José Luis Rodríguez Zapatero no podía hacer del debate de hoy un balance de su mandato porque aunque no lo pretendiera ese balance hubiera estado totalmente condicionado por su acción de gobierno y por las medidas tomadas los últimos trece meses.
Más allá de su inicial negación de la crisis con aquel símil aeronáutico del "aterrizaje suave", los recortes efectuados el año pasado se han convertido en la marca grabada a fuego que arrastrará él y por desgracia el PSOE durante muchos años. Hacer olvidar a la ciudadanía que ha sido precisamente un partido de izquierdas quien ha aplicado los mayores recortes de la historia democrática obligada por una UE que se convirtió en tutora de facto del Gobierno español no será nada fácil y lastrará el futuro de la izquierda durante una década.
No podía pues, más que reconocer lo evidente, la gravedad de la crisis en unos momentos en que no hay un sólo español que necesite que se le explique cual es la realidad de la economía nacional porque la sufre en sus propias carnes; y lo difícil que será la recuperación como consecuencia de la débil demanda interna. ¿Cómo pretenden recuperar la economía, cómo quieren aumentar el consumo con recortes salariales, congelación de pensiones y subidas de impuestos? Y para muestra un botón: en mi casa trabajamos los dos y el recorte salarial ha supuesto cobrar mil cincuenta euros menos que en la paga extra de junio pasado. Y nosotros somos de los que llaman ahora privilegiados, los que antes eran simples maestros con un sueldo de funcionario. No ha sido un recorte de treinta o cuarenta euros como en un momento afirmó Pepe Blanco. Un salario que nos ha costado treinta años alcanzar, no es un salario de recién entrado en la función pública. Evidentemente voy a recortar mi consumo en la misma cantidad que no he cobrado, ya lo hice en Navidades, y que busquen a los ricos para que aumenten el consumo y revitalicen la economía. Y si nosotros, los privilegiados, debemos recortar el consumo, ¿qué no harán quienes se han quedado sin trabajo o quienes, bajo la excusa de la crisis cobran sueldos de miseria que rayan en la explotación?
El presidente quiere culminar las reformas pendientes para afrontar la crisis ante de irse, lo que plantea una gran duda, ¿con esas reformas se soluciona el problema? A ver si lo hace todo él solo y no deja nada para Rajoy, que el pobre no tiene nada que hacer más que verlas venir. No hubiera estado mal un poco de autocrítica, un poco de sinceridad, un poco de aquel Zapatero que había afirmado "el poder no me va a cambiar". Pero resulta obvio que el poder siempre cambia y el examen de conciencia es algo que se hace en privado aunque la procesión del dolor de los pecados se refleje en la expresión de una risa falsa y de compromiso.
Zapatero cree que está haciendo lo que debe contra la crisis, piensa que su sacrificio personal y el hundimiento de su partido son el precio que deben pagar por recorrer el buen camino que nos saque de la crisis. El problema es que la mayoría de los españoles no opinan lo mismo, que le están pidiendo otras políticas, alternativas distintas a las que no puede, no quiere o no sabe dar respuesta. Sólo la perspectiva histórica nos dará la respuesta.
Mientras tanto Rajoy sigue durmiendo el sueño de los justos tumbado en su hamaca y con la gramola a todo volumen repitiendo aquel sonsonete heredado de Aznar "váyase señor González", "váyase señor Zapatero". Política degradada a lo que interesa al partido, política degradada a intereses personales. Y luego se extrañan que en la calle la gente les grite "no nos representáis". Y es que de hecho, sólo se representan a ellos, no aspiran a más porque es lo único que necesitan para alcanzar el poder... y mantenerse agarrado a él como una lapa.

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