Desconozco si el hecho de entrar a formar parte del Gobierno lleva implícito convertirse en un tarado pero algo debe haber. No sé hasta qué punto afecta al razonamiento de las personas que le pongan a un@ una cartera ministerial en las manos y lo suelten para enfrentarse con la galería. Y conste que Valeriano Gómez me parecía una persona seria y sensata pero ya le ha dado la fiebre del desvarió y ha empezado a desbarrar.
Entendámonos, ¿cómo le digo yo a mi madre, jubilada de 76 años y con una pensión de viudedad de poco más de 400 euros que debe hacer "sacrificios" y aceptar que la congelación es para escapar de la crisis?, ¿le parece al Sr. ministro poco sacrificio subsistir con semejante cantidad?, ¿no cree que a los 76 años ya no se está para más sacrificios sino para vivir lo más tranquilamente posible sin que te vengan a perturbar las noches con la dichosa congelación de la pensión y se te suba la tensión con estas noticias?
La verdad es que este Gobierno está transmitiendo muy bien a la sociedad sus actos. Se les entiende todo perfectamente. Tal vez demasiado bien para mi gusto.
Que el sacrificio me lo pida a mí, me joderá más o menos pero soy capaz hasta de comprenderlo pero a mi madre y a millones de personas mayores que cobran esas "holgadas" cantidades no es admisible ni tolerable. Más bien parece una burla saliendo de la boca de alguien que se suponía que estaba en el Gobierno para dar un guiño de izquierdas a los sindicatos.
Es más que evidente que la posición contraria del PP a la medida es puramente electoral pero en algo tiene razón, el Ejecutivo se salto el Pacto de Toledo a la torera. Por eso le resulta tan fácil hacer oposición en este tema.
Hasta que las pensiones en España no sean dignas pedir semejante "sacrificio es un atrevimiento imperdonable. Resulta muy fácil pedir esfuerzos a los humildes porque son la mayoría mientras no han tenido las narices de promover ni una sola ley que afecte a las rentas más altas de este país y a las grandes fortunas. Rescatamos bancos con dinero público, rescatamos a los fabricantes de coches con dinero público, ahora rescatamos a los concesionarios de las autopistas con dinero público. ¿Y a mí, cuando me rescatan?

Lamentablemente el cambio en el Gobierno ha sido de caras y de nombres pero no de políticas. El Gobierno del PSOE sigue deslizándose por la escarpada pendiente de la crisis rumbo al limbo del neoliberalismo, allí en el centro político, donde coincidirá con el PP, que ahora parece tan de izquierdas como el PSOE.
ResponderSuprimirEs una auténtica vergüenza que un gobierno que se llama socialista tome medidas tan neoliberales y procapitalistas (léase pro-grandes capitales), lo mismo que ha pasado en todas partes del mundo. Los gobiernos han ayudando a los bancos, que son los que provocaron la crisis, y han cargado más impuestos a los ciudadanos más débiles (no a los ricos). Lo que hicieron los bancos en cuanto vieron que recibían esa ayuda, fue subirse los sueldos de sus directivos, y lo que está sucediendo es que mientras la población sufre los efectos de la crisis económica global, las grandes empresas están haciendo todavía más ganancias que antes, mientras los que menos tienen pagan los errores de aquellos. El gobierno de ZP, que habría podido dar un ejemplo de preocupación social, no ha querido hacerlo. ¿No es para estar decepcionado (se me ocurre otra palabra más expresiva y explosiva) con los políticos y con los grandes capitales? Luego, todos querrán nuestros votos, los que no han sabido (o no han querido) manejar la crisis, y los que habrían hecho lo mismo, pero como están en la oposición pueden mentir creyendo que engañan a todo el mundo.
ResponderSuprimirNo puedo evitarlo, aún sigo decepcionándome cada día.
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