jueves, 16 de diciembre de 2010

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¡Que se besen, que se besen!

Artur Mas en 2006
Mal empieza el caballero Mas, don Artur, su singladura como máximo jefe de la nave catalana si a la hora de configurar la Mesa del Parlament lo primero que hace CiU es excluir a las minorías. Los nacionalistas no disponen de la mayoría absoluta en la cámara por lo que en lógica no deberían tenerla en la Mesa. Seguramente una distribución más acorde de los puestos hubiese pasado por tres sillones para CiU, dos para el PSC, uno para el PP y otro para ICV-EUiA.

Esa misma lógica se aplicó en las mesas del Congreso y Senado cuando en su constitución el PSOE cedió puestos que hubiera podido ocupar en aras de una mayor representatividad. Resulta evidente que en este caso el hecho de tener al órgano de gobierno del Parlament controlado con una mayoría absoluta que no refleja el resultado de las urnas ha primado sobre la pluralidad de la sociedad catalana.

Hemos asistido también al primer pacto entre CiU y PP. Los discípulos de Rajoy ya han empezado a pagar el futuro entendimiento en Madrid. Ponerse a la venta desde el principio y sin tapujos es el primer paso para volver a hablar catalán en la intimidad. O mucho me equivoco o no va a ser el único que veamos. Como en esta ocasión Artur Mas no ha pasado por la notaría parece que quiere demostrar que tiene las manos libres. Un ejemplo más de coherencia de una y otra parte. ¡Qué se besen, qué se besen!

2 interesantes opiniones:

  1. Ya se sabe que la cabra tira al monte y en este caso, la cabra "convergente" tira al monte "popular" aunque no quiera - que no quiere - porque la naturaleza es tozuda y los instintos, sobre todo el de conservación, son poderosos. Ahora los catalanes, sobre todo los votantes de CiU, deberían preguntarle a Mas por la pachanga aquella del notario ¿No sé si se acuerda alguien? Igual hay epidemia de amnesia.

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  2. Mal asunto, mis paisanos no saben lo que han hecho, dandole tanto poder a Mas.
    Ahora lo pagaran y caro.

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