sábado, 25 de diciembre de 2010

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Mensaje de Navidad, discurso de la Corona

Sé de antemano que la opinión que voy a expresar sobre el mensaje de Navidad del rey no será la mayoritaria dado que más que nunca parece que se haya de ser políticamente correcto pero en los tiempos que corren creo que por encima de la corrección hay que ser honesto con el pensamiento propio.

Reconozco que me sorprendió porque más que el mensaje de Navidad parecía el discurso de la Corona de la reina de Inglaterra en el inicio del curso legislativo en el Parlamento inglés. Un discurso que refleja el mensaje político que quiere transmitir el Gobierno en ese momento. Este año más que nunca el monarca español se ha comportado como el recadero de Zapatero pidiendo a estas alturas de la película " desterrar el desánimo, levantar la cabeza, aunar esfuerzos y continuar la faena, conscientes de lo que somos, de lo que ya tenemos y de lo que podemos avanzar". El desánimo ya está instalado en nuestra sociedad, consecuencia de las políticas regresivas y de recorte tomadas por el Ejecutivo y la destrucción de la imagen pública del Presidente no hace más que constatar este hecho, y la cabeza ha sido agachada a golpe de decreto contra los más débiles de esta sociedad porque en el fondo no somos más que servidores de los mercados, que no votamos pero que de facto gobiernan.

"No hemos llegado hasta aquí para dejarnos vencer por las dificultades, para renunciar a nuestras ambiciones de construir un país cada vez mejor". ¿Y donde hemos llegado?, sería la pregunta. Porque la actual situación política, social y económica no es más que un punto final  para ZP pero un punto y seguido para una sociedad agobiada por las dificultades y acojonada por los mercados y el mundo financiero, auténticos culpables de la crisis, pero que han aposentado sus traseros sobre las espaldas de la clase trabajadora a la que están chupando la sangre e impidiendo que respire.

"Lo más doloroso [de la crisis] es que ha golpeado a tantos hombres y mujeres que han sufrido en su propia carne o en sus familias la pérdida de empleo. Los parados concentran nuestras preocupaciones, son una prioridad insoslayable".  Y tal vez debió haber añadido que ese dolor ha sido mucho mayor al contemplar cómo el Gobierno, traicionando su programa y a la sociedad que le dio el apoyo electoral, ha colocado sobre sus espaldas un peso que debió de hacer recaer sobre quienes habían generado esta crisis, por su avaricia y su codicia sin límite.

"Debemos proseguir y abordar juntos las reformas necesarias, cumpliendo además nuestros compromisos en materia presupuestaria y de déficit", lo cual significa lisa y llanamente que hay que seguir el camino de los recortes para acallar a los mercados y a las agencias de calificación. Jamás había contemplado una alineación tan clara del monarca con una política neoliberal y profundamente perjudicial para los más desfavorecidos en la que se echa de menos una llamada a los grandes poderes para que pongan sus espaldas y esfuerzos en aras, al menos, a colaborar con la sociedad a la que exprimen.

Vamos a seguir pues, con una política consistente en socializar las pérdidas y privatizar las empresas que reportan beneficios a las arcas del Estado. Ya lo hizo Felipe González en su última etapa y Aznar durante todo su mandato. De aquellos polvos tenemos estos lodos y lo que va quedando lo continuarán ofreciendo a los dioses de la actividad privada como ofrenda indispensable que hay que pagar para seguir manteniendo la ficción de un Estado social y democrático de derecho, cada día menos social y con una democracia más enclenque y de peor calidad. Y luego se quejan de que la gente acude poco a votar. Y menos que lo harán a partir de ahora.

8 interesantes opiniones:

  1. Nicolás,sabes como yo que todos los discursos y actor del Monarca deben ser refrendados por el Gobierno que quita y pone.El Monarca es sólo el vehículo de transmisión del Gobierno de turno

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  2. Sí, pero este año ha sido exagerado desde mi punto de vista.

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  3. Lo leeré con interés. Aunque estoy seguro que llegaré a las mismas conclusiones que tú, es la maquinaria del Estado.

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  4. ¿Qué quieres? No es progresista este señor, que yo sepa... Honestamente, jamás escucho sus mensajes. Es más, cierro la tele. Bon Nadal.

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  5. El rey es sólo una imagen representativa de España, su opinión importa bien poco, al fin y al cabo deciden los políticos.

    besos

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  6. Sinceramente, perdóname Nicolás por la crudeza de mi sinceridad, no me importa un pimiento lo que diga o haga este individuo, por mí como si esta tarde se cuelga de un pino.

    Salud y República.

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  7. No es cuestión de que me importe o no sino de que ha tomado partido públicamente por una forma de hacer las cosas claramente lesiva para los intereses de los más débiles apoyando al Gobierno.

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  8. Parafraseando al gran Pepe Rubianes - perdón por el lenguaje - "A mí, el rey me suda la polla por delante y por detrás. Que se metan a la monarquía por el puto culo, a ver si les explota dentro y les quedan los huevos colgando de un campanario".

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