miércoles, 29 de septiembre de 2010

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Recordando a Labordeta

No sé si Luna se equivocó o no arrojando una piedra al suelo de las Cortes valencianas. He leído opiniones para todos los gustos y hay explicaciones según el ángulo desde el cual se quiera analizar. Pero su gesto en el fondo no es más que un grito desesperado de un diputado, en este caso un portavoz, que ve como su trabajo se estrella día sí y día también ante una mayoría absoluta que deslegitima y desvirtúa el sentido que en su origen tiene el parlamentarismo y ante una presidenta de la cámara que en vez de actuar como garante de los derechos de todos los parlamentarios se ha convertido en una sicaria del partido al que pertenece cumpliendo escrupulosamente las órdenes que recibe de sus jefes de filas con el único fin de boicotear, sabotear, torpedear y hacer fracasar el trabajo de la oposición.

Cuando el argumento dialéctico no sirve y  la fuerza de la razón se ve sustituida por la razón de la fuerza tal vez, y digo sólo tal vez, no haya más remedio que acudir al espectáculo para llegar a una ciudadanía que no tiene la posibilidad de saber que ocurre en la "sacrosanta Cámara de la palabra valenciana" porque ya se encargan desde el partido del gobierno de que las alternativas y la voz de la oposición no llegue a sus oídos. Como muy bien le dijo Luna a Milagrosa Martínez: "Cuando quiera le cambio la piedra por Canal 9".

Si alguien debería pedir disculpas por su falta de decoro y por ser cómplices de hechos lamentables no es la oposición sino quien día a día desvirtúa la tarea parlamentaria desde el sillón que ocupa en la presidencia de la cámara con una "conducta impropia de cualquier parlamentario". No considero que la progresiva pérdida de credibilidad y prestigio de la clase política esté también vinculada a este tipo de actitudes anecdóticas. Más bien este tipo de actitudes permiten mostrar de una forma muy llana y simple el nivel de degradación política y la baja calidad democrática que estamos sufriendo los valencianos y valencianas. Las actitudes que menoscaban la tarea parlamentaria han sido moneda demasiado corriente a lo largo de la última legislatura por parte de la mayoría parlamentaria que ha manifestado su desprecio y falta de respeto por quienes se sientan al otro lado del hemiciclo.

Mientras Camps se estaba partiendo de risa. Un presidente que tienen varios procesos judiciales abiertos por presunta corrupción se partía de risa en el Parlamento valenciano y el problema es el portavoz socialista por tirar una piedra como símbolo de estar limpio de corrupción. Luna tendría que haber llevado un tractor y soltar el pedrusco en medio. Al fin y al cabo una piedra es inerte y no ensucia la "sacrosanta casa del pueblo valenciano". Lo que hizo Luna debería haberlo hecho hace mucho tiempo. Estos del "partido incompatible con la corrupción" son especialistas en cacerías mediáticas, censuras, persecuciones y conspiraciones contra quienes se atreven a plantarles cara. Lo de Luna lanzando la piedra es la versión actualizada de Labordeta cuando les gritó a estos que no hacen nada contra la corrupción y se ríen e insultan a los demás, con un gran gesto de dignidad: A LA MIERDA!

5 interesantes opiniones:

  1. Pues en mi tierra, Andalucía, según las encuestas va camino de convertirse en otra Comunidad Valenciana. Menos mal que emigré, pero en Asturias Cascos "el deseado" como Fernando VII quiere reemprender una nueva Reconquista cual Pelayo o Rey Católico. No sé si tirá pa Alemania, como Pepe.

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  2. Nicolás, en el fondo, no discrepo nada de lo que dices, pero verás, verás:

    Una ética, moral, ideología (o como se diga) que es común a los pensamientos de izquierdistas, derechistas, centristas, ultras de aquí y ultras de allá, (lamentablemente para mi forma de ver) es la ideología cristiano-católica-vaticanista.

    La biblia —el mayor cuento de todos los cuentos— ha sido (y sigue siendo) el libro de cabecera de los unos, de los otros y de los de más allá y más acá.
    ¿Habrá un día en que todos (los de izquierdas) al levantar la vista veamos una izquierda libre de parábolas y cuentecitos religiosos?

    Eso, eso ha sido lo que ha hecho arrojar la piedra; esa puñetera ideologización religiosa que llevamos grabada a fuego en nuestras esencias.
    Cuando se la adivino a los de la derecha, lo encajo como algo natural, pero a los de izquierdas..., no acabo de encajar eso de que estén presos de esos cuentitos de religión.

    Yo, —sin que nadie se moleste conmigo— hubiera preferido que el compañero socialista, no cayera en la torpeza echar mano de esos mensajes bíblicos a la hora de defender las posturas de los socialistas valencianos en la tribuna de la oposición.

    ¿Cuándo seremos diferentes los unos de los otros?

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  3. A mí me recordó, perdóname, a don Vicente González Lizondo y su naranja en el Congreso de los Diputados. En fin, para qué. Lo que pasa es que aquí tenéis un rumor de fondo inquietante, porque yo creo que el enemigo de Luna vive en su propio partido. Tiempo al tiempo.

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  4. Todos lleváis razón pero yo quiero insistir en la idea de crear un cierto espectáculo que te permita salir en las televisiones. Toda España se ha enterado porque en todas las televisiones han pasado el vídeo porque quien no sale por la tele no existe. Eso añadido al cabreo de Ángel Luna.

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  5. Amigos, olvidar la derecha, la izquierda o el centro. Ser escépticos y desconfiados y juzgar por los hechos y no por las posiciones ideológicas. Cuando mandaba Felipe yo era anti PSOE, cuando mandaba Aznar era anti PP, y ahora soy anti todos. Habéis recordado a mi paisano Jose Antonio Labordeta, nuestro lider espiritual, era de izquierdas pero muy escéptico y desconfiado también con los que se hacían llamar de izquierdas, hay una canción suya que se llama "Banderas rotas" y denota la desilusión que produce ver como la gente se agarra al sillón. En fín los humanos somos así, algunos de derechas robando con el mazo dando y algunos de izquierdas robando para ser de derechas, o jugando a la lotería que es coger un poquito de todos para dárselo a uno, todo lo contrario al comunismo.

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