«El ambiente es gris, una masa de vapores entre los que sólo se distingue la pólvora cansada, cuyas partículas danzan arrítmicamente al son del sinfín de instrumentos de la orquesta desafinada y sin director, en la que ahora se ha tornado esta colina.
Apoyo mi rodilla sobre la tierra gris llovida desde un infierno –ya no cielo–, que pretende no cesar, para convertirnos a todos en seres grises, llamados a la tragedia. Con mis manos grises recojo el fusil, este amigo forzoso que alguien un día me entregó a modo de cruz hacia el calvario. Pero hoy, sólo hoy, él es mi aliado. Sólo a través de él descubro un camino que se abre entre las moles: una calle lisa, blanca e impoluta, bordeada por árboles aromáticos, y con sus flores iluminadas por el sol de la primavera. En su término, estás tú.
Mi cañón de hierro gris es la puerta; cada bala es un paso firme en la carrera hacia mi destino, situado a miles de kilómetros de aquí. Con empeño lo sostengo sobre mi hombro. Miro. Apunto. Y disparo: el estruendo y sus ecos expansivos son el júbilo que hace mi cuerpo avanzar, que le otorga a mis molidos pies el poder para desafiar todo tipo de normas y leyes.
Cada bala que nace es un gran paso hacia vosotros. Con ellas no mato, no hiero; no hoy. Ahora sólo crezco. Mañana ya habrá tiempo para seguir pagando mi condena de usurpar sin permiso las vidas de personas ajenas, en un sentimiento mutuo de frialdad propulsada.»
De pronto, los ojos de un país se abren para tratar de huir de una pesadilla eterna que todavía, cada madrugada, deja olor a náuseas y tiñe de polvo gris cada mueble de cada alcoba de cada agotada alma que, con sus grisáceos recuerdos, guarda luto a los que, a pesar de las balas grises, no llegaron al fin de sus calles blancas e iluminadas de esperanza.
Basado en la “Canción del esposo soldado” de Joan Manel Serrat. Letra de Miguel Hernández.
Basado en la “Canción del esposo soldado” de Joan Manel Serrat. Letra de Miguel Hernández.

Con este microrrelato empieza la colaboración de mi hija Anna, estudiante de segundo curso de Periodismo, que cada domingo nos dejará una de sus historias.
ResponderSuprimirEspero y deseo que os gusten.
Nicolás ,
ResponderSuprimirFelicita a Anna ha montado un bonito relato sobre el poema de Miguel Hernández. En el blog de Marga, mi mujer, escribió una vez mi hijo, de catorce años tan solo. Fue una experiencia muy bonita. Dar entrada en nuestros blogs, a veces áridos como la propia política, a la poesía y los sentimientos es dotarlos de alma.
Un saludo,
Eso mismo he pensado yo. Por eso le propuse que cada semana escribiera un microrrelato en el que hablase de lo que a ella le apeteciera.
ResponderSuprimirGracias por tus palabras.