domingo, 10 de abril de 2011

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¡Que cunda el ejemplo!

'Bien por Islandia; a ver si cunde el ejemplo'
Como mínimo cabe calificar la decisión de los islandeses de no pagar las indemnizaciones por la quiebra de sus bancos de valiente. ¡Vaya, con un par! Pocos países se hubieran atrevido a hacer lo mismo. Ya sé que se pueden poner muchas objeciones de todo tipo a esa decisión. Que la UE no le va a permitir entrar a formar parte de nuestro selecto club es algo que ya habrán sopesado. Es incuestionable que 300.000 inversores extranjeros tendrán que acudir a los tribunales si quieren tener una mínima posibilidad de recuperar siquiera una parte de sus inversiones. También es cierto que la imagen de solidez política que se transmite al exterior no es la que el Gobierno islandés quisiera y muy posiblemente la inestabilidad entre la coalición de gobierno entre socialdemócratas y rojiverdes se tambalee. Pero pese a todos esos argumentos y algunos más que se me ocurren me reconforta pensar que en un lugar de nuestro planeta, un pequeño país se ha plantado ante sus gobernantes y ante el Goliat del mundo financiero y les ha dicho "hasta aquí hemos llegado". Un pequeño país donde los ciudadanos y no los políticos han tomado las riendas de su presente y de su futuro y aún sabiendo a lo que se enfrentan han levantado la cabeza ante quienes pretendían humillarles sin dejarse acobardar por las amenazas.

¿Acaso se hubiera planteado la banca repartir parte de sus beneficios cuando las ganancias llenaban sus cajas fuertes? ¿Que ocurriría si más países siguieran su ejemplo? ¿Por qué seguir sometidos a la tiranía de quienes desde sus despachos juegan a su antojo con el futuro de todo un planeta mientras nuestros gobiernos corren desesperados a sacarles las castañas del fuego?

En España estamos pagando, cada uno de distinta manera pero pagando, en cómodos plazos de capital más intereses la avaricia y falta de control de los bancos que se dedicaron al negocio especulativo del ladrillo para incrementar escandalosamente su cuenta de resultados. Mientras, desde los gobiernos del PP a partir de 1996 se estimulaba la política del enriquecimiento fácil que nada tenía que ver con ese esfuerzo que no hacen más que predicar con la boca pequeña. Intereses espúreos e inconfesables que les permitía favorecer el enriquecimiento fácil a través de políticas privatizadoras y desreguladoras. Lo triste y lamentable es que siguen con la misma canción porque sus fines siguen siendo los mismos. Pero aún es más triste que muchos españoles se empeñen en volver a creer en unos programas con el fin de darle una segunda oportunidad al enriquecimiento a ver si esta vez les toca a ellos.

Es lamentable pensar que vivimos en un sistema europeo donde los gobiernos no temen recortar derechos a sus ciudadanos para pagar los errores y los desmanes de unas empresas privadas que han vapuleado la economía como se vapulea a un boxeador sonado. En un mundo sensato, en una empresa que se gestiona irresponsablemente y va a la quiebra los gerentes acaban en la cárcel. En nuestro mundo insensato entre todos pagamos sin protestar ese agujero. Lo llaman socializar las pérdidas. Nuestros gobernantes acuden como abejas a la miel a socorrerlos. Y encima los responsables de todo este desmadre siguen de rositas dándose la gran vida y repartiéndose los dineros aportados entre todos para aumentar sus cuentas corrientes.

Ante un panorama como este no es de extrañar que el personal lo tenga claro: ¡Bien por Islandia, a ver si cumple el ejemplo! Y lo mejor de todo es que la mayoría no sabe ni por dónde para.

5 interesantes opiniones:

  1. Muy de acuerdo con tu artículo, Nicolás.
    Aunque los españoles tendremos que conformarnos con soñar.

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  2. Para el presidente islandés, Oláfur Ragnar Grímsson: “Islandia es una democracia, no un sistema financiero“.

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  3. ¡Viva Islandia! Habrá que ver la manera de solicitar la nacionalidad islandesa.

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  4. Un ejemplo que deberían seguir muchos países.

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  5. Al parecer no es oro todo lo que reluce.
    Pero sí que es importante que el pueblo, finalmente tenga su momento de coraje.

    Saludos

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