domingo, 24 de abril de 2011

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No prestes dinero con usura

 1 El Señor se dirigió a mí, y me dijo: 2 "¿Por qué en Israel no deja de repetirse aquel refrán que dice: 'Los padres comen uvas agrias y a los hijos se les destemplan los dientes'? 3 Yo, el Señor, juro por mi vida que nunca volverán ustedes a repetir este refrán en Israel. 4 A mí me pertenece todo ser humano, lo mismo el padre que el hijo. Aquel que peque, morirá.
    5 "El hombre recto es el que hace lo que es justo y recto: 6 no participa en los banquetes que se celebran en las colinas para honrar a los ídolos, ni pone su confianza en los falsos dioses de Israel; no le quita la mujer a su prójimo, ni se une con su propia mujer cuando ella está en su periodo de menstruación; 7 no oprime a nadie, sino que devuelve a su deudor lo que había recibido de él en prenda; no roba a nadie; comparte su pan con el hambriento y da ropa al desnudo; 8 no presta dinero con usura ni exige intereses; no causa daño a nadie; es justo cuando juzga un pleito entre dos personas; 9 actúa de acuerdo con mis leyes y cumple fielmente mis mandamientos. Ese hombre es verdaderamente recto, y por lo tanto vivirá. Yo, el Señor, lo afirmo.
    10 "Pero si este hombre tiene un hijo violento y asesino, que hace cualquiera de esas cosas 11 que su padre no hacía, es decir, que participa en los banquetes que se celebran en las colinas para honrar a los ídolos, que le quita la mujer a su prójimo, 12 que oprime al pobre y al necesitado, que roba a los demás, que no devuelve a sus deudores lo que había recibido de ellos en prenda, que pone su confianza en los falsos dioses y hace cosas que yo detesto, 13 que presta dinero con usura y exige intereses: ese hombre no podrá vivir. Después de haber hecho todas esas cosas que yo detesto, morirá sin remedio, y él mismo será responsable de su muerte.
    14 "Puede ser que este hombre, a su vez, tenga un hijo que vea todos los pecados cometidos por su padre, pero que no siga su ejemplo; 15 es decir, que no participe en los banquetes que se celebran en las colinas para honrar a los ídolos, ni ponga su confianza en los falsos dioses de Israel; que no le quite la mujer a su prójimo 16 ni oprima a nadie; que no exija nada en prenda cuando le pidan prestado; que no robe a nadie, sino que comparta su pan con el hambriento y dé ropa al desnudo; 17 que no haga daño a nadie ni preste dinero con usura o intereses; y que cumpla mis leyes y actúe según mis mandatos: ese hombre no morirá por los pecados de su padre. Ciertamente vivirá.
    18 "Su padre, que fue opresor, y cometió robos, e hizo lo malo en medio de su pueblo, morirá en castigo de sus propios pecados. 19 Ustedes preguntarán: '¿Por qué no paga el hijo también por los pecados del padre?' Pues porque el hijo hizo lo que es recto y justo, y cumplió y puso en práctica todas mis leyes: por eso ciertamente vivirá. 20 Solo aquel que peque morirá. Ni el hijo ha de pagar por los pecados del padre, ni el padre por los pecados del hijo. El justo recibirá el premio a su justicia; y el malvado, el castigo a su maldad.
Ezequiel 18

PSOE y PP se niegan a reformar la ley para que la entrega de la vivienda sea suficiente para cancelar la deuda hipotecaria con el banco. Mientras miles de ciudadanos se adhieren a múltiples iniciativas legales contra las prácticas que llevaron al 'crash'. La patronal bancaria advierte del riesgo de que la ofensiva perjudique la imagen de España en los mercados. Imagen de la que no se preocuparon mientras vieron la posibilidad de enriquecerse en los tiempos de la especulación y la burbuja inmobiliaria.

Que quienes provocaron la crisis la paguen de una vez. Somos más pero tenemos que dejarnos de miedos y de seguir con la cabeza agachada. Ellos no van a luchar por nuestros intereses, lo tenemos que hacer nosotros. Si no lo hacemos los abusos seguirán.

3 interesantes opiniones:

  1. Estoy contigo, Nicolás ¿Cuándo empezamos? Lo digo en serio. Yo creo que somos muchos los que pensamos así pero necesitamos a alguien que galvanice esta corriente de fondo.

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  2. Yo lo tengo muy claro. Si llegara a devolver mi vivienda al banco para saldar la hipoteca, no le pagaría ni un céntimo más. Acudiría a todos los juzgados, incluso me declararía en rebeldía, iría a los medios de comunicación, haría huelga, pegaría carteles, publicaría comunicados, me uniría a todas las asociaciones de consumidores, me cambiaría de banco cuantas veces hiciera falta, cobraría en efectivo, pero no les pagaría ni un céntimo. Es cuestión de unirse los ciudadanos decentes y responsables contra los ladrones de cuello blanco que viven mejor que nadie a costa del dinero ajeno (nuestro).

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  3. En este tema como en tantos otros los intereses de la política y de la banca chocan frontalmente con los de la gente y lo que la razón y el sentido común dicen.

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