpolado a España. Y para ello se han traspasado todos los límites... como decía Ruben Mugica no habrá días en el calendario para que paguen por lo que han hecho.
ResponderSuprimirLa verdad del 11M podría ser el punto de inflexión, romper con todo el pasado, con unos y otros y empezar una verdadera regeneración.... mira¡¡¡ ahora mismo en la serie aparece un saco con un cartel que ocupa toda la pantalla con la palabra "Goma2Eco", en hora y media de "serie" ya habrá aparecido 7-8 veces.... que importa que haya un video en que los peritos se muestran asombrados por la presencia de elementos ajenos a la Goma2????
Vislumbran su final y hay miedo, mucho miedo...
M'agradaria, de veres, compartir el teu entusiasme, Nicolás, però estic cansat, avorrit i desmotivat. Això no vol dir que jo personalment haja renunciat a la meua utopia, de cap manera, però tampoc vol dir que siga cec i mud, tot ignorant la realitat, perquè la realitat no es pot obviar. L'esquerra ha mort. És trist, lamentable, per a plorar, sí, però eixa és la realitat i cal assumir-ho quant abans millor. L'esquerra, com bé dius, no està al si del partits polítics sinó al carrer, en la societat, dins del pensament del comú, i precissament en eixe context és on no hi ha l'esquerra. Conseqüència, tu i jo seguim perseguint la utopia, però estem sols.
ResponderSuprimirTe percibo muy entusiasta, y me alegra. Ciertamente, no se debe renunciar a lo imposible. Sería como renunciar a los sueños. Saludos
ResponderSuprimirSi me habéis percibido entusiasmado es que he hecho muy mal los deberes porque este post surge de un cabreo monumental que cogí el sábado por la noche. Y es que no es necesario hacerse el harakiri en público por pertenecer al PSOE para reconocer lo mal que se han hecho las cosas. Y ese reconocimiento, que es explícito, no puede olvidar los motivos personales por los que cada uno tiene un carné que le liga a una organización que, a pesar de habernos defraudado una y otra vez, nos frena a la hora de romperlo o simplemente devolverlo. La gran mayoría de los militantes no aspiramos a cargo alguno, sólo a que nuestros ideales, nuestra forma de entender la vida y la política se vean plasmados algún día en la acción política de un gobierno. Sabemos, sé que es difícil o tal vez imposible pero algo mucho más fuerte que la desilusión, el cabreo o la rabia me empuja a seguir cada día.
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