'Ya no se trata de perder las elecciones sino de no quedar reducido a un partido residual sin opciones de influir en la sociedad'
Más que miedo es pavor lo que está cundiendo entre los barones socialistas ante los datos de todas las encuestas que cada fin semana les dicen bien a las claras que el futuro pinta negro. La última encuesta conocida sobre Andalucía deja al PSOE a más de nueve puntos del PP en una comunidad donde el gobierno de la Junta nunca ha estado en otras manos que no fueran socialistas. Y si eso pasa en Andalucía que no podrá pasar en otras partes donde las victorias siempre han sido más difíciles o se ha gobernado en coalición o minoría. Quien más quien menos pretende huir de la quema de un pirómano llamado José Luis Rodríguez Zapatero.
Por mucho que Jáuregui afirme que se equivocan los candidatos del PSOE que se desmarcan del Gobierno la huida es tan natural como lo es la de cualquier persona del fuego que lo devasta todo a su paso. Y esa devastación tiene su origen en las políticas erráticas y neoliberales del Presidente del Gobierno que está dispuesto a pasar a la historia como el primer mártir del socialismo. Lo malo para ZP es que a los mártires se les eleva a los altares pero ese no parece el camino que le tenga deparado el destino.
El milagro que se necesita para evitar, no ya la derrota sino la hecatombe, se va haciendo cada vez más inmenso a medida que pasan los días. La táctica de esperar a que escampe la crisis para recuperarse o confiar en que ETA deje las armas juega en contra del Ejecutivo. A medida que se acercan las elecciones la desesperación es cada vez mayor y Zapatero sigue a lo suyo repartiendo sonrisas.
Contrariamente a lo que piensa Jáuregui, sus barones están decidiendo cada día que ya no quieren remar en la misma dirección que su capitán. Es más, ni siquiera quieren seguir en el mismo barco. Es evidente que Zapatero "está dispuesto a ejercer su trabajo y responsabilidad hasta el final". El problema es que ese final está cada vez más cerca y con su final hundirá al partido. Ya no se trata de perder las elecciones sino de no quedar reducido a un partido residual sin opciones de influir en la sociedad. Y a eso es a lo que está encaminada la nave socialista.
El instinto de supervivencia es muy fuerte en el ser humano y precisamente ese instinto es el que aflora ahora en cada candidato acojonado que se ve obligado a defender en público una política suicida que no comparte. La lealtad y la fidelidad es un valor pero lo que no se puede pedir a la tropa es ir a una "carnicería" electoral asegurada sin abrir la boca mientras se recorre el tramo final. Y después, ¿qué?, ¿volveremos a las luchas fratricidas?
Estamos perdiendo la guerra, Nicolás.
ResponderSuprimirCuando los socialistas íbamos perdiendo la guerra de verdad —no esta de mentirijillas— se les ocurrió apoyar el golpe del coronel Casado —el padre del actor de cine Fernanado Rey— para adelantar el final de la guerra y así acabar con una derrota lenta y progresiva.
Hoy no tenemos coroneles casados ni solteros ni falta que nos hace, pero qué podemos hacer para advertir a JLRZapatero, que su prolongada y lenta derrota personal hará arrastrar con él al abismo a un partido centenario+ que ni en 12 ni en 20 años puede que logre remontar de la sima.
Quizá volvamos a los tiempos de Pablo Iglesias, en que él era el único socilista que lograba un acta de diputado.
Salú y socialismo del güeno
La cuestión es que ZP ha encontrado su destino en lo universal, que es sacrificarse por España. Y una vez que lo haya hecho se la entregará en bandeja de plata a Mariano Rajoy.
ResponderSuprimirLo único "bueno" de todo esto es que, como el PP no lo va a hacer mejor (porque no hay milagros para sacar al país de la crisis ni el PP los tiene, y porque las medidas de Zapatero son en realidad tan "neoliberales" que más parecen del PP)... como no lo puede hacer mejor, digo, los votantes acabarán por darse cuenta de que no tenemos los políticos que necesitamos. ¿Y entonces? ...Pues tocará renovarse. No hay otra posibilidad histórica.
ResponderSuprimirLO malo es que para que suceda eso pueden pasar décadas de PP en el poder. Y eso en Valencia ya sabemos lo que supone.
ResponderSuprimirEsto lo ligo yo con sus últimas declaraciones, lo de este hombre es para mi, iconcebible. No pienso extenderme sobre lo de las características psicológicas del presidente, ya lo hago en mi post. Coincido plenamente que puede dejar el campo socialista como Roma dejó a Cartago cuando la derrotó, cubierto de sal para que nada naciera allí.
ResponderSuprimirsaluods,
De verdad que me cuesta entender como es posible, que si de verdad se preocupa por el partido y su futuro, no deja el cargo y se a su casa antes de Nochebuena.
ResponderSuprimirNicolás, te enlazo el post.
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