Hay personas que disfrutan de ir de víctimas por la vida y que si no se sienten atacadas por terceros no logran realizarse. Y hay personas que llevan a su vida laboral este principio. La caverna mediática es un ejemplo constante de esta forma de actuar. Sus programas televisivos y sus pseudo tertulias están preñadas de insultos, descalificaciones, ataques y todo aquello que signifique una agresión continua y constante a todo lo que sea distinto de su pensamiento. Aunque más que pensamiento se podría definir como diarrea mental. Pero cuando sus actuaciones vulneran la legalidad y se actúa contra ellos disfrutan de llorar en público y pretenden hacerse pasar por perseguidos cuando son los perseguidores.
El engendro Intereconomía es un ejemplo de lo anteriormente mencionado. Le ha tomado el relevo a la COPE de Federico. Ahora que ya no está en una radio con cierto predicamento y ha tenido que inventarse una cosa que no escucha ni Dios, ese vacío necesitaba ser ocupado. Así lo han entendido Horcajo y sus muchachos. Sus abortos periodísticos, por llamarlos de alguna manera, tienen una única finalidad: caña al mono, que es de goma a todo lo que huela mínimamente a rojerío y progresismo. Viva la carcundia y la vida en blanco y negro es su lema de cabecera que aplican a su visión de una España que más bien recuerda a la de Felipe II.
No perderé un segundo en tratar de explicar ni de que entiendan que cuando descalifican a alguien como Carla Antonelli por su condición sexual y no por su labor, se descalifican a sí mismos y muestran lo más ruin y negro de la España profunda que es incapaz de cambiar y entender que sus ideas quedaron enterradas el siglo pasado. Su discurso quedó encerrado en aquella televisión en blanco y negro de hace cincuenta años y su inmoralidad merece ser conocida por todo un país que rechaza y se avergüenza de tipos que descalifican a quienes eligen vivir bajo unos principios morales distintos a los de la mayoría o escoge tener otra religión o incluso otra ideología política. No está de más enseñarles y dejarles bien clara qué es la dignidad. Algo que parece que el señor Horcajo, si alguna vez tuvo, la perdió no se sabe dónde ni cuándo.
Que no escucha ni Dios a Federico?????
ResponderSuprimirPremiado por la Academia de la radio en 2010 como mejor magazin de la radio española y eso a pesar de que los sociolistos le han puesto mil y una pegas para darle licencias en varias ciudades... Y no cosa es que no le escuche ni Dios y otra que no le escuche ninguno de los tuyos¡¡¡ claro que leyendo panfletos como "Pueblo" y "El Pais" no se te puede culpar de nada...
Míos, tuyos, nuestros, vuestros. Con independencia de sus ideas, que puede tener las que le vengan en gana, lo de Federico no tiene nombre. O tal vez sí.
ResponderSuprimirque no tiene nombre?? Independiente, ese es el nombre. Arrea tanto por el faisan, como por el 11M, como por Gurtel. Da palos a un gobierno colaborador con banda terrorista y a una oposición fusilánime. A ti te encantaria Federico si se callase el faisán, el 11M y solo le arrease al PP.
ResponderSuprimirTambién una jueza de la Audiencia Nacional le absolvió sobre la querella de Manzano, alabando su contribución a la lucha por la verdad. Y la jueza, tampoco tiene nombre???
Federico es sobre todo el azote de la izquierda, de esta izquierda facista, dictatorial y terrorista, un indeseable para todo aquel que cree que lo único malo de este Gobierno ha sido subir los impuestos y recortar a los funcionarios.
Yo si que tengo nombre para vosotros: ciegos y sordos
Por cierto hoy Federico, ha hecho su programa desde Zaragoza, en el auditorio Condes de Barcelona en el hotel Reina Petronila. Ni un asiento libre... se ve que Dios no vive en Zaragoza¡¡¡
ResponderSuprimirQuatre gats i un "miau".
ResponderSuprimirEl tema del post es la poca vengüenza de un individuo que no tiene respeto hacia otra persona, y que demuestra su poca calidad humana a través del desprecio, su sexismo, machismo e intolerancia. La audiencia que tenga sólo refleja la pobreza mental de los que lo siguen, y sacar cualquier otra cosa a colación, con razón o sin ella, es eludir la respuesta que se merece su actitud: una condena total a su falta de humanidad y de dignidad. ¿Quién es ciego y sordo?
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