miércoles 23 de marzo de 2011

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Amor con amor se paga

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¿Considera usted justo que una persona que no pueda pagar su hipoteca queda endeudada casi de por vida? (Joan Ridao)

Tal vez Joan Ridao se haya equivocado al elegir la palabra "justo" porque justicia y decisión estrictamente política, en este caso como en muchos otros, no tienen porque ir cogidos de la mano. Y de hecho no van.

El Presidente no deseaba hablar de justicia, le preocupaba la solvencia del sistema financiero. El mismo sistema que nos ha dado una buena patada en el culo a todos los españoles. El mismo que se ha arriesgado por el ansia de ganar unos euros más, de enriquecerse en mayor cuantía si cabe. Y el mismo al que hace tres años el mismo Sr. Presidente junto con el resto de presidentes y primeros ministros de otros países pretendieron reformar pero que como es mucho más listo y poderoso de lo que pensaban acabó reformándoles a ellos, reformándonos a todos.

No importa que una familia o dos o veintidós, ni siquiera veintidós mil, se hundan. ¡Qué más da! Pero no hay que dejar que se hunda el sistema financiero que nos ha arruinado a todos, que nos ha engañado a todos y que ahora está marcando el camino a los gobiernos que elegimos entre todos para que le solucionen el problema. Conseguir cien  mil euros para salvar a una familia del embargo es un problema para nuestros gobiernos liberticidas pero cien mil millones de euros para salvar un banco o el sistema financiero en su conjunto es una necesidad que lleva a encontrarlos con la rapidez de un rayo. No importa el problema sino encontrar la solución. Y la encuentran, por supuesto.

Ante la pregunta a María Dolores Cospedal de si quiere que Castilla-La Mancha albergue el cementerio nuclear, con el cinismo que la caracteriza afirmaba que "ni lo quiero ni lo dejo de querer". Zapatero ha utilizado el mismo juego, el mismo tipo de argumentación para no comprometerse, para no decir nada. Hoy por hoy, quien fue ZP y hoy es Rodríguez Zapatero, está más preocupado por la solvencia de la banca que por el bienestar de las familias. Y no digo yo que no deba preocuparse por el sistema bancario, de hecho ahora tiene una excelente ocasión de demostrarlo nacionalizando toda una serie de cajas y bancos en dificultades y permitiendo que con su decisión se pongan al servicio del interés público.

Zapatero no descarta nada y hasta ha propuesto crear una subcomisión de estudio sobre la dación en pago que es lo mismo que decir que está dispuesto a dejar que la iniciativa muera de inanición. Ya se sabe que cuando uno quiere tapar un tema nada mejor que crear una comisión que lo estudie. Pero Zapatero fue, una vez más, cobarde y no se atrevió a decir en voz alta lo que piensa. Su ministra de economía ha sido mucho más clara: "desde luego que no".

Lo que me sorprende es la candidez de Ridao en esta ocasión al preguntarle: ¿De qué lado está usted? ¿De los bancos o de la buena gente? Me imagino que era una pregunta retórica y no esperaba respuesta porque la evidencia es incontestable.

De verdad que después de escuchar al Presidente Rodríguez Zapatero uno no puede más que dudar de si fue elegido para el cargo por los votos o en alguna reunión clandestina de banqueros. Cuando un presidente, que se supone socialdemócrata, antepone la sostenibilidad del sistema financiero a las personas es que ha perdido el norte y asume que su ciclo ha finalizado. Su futuro está en algún sillón de algún consejo de administración de algún banco. Y es que amor con amor se paga.

4 interesantes opiniones:

  1. Creo que se le rifarán muchos bancos cuando se encamine a la cola del paro obrero el día de Las Fallas del 2012.
    Ya le estoy viendo sentado en el consejo de dirección de un banco. De un banco de los que siempre le andamos buscando las tres patas.

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  2. Hoy estaba comentando sobre el caso Portugués y el rechazo al plan de austeridad y decía que hemos llegado a un momento tan extremo en que todas las alternativas son malas.
    Con esto de la dación de vivienda y la condonación de la hipoteca pasa algo parecido. Parece justo y lógico, y debería haber sido así desde el principio, pero una apliación retroactiva de este principio podría llevar a los bancos a la quiebra (por la devolución de decenas de miles de viviendas), a que el estado tuviese que garantizar los ahorros, bloqueo del crédito, aumento de la prima de deuda, rescate financiero, más medidas neoliberales...

    Es una cuestión compleja y el no tener una solución buena demuestra que llevamos muchísimos años haciendo las cosas muy mal.
    Personalmente, y en este momento, creo que la opción menos mala es una intervención directa y agresiva en el mercado de la vivienda español para abaratarlo basándonos en leyes de restricción de precio, aumento de impuestos a los propietarios de muchas viviendas, etc.

    Saludos,

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  3. Increíble, pero en países fuera de la UE la entrega de la vivienda finiquita la deuda. No debe ser de otro modo, ya que quien pierde su casa queda, en principio, en la calle. Obligar a seguir pagando es, en la práctica realidad, condenar al ciudadano a una quiebra de por vida, una indefensión permanente frente al avaro y poderoso emporio bancario, acostumbrado a no perder nunca. Una condición muy desigual ante la ley. Tarde o temprano (y más vale temprano que tarde, por beneficio de los propios gobiernos), esa situación debe cambiar, por contraria al propio espíritu del "estado de bienestar". Ya empieza a verse, tímidamente y con retrocesos, la tendencia, hasta que algún gobierno se decida a hacer lo que le corresponde. Mientras, los ciudadanos debemos hacer todo lo que esté a nuestro pobre alcance: desde acudir a los tribunales una y otra vez hasta negarnos directamente a pagar. Porque una cosa es, en efecto, la ley y otra la justicia. Y en principio, la ley no debe ser otra cosa que el instrumento de la justicia.

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