Confieso que he pecado porque confieso también que me he divertido como un níño. Hacía ya tiempo que la política no me dada un día de satisfacciones como el de hoy. Sí, curiosamente hoy lo he pasado bien. Y ha sido así porque leer, escuchar y ver como los fachas más mediáticos de este país y algún aficionado con ganas de promocionar a profesional se han ensañado con los nuevos ministros y quienes dejan de serlo es algo que deberían hacer más frecuentemente. El pueblo, que aún no les conoce, debe saber qué clase de descerebrados conforman la extrema derecha mediática y política. Misóginos, homófobos, pseudoperiodistas, maestros del insulto gordo que se llenan la boca de hablar de Dios mientras denigran a la raza humana y convierten en obscena su pretendida humanidad.
¿Qué diferencia a estos energúmenos de los caciques de toda la vida? Ciertamente sólo el paso del tiempo. La prepotencia, la chulería, la mala baba, el mal gusto... son idénticos. Claro que ya no son caciques pero no porque no quieran sino porque no pueden. Del cacique de derechas de toda la vida se han reconvertido a algo muy fácilmente identificable.
Primero tenemos a los de derechas, después a los de extrema derecha, luego los fachas y por último esta patulea de salvapatrias insultones especialistas en machismo y en faltar al respeto y a la dignidad de las mujeres que se atreven a sobresalir. Porque ellos no son más que unos grises y mediocres de quienes nadie hablaría y de quienes nadie se acordará cuando hayan muerto. Carlos Dávilas, alcaldes de Valladolid, gatoescaldados y cabreados... son parte de la fauna cerril de aquello que es algo más que extrema derecha. Es la extrema degradación de la persona como ser humano
Del primer vídeo, del Lobo cacique de Tele 5, al último vídeo han pasado más de cien años, más de un siglo, pero parece que fue ayer. Les colocas el sombrero y las botas de montar y son tan carcas como los caciques de finales del siglo XIX. Los tiempos cambian pero ellos no.




Otro día hablamos de Pedro José y de algún que otro señorito andaluz con mucha razón y mucho abc.
ResponderSuprimirNicolás,deja a Pedro José si no quieres que se revuelvan las tripas.
ResponderSuprimirSon rancios,casposos,malos(en su sentido exacto de la palabra),ruines,basura.
Saludos
Pedro José es una tentación de la que procuro huir porque es como las patatas fritas: no puedes comer sólo una. Leer su periódico, si no provoca te úlcera, te da muchas ideas para escribir. Es una fuente de inspiración.
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