No os podéis imaginar cuánto aborrezco las semanas e incluso los meses previos a cada cita electoral. La confección de las listas electorales de cada partido es un ejercicio de cinismo y patetismo tan lamentable que avergüenza leer las informaciones periodísticas que cada día aparecen en las páginas de nuestros rotativos. Me hice la promesa de no leerlas pero confieso que resulta muy difícil esquivar un porcentaje de informaciones tan alto sobre el tema que preñan las informaciones sobre otras cuestiones.
Me importa un carajo lo que pueda hacer el PP. A fin de cuentas, haga lo que haga, se peleen todo lo que quieran y saquen a lavar sus trapos sucios en público acabaran ganando las elecciones. Qué más da que se tiren de los pelos y se insulten. Es igual, el resultado será el mismo. Pero se supone que la izquierda, se supone que el PSOE debería utilizar otros métodos que los de la derecha cavernícola. Pero no. Es más que evidente que Alarte da por perdidas las elecciones y lo único que pretende es confeccionar una lista donde sus fieles copen los puestos de salida y sus críticos queden relegados a la mínima expresión o simplemente no estén. Así no tendrá problemas para controlar el grupo parlamentario que salga y que no tiene más expectativas que quedarse de nuevo en la oposición.
En vez de preparar un programa ilusionante, renovador y realista parece que lo importante es asegurar la supervivencia política una legislatura más calentando los bancos en los que llevan casi veinte años. Eso sí, una vez asegurado el control de la lista y la obediencia de los fieles toca llamar a la militancia para pegar carteles, llenar pabellones... en definitiva para hacer campaña. La cuestión es que la militancia está cada vez más harta de unos métodos tan excluyentes como antidemocráticos. Los militantes no están sólo para pagar cuotas y acudir obedientemente cuando se les llama desde el aparato. A más de uno se nos queda cara de tonto cuando seguimos viendo unos esos métodos que prometió desterrar cuando llegó a la secretaría general y posiblemente haya bastantes bajas después de las elecciones.
Ya están llamando para cubrir las mesas electorales con interventores. Llevo muchos años acudiendo a la llamada con independencia de las perspectivas electorales y de los resultados. Pero en esta ocasión he decidido no acudir. Ahí se las ventilen. Ya tuvieron muchos problemas en la elecciones europeas últimas y mucha mesas quedaron por cubrir. Seguramente ocurra lo mismo en esta ocasión. Es alucinante comprobar cómo se lo están montando para perder las elecciones. Y por goleada.
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