El partido Popular de la Comunidad Valenciana este empecinado en reformar un estatuto de apenas cuatro años de vigencia porque han descubierto que no fueron tan listos como pensaban y otras comunidades -Andalucía y Cataluña- hicieron mejor los deberes y consiguieron una financiación más acorde con la realidad de la población que tienen. Camps va a por todas y pretende sacar adelante la reforma cuando quedan sólo unos meses para el final de la legislatura tramitando el proyecto por el procedimiento de lectura única, que impide presentar enmiendas. No lo puede hacer solo, necesita el concurso inexcusable del PSPV. En el 2006, para no dar la impresión de obstruccionismo, los socialistas apoyaron una nueva carta magna que, visto lo visto, era bastante prescindible. Los ciudadanos no reclamaban a voz en grito un nuevo estatuto. No era un problema de la calle. Pero los populares se colgaron una medalla que al igual que las fallas era de cartón-piedra.
Ahora el PSPV está a punto de cometer el mismo error. Para no quedar mal ante el electorado conservador está dispuesto a apoyar una reforma para conseguir una mejor financiación durante siete años y que bien se podría hacer vía negociación con el Gobierno de Zapatero. Alarte no va a conseguir nada y volverá a darle alas a un desdibujado Camps al que no le queda tiempo más que para despedirse. Las perspectivas electorales del PSPV son malas pero volver a entregarse a los deseos de la derecha no las mejorará en un solo voto. Por cierto, en la calle se siguen sin oír los gritos de la sociedad pidiendo la reforma estatutaria. Es evidente que las prioridades
Cuando el Molt Honorable vuelva a encontrar otro estatuto mejor que el nuestro, ¿qué hará, volver a presentar otra reforma por la vía de urgencia? Si Alarte cae en esta nueva trampa habrá cercenado definitivamente sus expectativas de ser un líder creíble de la izquierda. La trampa está preparada. Veremos la capacidad de maniobra y la inteligencia política del líder socialista.

En el 2006 a Montilla (los socialistas de verdad catalanes) le dijimos que no pactase con ER, no hizo caso y así nos fue, hoy un socialista catalán le dice a Alarte que no le dé ni un apoyo a Camps, ni agua.
ResponderSuprimirLos socialistas de la Comunidad de Valencia tienen que dejar que el Camps se ahogue en su propia “merda” que es tanta que se podrían llenar los tanques de transporte de un tren de mercancías.
Salud y república
Convendría no confundir deseos con realidad. Los estatutos de autonomía no son "Cartas Magnas" sino Leyes Orgánicas, la diferencia es que las primeras son "gracia concedida por Su Majestad" y las otras expresión de la soberanía nacional, siendo en nuestro caso la nación España. La Constitución Española es la cúspide de la pirámide del sistema legislativo hispánico a cuyos dictados, como antaño a los del Caudillo, ha de someterse cualquier otra expresión de la soberanía esa, que también, a su manera, es "gracia concedida", habida cuenta que no la arrancamos a tiros.
ResponderSuprimirEn lo de Camps también hay confusión entre el deseo de que se escalabre y se largue, y la realidad, que será el próximo Molt Honorable President de la Generalitat, luciendo tipo y traje por mor de la "mayoría absolutísima" que la ciudadanía valenciana le otorgará en comicios legal y democráticamente celebrados en tiempo y forma.
No creo que confunda deseos con realidades. Una cosa el lo que sé y puedo constatar y otra muy distinta lo que yo desearía. Pero eso no quita para que Alarte, que si tiene o debería tener iniciativa política evite caer de nuevo en la trampa que cayó Pla.
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