viernes 14 de enero de 2011

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Purgatorios

Toda una vida enviando niños al limbo para descubrir que no existía. ¿Dónde estarán millones de almas nacidas y que no llegaron a ser bautizadas? ¿Qué se hizo de la esperanza de muchos padres creyentes que pensaban que sus hijos se encontraban allí?

Acabo de descubrir que el purgatorio tampoco existe o al menos no es lo que me habían enseñado que era. "El purgatorio no es un elemento de las entrañas de la Tierra, no es un fuego exterior, sino interno. Es el fuego que purifica las almas en el camino de la plena unión con Dios". ¡Cuántas misas encargadas por familiares de difuntos pensando que con ello les ayudaban a alcanzar el anhelado Paraíso! ¡Cuántos difuntos dejaron en sus testamentos importantes cantidades de dinero cuando no bienes para que se dijeran misas en su sufragio para así alcanzar la gozosa visión de Dios si acaso acababa uno en ese lugar llamado Purgatorio donde se expiaban pecados y malas acciones!

El mundo, el demonio y la carne han sido los grandes peligros de los creyentes durante siglos y han mandado al purgatorio a miles de almas que debían expiar durante incontables años y años sus debilidades humanas. Al menos no iré al Infierno si me porto mal. Si voy al purgatorio siempre tendré una posibilidad de salir después de haberme purificado antes de llegar al cielo y contemplar el rostro divino de Dios.

Ahora resulta que el purgatorio no es un lugar. El papa considera que no es un fuego exterior, sino interno. Y puede que tenga razón. Durante la Edad Media esta vida era un valle de lágrimas a la que se venía a sufrir y aceptar ese sufrimiento por amor a Dios. No estamos en la Edad Media pero esta vida es lo suficientemente complicada para convertirse en el purgatorio personal de cada uno de nosotros. Desde que te levantas hasta que te acuestas las veinticuatro horas del día dan lo suficiente de sí para crear millones de purgatorios para millones de personas. El trabajo, la familia, los amigos o la salud son purgatorios que encienden el fuego interno y lo hacen arder hasta abrasar lo indecible. Hoy, aquí, esta noche, cuando son las 0 horas y 11 minutos, desde la habitación de un hospital estoy viviendo mi purgatorio particular, personal e intransferible. Espero salir purificado pero no tengo prisa por llegar al Paraíso. Como decía aquella película, el cielo puede esperar.

5 interesantes opiniones:

  1. Es una mala noticia, amigo Nicolás. Espero que sólo un susto...
    Abrazo.

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  2. Esa pregunta tuya la ligaría yo con esa otra de:
    ♫ Adónde irán los besos que guardamos y no damos ♫.
    Aunque más bien, me parece que pertenece al grupo de preguntas:
    A qué huelen las cosas que no huelen?.

    Vale?

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  3. Y ¿quién se cree a esta panda de gerontócratas seniles? ¡Por favor! Como si dicen misa en arameo

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  4. ¿Un lugar? ¿Un lugar espiritual? ¿De almas? Es que yo me pierdo con todas estas cosas... Y lo de fuego interior me suena a peli porno...

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  5. Yo ya sabía que el Purgatorio no existe, no es nada, bueno sí, es un invento de los curas para joder al personal que se deja joder.


    un abrazo

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