Si la encuesta que publica hoy Público es cierta y no está amañada con fines de imagen y de estímulo de voto para una izquierda hasta las narices de lo que estaba y está haciendo el Gobierno del PSOE, repito, si es cierta y sólo el anuncio del Presidente de no volver a ser candidato a la reelección el año que viene ha supuesto un recorte de 11 puntos en estimación de voto con respecto al PP, demostraría bien a las claras hasta que punto estaban y están más que hartos, saturados de José Luis Rodríguez Zapatero y su conversión a las políticas neoliberales contra las que supuestamente había estado luchando hasta ahora los votantes de izquierdas españoles. Y cuando digo ahora me refiero a ese fatídico 12 de mayo de 2010.
Como afirma el sociólogo José Luis Zárraga en el mismo rotativo el hundimiento electoral del PSOE en los últimos meses había seguido el curso marcado por la retirada de apoyos de votantes de izquierda que no estando dispuestos a favorecer la llegada al poder del PP tampoco estaban por la labor de mantener en el sillón de la Moncloa a quien había traicionado los apoyos conseguidos en 2007. Es cierto que la campaña de desgaste personalizada en el Presidente había sido brutal. Pero no especialmente en los últimos tiempos. Si acaso admito que se había intensificado como consecuencia de la crisis económica y porque los populares encontraron un lugar donde morder y hacer sangre pero no creo que esa campaña de acoso y derribo fuera mayor que la llevada a cabo como consecuencia de la aprobación del Estatut de Cataluña y fundamentalmente por el proceso de dialogo con ETA. Si el PSOE se hundió en la encuestas en poco tiempo fue responsabilidad de la política llevada a cabo por José Luis Rodríguez Zapatero que descargó el golpe del ajuste sobre los hombros de aquellos a quienes había prometido defender olvidando conscientemente a los más poderosos, a quienes habían sido los causantes de la situación actual. Jubilados, parados, funcionarios, padres de familia, clases medias... pagamos las aceras levantadas y vueltas a colocar, los parques remodelados y el resto de obras del Plan E en cómodos plazos de capital más intereses. A los ricos y poderosos no era conveniente tocarlos no fuera que se llevaran fuera de suelo patrio los dineros que aún mantenían en él.
Pero discrepo del análisis de José Luis Zárraga cuando afirma que se le retiró el voto "por parte de un sector muy amplio de votantes de izquierda, acomplejado además, y privado de argumentos, por el clamor de descalificaciones de los medios, los políticos y los votantes de la derecha que han dominado de forma aplastante en la opinión pública". Me siento aludido porque yo manifesté públicamente que mi voto no volvería a ser para ZP pero no porque gritaran mucho los de derechas ni porque me sintiera acomplejado por lo que estaba ocurriendo, ni siquiera porque estuviera privado de argumentos para defender las políticas de Zapatero. Las políticas de Zapatero desde la izquierda eran y son indefendibles. Así lo han manifestado economistas no liberales que han planteado alternativas más sociales y mucho más progresistas que las que decidió tomar el nefasto 12 de marzo. Por no irme muy lejos baste leer a Vicenç Navarro para darse cuenta que otra forma de hacer las cosas era posible. Y en cuanto a lo de privado de argumentos me parece una sandez cuando fue precisamente porque había otra argumentación posible por lo que se le retiró el voto desde la izquierda.
Quizá interese ahora presentar a quienes desde la izquierda plantamos cara al Gobierno como inconscientes o descerebrados que íbamos contra los poderes económicos y no teníamos posibilidades de éxito cuando lo lógico hubiera sido pedirle altura de miras al jefe del Ejecutivo y categoría de líder para enfrentarse a quien era el auténtico enemigo. Pero no hizo nada aparte de agachar la cabeza y demostrar una vez más que es muy fácil ser duro con los débiles y débil con los fuertes. Por eso el señor Zapatero se irá a casa y será recordado por ser el Presidente de Gobierno socialista que hizo el mayor recorte social de la historia incumpliendo todos sus compromisos. Por eso su credibilidad está por los suelos, por eso ningún ciudadano de este país confía en la palabra de ZP.
Quizá interese ahora presentar a quienes desde la izquierda plantamos cara al Gobierno como inconscientes o descerebrados que íbamos contra los poderes económicos y no teníamos posibilidades de éxito cuando lo lógico hubiera sido pedirle altura de miras al jefe del Ejecutivo y categoría de líder para enfrentarse a quien era el auténtico enemigo. Pero no hizo nada aparte de agachar la cabeza y demostrar una vez más que es muy fácil ser duro con los débiles y débil con los fuertes. Por eso el señor Zapatero se irá a casa y será recordado por ser el Presidente de Gobierno socialista que hizo el mayor recorte social de la historia incumpliendo todos sus compromisos. Por eso su credibilidad está por los suelos, por eso ningún ciudadano de este país confía en la palabra de ZP.
'¡Que fácil ha sido recortar 11 puntos al PP! Sólo hacía falta que se anunciara la marcha del Presidente del Gobierno. Pero lo más difícil será acabar con los 2,3 que aún separan al PSOE del PP en la misma encuesta'
¡Que fácil ha sido recortar 11 puntos al PP! Sólo hacía falta que se anunciara la marcha del Presidente del Gobierno. Pero lo más difícil será acabar con los 2,3 que aún separan al PSOE del PP en la misma encuesta. Esa distancia ya no depende de la persona sino de lo que vaya a hacer, de su programa. El auténtico votante de izquierdas con voto crítico, no el voto fiel que depositará su papeleta con independencia del candidato y su programa, deberá ser convencido con un programa muy distinto al que nos ha sido impuesto hasta ahora y con unos gestos y unos hechos que se distancien de lo hecho por José Luis Rodríguez Zapatero en los últimos tiempos.
Tal vez con el paso de los años y con mayor perspectiva histórica seamos capaces de valorar con otros criterios su acción de gobierno pero hoy es demasiado pronto para olvidar que el señor Presidente nos engañó. Hoy no es posible hacer borrón y cuenta nueva en su persona. Él lo sabe y por eso anunció su ida. Rubalcaba, Chacón o quien sea el candidato, si es otra persona, tiene como gran tarea devolver la credibilidad al socialismo español. Si es que puede.

el caso es acortar distancias como sea con el PP, Zapatero ha realizado un nefasta gestión con la confianza de los españoles, ahora hay que mirar hacia adelante con la cara mirando a la izquierda.
ResponderSuprimirUn abrazo.
Existe una tendencia, tanto en el PSOE como en el PP, a cargar las tintas sobre Zapatero, como si fuera El Caudillo. No creo que Zapatero haya sido la reedición de Franco. ZP no ha acumulado tanto poder, ni ha capturado al partido (El triste remedo del Movimiento Nacional), ni ha sido abandonado por el PSOE, habida cuenta que traicionaba el programa y los ideales. Y no me hagáis caso a mí, que soy un "agonías", echadle un vistazo a las actas parlamentarias, a los documentos del partido, a las declaraciones de "los barones" - y alguna "dama" -, y también a lo que dice "la militancia", esa que en teoría estaba "tan harta" de ZP que iba a darle la patada, mañana por la tarde a más tardar.
ResponderSuprimirNo, querid@s, no, esto no es problema de personas sino de partidos, de contextos políticos. Quien se quede mirando el dedo que señala la Luna, sólo verá el dedo y no sabrá nada de la Luna; será como quien pierde el tiempo en los árboles sin ver el bosque. Ustedes verán si les vale con elegir leñador o gurú. A mí no.
En política, en ética, en teoría de la decisión... cuando no hay opción buena, hay que elegir lo menos malo.
ResponderSuprimirSi alguien se colocó voluntariamente en la diana de las críticas evitando un cordón sanitario que hubiera atenuado su desgaste por la toma de decisiones, fue el propio Zapatero. Es cierto que se ha personalizado mucho pero decisión personal del Presidente. tal vez para evitar el desgaste del partido. Es posible.
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