viernes, 20 de mayo de 2011

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Estoy encantado

Estoy encantado, no lo puedo evitar. Me siento como un niño con su juguete nuevo porque había perdido la esperanza de ver manifestaciones y concentraciones como las que se suceden en nuestras ciudades. No creía que fuera posible. Me he detenido unos minutos a escribir unas líneas después de devorar con ansia todas las informaciones que he podido encontrar, blogs, vídeos... Paso de la tele al ordenador y al revés. Sigo el canal 24 horas de TVE y busco otras informaciones en otros canales extranjeros. ¿Qué dicen de España, de lo que está pasando? En estos momentos no estoy tanto por contar como porque me cuenten. Por lo que he ido leyendo en vuestros blogs, vuestros correos... básicamente estamos de acuerdo en lo mismo. Esto tenía que estallar por alguna parte y por fin lo ha hecho. A que punto hemos llegado que ya no se habla de ideología ni partidos sino de lo más básico, de conseguir que esta democracia tenga sentido porque vuelva a ser útil a los ciudadanos, que no sea un puro formalismo. Y es cierto que ese formalismo es necesario pero hasta un límite, que no se vuelva insoportable y la convierta en inútil por inoperante.

Se ha conseguido, el sistema y quienes lo manejan han conseguido una democracia de baja calidad y baja intensidad donde todo debe estar canalizado, reglamentado y encauzado sin permitir espacio para la participación ciudadana al margen de unos partidos anclados en sus propios intereses para seguir conservando el poder y el control de la sociedad y cualquier movimiento que pueda surgir de ella. Pero una cosa no es incompatible con la otra aunque han logrado que lo parezca. 

Que funcione la democracia, algo tan simple y tan difícil de conseguir por lo que parece. Espero que los partidos de izquierda se den cuenta, sepan asumir sus errores y refundarse a si  mismos. O se vuelven sociedad otra vez o la sociedad pasará de ellos. De la derecha no espero nada.

7 interesantes opiniones:

  1. Me congratulo contigo, Nicolás. Yo soy una persona muy sensible y los niveles de indignación y hartazgo habían llegado a límites ya insoportables, que se quedaron plasmados en la última entrada que hice en mi blog.
    En un principio todo era confusión y caos como el movimiento cívico espontáneo que es. Empezaron a llamarlos despectivamente perroflautas, hippies trasnochados, antisistemas y demas lindezas. Los dirigentes del partído político con clara ventaja en las encuestas y los palmeros desde sus medios de agitación y propaganda, empezaron con demenciales teorías conspirativas acusándolos de simpatizantes de ETA o de que está la mano y la mente del "maquiavélico Rubalcaba", su particular demonio con cuernos y rabo, aparte de Zapatero.

    Ahora se está viendo que no sólo son jóvenes, sino de todas las edades, incluso jubilados. Yo tengo 49 años. Llevamos años diciendo que esta juventud está anestesiada, que no protesta por nada, salvo por hacer botellón y por tener derecho a bajarse juegos, música y películas gratis por internet, que son unos pasotas, que no se compromenten ni se implican.....y ahora que demuestran que piensan, analizan, saben y además tienen el valor que no tenemos sus padres... son antisistema, chusma, "enturbian la convivencia de los madrileños" como dijo un consejero la Comunidad de Madrid y su jefa, la tacher madrileña.
    Yo lo que veo gente digna, valiente, jodida y machacada que con su protesta dignifica a este país. Ciudadan@s que son la minoría responsable porque los demás estamos muertos. Me he quejado de ello repetidamente en mi blog, tú lo sabes. En línesa generales no sabemos aún muy bien las cosas concretas que quieren, pero sí tienen claro lo que No quieren: que la Democracia no siga degenerándose y que el poder real sea de los ciudadanos y no de una panda de corruptos, chorizos, mangantes y tiburones financieros especulativos que están haciendo que nosotros paguemos la crisis que ellos crearon mientras siguen ellos siguen haciendo sus fechorías. En otras cosas concretas que ya van apareciendo estoy más o menos de acuerdo, pero sería cuestión de debatirlo, en eso consiste la democracia real, no los debates ficticios de insultos, el "tú más" o los debates estériles creando miedo de "que vienen los radicales rojos" o "que viene la extremaderecha".
    Parece evidente de que están cosechando un inesperado y merecido éxito. Yo no lo esperaba, la verdad, acostumbrado a una sociedad apática, narcotizada y adormecida por el opio del pueblo o el pan y circo de la telebasura y el futbol. La gente tan sólo salía a la calle para celebrar las copas que ganan el Madrid, el Barcelona o la Seleción Española. En estos momentos lo mejor que podemos hacer es apoyarlos y unirnos a su causa, que es la de todos.
    Y yo el domingo Sí voy a votar. En conciencia y responsablemente como siempre lo he hecho, y adaptado a lo que realmente se elige en ésta elección: los que van a dirigir tu ayuntamiento o tu comunidad autónoma.

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  2. La alegría y el encanto de la situación la compartimos muchos, creo que muchísimos. Entre ellos algunos que hemos vivido los coletazos de la dictadura y quienes estamos viviendo el marasmo de una clase política anquilosada en lo que creyeron que era su paraíso personal, con el cheque en blanco que recibían de los votantes cada cuatro años. El ser humano es como la inercia: tienen que producirse sacudidas para notar que estamos en movimiento. Y esta reacción es la que debía ser. No podía surgir de otra parte este grito de protesta, este renacer de una esperanza. Soy profesor desde hace muchos años, y nunca he perdido mi confianza y mi seguridad en los jóvenes, a pesar de las opiniones de quienes ni siquiera intentan conocerlos. Me recuerda las manifestaciones en la que participé cuando era estudiante en la universidad, fuera de España (aquí se vivía una dictadura que parecía que iba a durar para siempre, y que algunos trasnochados que no saben lo que quieren todavía añoran). Pero no deja de asombrarme la claridad de ideas, el espíritu cívico, la organización espontánea, el sentido de solidaridad social, la independencia ideológica. Sin duda estos jóvenes están mejor situados, y con la cabeza mejor amueblada que muchos de nosotros. Me hace sentir orgulloso del país, de su gente pensante y decidida.

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  3. Estoy muy de acuerdo contigo, Nicolás.
    Es emocionante y esperanzador el ver ese fenómeno que la juventud principalmente, está protagonizando en varias plazas españolas e incluso de otros países.

    Creo que estamos ante la continuación del mayo francés del 68 y somos muchos —creo— los que tenemos puestas nuestras ilusiones y esperanzas en este movimiento que nos viene a querer decir: "en política otros modos y caminos son posibles".

    Salú y república pronto

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  4. Estoy deacuerdo con el espíritu que motiva este movimiento, alentado por las manifestaciones pacíficas en los países árabes y sobre todo inspirado por la reflexión que nos plantea Stéphane Hessel en su libro: ¡Indignaos! con prólogo de José Luis Sampedro. Hessel pretendía con este libro despertar las conciencias dormidas de la gente y "alentar a la indignación juvenil a través de la no-violencia y conseguir un efecto contagio por todo el mundo".
    Con las crudas consecuencias de esta crisis económica que estamos sufriendo se han puesto al descubierto con nunca antes las miserias que se derivan de este déspota sistema capitalista al que globalmente se ha abrazado como única alternativa posible al sucumbido sistema comunista. Este sistema prioriza el consumo salvaje como motor que genera la estabilidad de los mercados y de las entidades financieras que los sostienen. El problema es que cuando se genera una crisis, todo aquél que se queda fuera del círculo: producción-retribución-consumo, es ignorado y marginado por este sistema y sufre sus consecuencias. Hasta ahora el capitalismo ha ignorado la discrepancia procedente de los valores humanos ya que, para este sistema, todo lo que no es mercancía carece de valor. Ahora, por fin, muchas personas que están sufriendo en carne las dramáticas consecuencias de que ha generado esta crisis están despertando de su letargo e intentan poner en valor encima de la mesa una serie de fundamentos éticos y morales que consideran imprescindibles para reformar y enmendar las injusticias de este sistema y regenerar las carencias demorcráticas que lo avalan por parte de las instituciones intergubernamentales. Se trata de garantizar, como máxima prioridad, las necesidades básicas de las personas más desfavorecidas, necesidades que están reconocidas por el máximo nivel de nuestro ordenamiento jurídico pero que este sistema capitalista en el que estamos inmersos no tiene vocación en garantizar, ya que está motivado por la especulación y la codicia. Sin duda es tarea (supuestamente)de los poderes públicos el hacer todos los esfuerzos posibles para poder garantizar el acceso de todos los ciudadanos a dichas necesidades básicas, más teniendo en cuenta que su actuación es financiadas con el dinero de todos. En resumen, creo que es necesario plantearse otra escala de valores y priorizar el garantizar las necesidades básicas de las personas antes que sacar brillo a la marca de las organizaciones económicas, además de que haya un reparto más justo de la riqueza.
    Hemos pasado de la resignación o la indiferencia al contagio de la indignación pacífica y comprometida.¡Enhorabuena Nicolás!
    Un saludo.

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  5. ¡No os perdáis el canal de humor InterLobotomía!

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  6. Muchos compartimos esa misma satisfacción, La ciudadanía se ha desencantado, indiganado y finalmente a reaccionado. Los políticos parecen no se muestran ni desencantados ni mucho menos indignados, luego me temo que no reaccionarán si no es con el mantenimiento de este grito silencioso y sonoro para que de una puñetera vez despierten.

    En el km 0 ha sonado el despertador; esperemos y deseamos que cada día seamos más los que nos levantemos y trabajemos para cambiar un modelo democrático que se nos muestra inoperante, poco representativo e inoperante.

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  7. Esto es fantástico. No puedo decir más.

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