jueves, 2 de junio de 2011

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Arrieros son y en el camino se encontraron

Aún recuerdo a un Artur Mas en una defensa cerrada del Estatuto de Cataluña achacando al PP de Rajoy los ataques al pueblo catalán por su posición ante el nuevo texto que debía aprobarse en el Congreso de los Diputados. Jamás pactaría con los populares era su consigna, cómo hacerlo con alguien que iba contra Cataluña. Pero ya se sabe que en política nunca y jamás significan por ahora y de momento, hasta que se giren las tornas y los vientos soplen de otra dirección.    

A fecha de hoy, Mas y su CiU y el PP se necesitan. Atrás quedaron los palos en las ruedas y las zancadillas para que el Constitucional se cargara la Carta Magna catalana. Hoy se sienten necesarios y aunque no lleguen a firmar los papeles de su matrimonio si que han formado una pareja de hecho. Los nacionalistas quieren al PP como socio prioritario y el PP se deja querer y seducir consciente que lo que haga en Cataluña puede recibirlo en España como contraprestación si Rajoy no consigue la mayoría absoluta.

En el fondo, ambos son iguales, les unes más cosas de las que les separan.  Ambos son nacionalistas, unos catalanes o periféricos como se afirma en Madrid y otros españoles. Y ya se se sabe que los polos iguales se repelen. Ambos son conservadores y en economía ambos neoliberales. Y ahí es donde se han encontrado en la defensa de sus propios intereses, de los intereses de los grupos que los apoyan. Ambos se necesitan para llevar a cabo una de las principales promesas electorales del presidente de la Generalitat, Artur Mas: eliminar, también para los grandes patrimonios, el impuesto de sucesiones. Toda una lección de prioridades presupuestarias en tiempos de crisis y recortes: bajar impuestos a los que más tienen mientras se aplica la tijera y se recortan los servicios sociales a los más necesitados y las clases medias.

Estos son los que criticaban a Zapatero el año pasado en el Congreso cuando explicaba su plan de ajuste y estos son los que se escudaban en los más débiles afirmando que jamás harían lo que ahora hacen. No hay dinero para educación, para sanidad, para dependencia, para becas... pero no es ningún problema recortarles los impuestos a quienes verdaderamente pueden pagarlos, a quienes se pueden costear sanidad privada, educación privada i no precisan de servicios sociales.

Cada uno lo llamará como quiera, desde presupuestar a priorizar pero yo tengo claro que cuando se actúa contra los más débiles, cuando se reducen sus derechos y sus posibilidades de acceder a una vida digna y se hace a conciencia, eso tiene un nombre. Y luego se extrañan que haya indignados. Indignados, hartos, asqueados de que nuestros servidores públicos, a quienes pagamos con nuestros impuestos se hayan convertido en una lacra, en una rémora para una sociedad a la que usan, manosean y utilizan para fines espúreos que, ni de lejos tienen nada que ver con que todos vivamos un poco mejor. Y estos nos van a salvar a todos, tienen la receta.

1 interesantes opiniones:

  1. Su único objetivo es el gobierno y, luego, mantenerse en él por todos los medios al alcance. Doctrina Maquiavelo, Nicolás. No hay otra cosa en los políticos, de toda ideología y pelaje. Qué asco.

    ResponderSuprimir

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