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| Pilar de la Oliva quiere que «los ciudadanos consideren a la Administración de Justicia como una institución a su servicio y que puedan confiar plenamente en ella». |
Pilar de la Oliva se ha convertido en la nueva Presidenta del TSJCV (Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana). De la Oliva obtuvo una gran repercusión hace un mes porque durante la entrevista ante el comité de calificación del Poder Judicial advirtió de que "desgraciadamente el desorbitado crecimiento urbanístico en la Comunitat Valenciana ha generado problemas de corrupción política y ha llevado a muchas personas a 'traspasar la línea', pero creo que el Estado de Derecho ha de ser inflexible con todas esas personas". Por ello apuntó que si los juzgados funcionaran cómo deben las causas de corrupción se resolverían "mucho más rápido y estas personas sabrían que no tendrían nada que hacer porque inmediatamente el Poder Judicial actuaría de forma implacable".
Para ser justa la Justicia debe ser rápida. Hasta ahora no lo ha sido, rápida, y por tanto justa. Ni se ha actuado de forma implacable. Más bien todo lo contrario. La ciudadanía tiene la impresión, que es más que una impresión que además de lenta no es segura. Y no lo es porque quienes deben juzgar a quienes están inmersos en casos por corrupción les conceden privilegios de los que carecen el resto de ciudadanos. ¿Quién confía hoy en ver sentados en un banquillo a toda esa cohorte de imputados en procesos de corrupción que hay en la Comunitat? Las familiaridades como la evidenciada por el Presidente Camps con el Presidente saliente del TSJCV no han hecho más que empeorar esta mala imagen. Jamás la administración de justicia estuvo tan en tela de juicio y desacreditada como la actual. ¿Cuántas veces hemos oído aquello de trabajar por una Justicia "creíble, de calidad, transparente y eficaz"?. Y todo quedó en el baúl de los recuerdos.
De la Oliva tendrá que demostrar ahora que su determinación no es flor de un día sino su empeño diario por cambiar la realidad. Ocasiones se le van a presentar. Hay una larga espera de casos que deberán llegar a sus manos. Lo prometido es deuda.

La nueva presidenta va a tener que ponerse las pilas, porque de corrupción vamos bien servidos.
ResponderSuprimirun besito desde Jaén
Ojalá que le vaya bonito, como en la canción, pero lo tiene complicado, muy complicado. Por una parte enfrentarse al poder y por otra devolver la credibilidad perdida al TSJCV. ¿Misión imposible? Veremos.
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