'No parece que se pretenda impartir justicia, más bien todo lo contrario, dar un escarmiento público con el mayor escarnio posible para acabar con su persona. '
Hace ya tiempo que no escribo nada sobre el caso de Garzón lo cual no significa que no haya seguido atenta y puntualmente las noticias aparecidas en la prensa sobre todo su calvario. Pero hoy he vuelto a leer una noticia que no por repetida me ha sorprendido: una vez más el Supremo rechaza las pruebas que aporta el magistrado para demostrar su inocencia.
Ciertamente a la gente de la calle, que como yo somos legos en materia jurídica, nos cuesta entender cómo es posible que se admitan una tras otras todas las peticiones de pruebas y comparecencia presentadas por la acusación popular: documentación solicitada, banqueros interrogados, investigación patrimonial...; y en cambio sistemáticamente se rechace aquello que el imputado considera esencial para su defensa.
Será por eso, porque no entendemos de leyes pero el sentido común no parece que vaya muy acorde con las decisiones tomadas por la Sal de lo Penal del Tribunal Supremo en aras de la imparcialidad y sobre todo la búsqueda de la verdad y la administración de justicia. No parece que se pretenda impartir justicia, más bien todo lo contrario, dar un escarmiento público con el mayor escarnio posible para acabar con su persona. Molesta a bastantes gentes, es más que evidente.
Lo lamentable es que se supone que todo imputado tiene derecho a la defensa. Desgraciadamente fuera de España se han percatado de lo que aquí se intenta acallar por todos los medios y el desprestigio de la Administración de Justicia va en aumento.
Así es la democracia que nos hemos dado. Actualmente Garzón está en minoría, ha perdido la fuerza que tenía cuando estaba en su juzgado y esta situación es aprovechada por sus enemigos para acabar con él. Su actual exilio voluntario es sólo un mal menor del cual, tal vez, sólo pueda salir presentándose a unas elecciones y consiguiendo un acta de parlamentario que le redima como pretende alguien que no ha podido encontrar las facturas de los trajes que dice que pagó. Al menos quedaría más elegante que un camps.
Yo tampoco soy jurista, pero la opinión de muchos juristas es que el tribunal está actuando de manera muy poco transparente en este caso y con bastantes rencillas contra el acusado.
ResponderSuprimirGarzón se da por condenado, él sabrá mejor que nadie porqué. A los demás nos parece escandaloso. A lo mejor Garzón debería pensar en seguir los pasos del juez Antonio di Pietro en italia y organizar un partido político. Tal y como está el patio político tendría muchos votos.
Saludos,
La cosa está clara, quieren quitarlo de en medio a como de lugar, y luego nos hablan de leyes.
ResponderSuprimirBESOS
Hay algo muy simple y muy claro, en vista de los tratados internacionales firmados por España en materia judicial: los jueces que acusan a Garzón prevarican al acusarlo de prevaricación. ¿Quién los juzgará a ellos y cuándo?
ResponderSuprimirGarzón quiere justificar su acción alegando que a quien hizo las escuchas efectivamente han delinquido, pero eso en democracia no justifica que utilizase métodos delictivos para probar su culpabilidad.
ResponderSuprimirPor muy culpables que sean a los que hizo las escuchas, simplemente no está permitido hacerlas. Por eso no aceptan sus alegaciones.
Al igual que los insultos al Rey por parte de Otegui, el Tribunal de Estrasburgo ha establecido y hace tiempo que ya rige en Europa que si a nadie se le mete en la cárcel por insultar a otro, ya que en democracia todos somos iguales ante la Ley, lo mismo ha de pasar con quien insulte al rey. Y a pesar de que a nadie le gustaria mas que a mí ver a Otegui en la carcel, al igual que a Garzon, los argumentos esgrimidos son más que convincentes.
Cualquier acusado o imputado tiene derecho a presentar las pruebas que considere oportunas para defenderse. A Garzón no le dejan. Como se pregunta Roberto, ¿quién juzga a la Justicia?
ResponderSuprimirLa democracia de baja calidad es cada vez un hecho más incontestable.