Supongo que a muchos os habrá extrañado que desde hace un tiempo no dejo comentarios en vuestros blogs y la verdad, ni los visito. Es algo anormal en mí porque una parte de mi tarea diaria ha sido desde hace mucho tiempo leer lo que escribís. Este verano he tenido que conformarme con ver pasar los títulos de vuestras entradas y el breve texto introductorio que tengo en la barra lateral.
Incluso escribir mis post me ha costado un esfuerzo increíble que al final he tenido que hacer aconsejado por quienes me quieren bien. Hemos pasado en la playa dos meses de verano que más que un descanso han sido como caer en un pozo profundo del que parecía que no encontrábamos salida. Estoy hablando de problemas de salud importantes, no míos, de mi hija mayor de 19 años. Ahora parece que empezamos a ver la luz al final del túnel pero pasar por una intervención quirúrgica será inevitable.
No he tenido ánimos para mucho. Ni para tomar un baño, ni para pasear, ni para salir al cine (mi debilidad), ni tan siquiera para hablar. Los días que cerré por descanso intenté recuperarme pero no lo logré y forzado por mi entorno empecé a escribir de nuevo post más breves de lo que yo suelo hacer pero es que las circunstancias no me permitían nada más.
Mañana empieza el curso escolar pero yo no lo haré. Tras acudir al médico estoy con una baja de un mes para intentar recuperarme mientras ayudo a mi hija en sus pruebas médicas y la operación que tendrá lugar alrededor del día 15 de septiembre. Las expectativas de recuperación total son muy buenas y espero que todo vaya bien. Pero me sería imposible reincorporarme a mi trabajo con niños porque además este curso deberé asumir el cargo de Jefe de Estudios y la cabeza no rinde como debiera. Mientras esté de baja mi cargo lo seguirá ocupando quien había dimitido en junio. Cosa que le agradezco enormemente.
Voy a intentar hacer cosas que hasta ahora no he podido hacer y entre ellas está leer vuestros post y dejar comentarios en ellos. No penséis ni por un minuto que me había olvidado. Pero las cosas vienen como vienen y de vez en cuando la vida te da unos palos que te dejan tiritando. Este mes de septiembre que estaré en casa buscaré el tiempo para volver a la actividad del blog que siempre me ha gustado llevar, aunque sea poco a poco. Gracias por vuestra comprensión.
Un abrazo, seguro que sale todo muy bien.
ResponderSuprimirEspero que todo vaya bien.
ResponderSuprimirUn fuerte abrazo,
Diego
Un abrazo fuerte. Seguro que todo saldrá bien, no puede ser de otra forma. Mi solidaridad de padre y ánimo.
ResponderSuprimirUn abrazo de corazón para toda la familia.
Un fuerte abrazo compañero.
ResponderSuprimirAnimo y adelante.
FUERZA Y HONOR.
Deseo de todo corazón una pronta recuperación de tu hija y que en tu vida todo vuelva a la normalidad.
ResponderSuprimirNo debes ninguna explicación. Únicamente te debes a ti, a tu hija y a tu familia. Mucha suerte, mucho amor y ánimo que todo te va a salir bien.
ResponderSuprimirDon Nicolás, reciba primero un fuerte abrazo de mi parte y le ruego que lo haga extensivo a su familia; luego, permítame sugerirle que no se preocupe por nosotros, que no nos debe ninguna explicación de nada de lo que haga; y finalmente, desearle a su hija una pronta y feliz recuperación, que seguro se produce. Y ya sabe que estoy a su disposición para lo que necesite y esté en mi mano.
ResponderSuprimirHola amigo Nicolás:
ResponderSuprimirGracias por tus palabras, pensába que te habías enfadado por algo que hubiéra dicho.
Espero que todo salga bien y esa operación de tu hija sea todo un éxito.
Toda mi solidarida para contigo y con los tuyos.
Recibe un muy fuerte abrazote amigo.
La verdad es que como no he tenido internet no me había dado cuenta pero si que lo eché en falta cuando regresé ayer. Espero que lo de tu hija no sea grave y que te recuperes, dale saludos a tu hija de mi parte y si necesitas algo no dudes en decirlo.
ResponderSuprimirUn saludo compañero, descansa.
Lamento lo que nos cuenta. Un saludo y mi mensaje de ánimo para su chica. Y ud. también recúperese bien. Hay un aforismo zen que dice: "demasiado es el origen de todos los problemas". Sin equilibrio ninguna pureza sirve. Leer y escribir, interactuar social y cívicamente, son cosas buenas y necesarias. La salud, la vida familiar y la introspección personal, también lo son. Deben cuidarse todas las esferas de la vida en general y, en los momentos cruciales, dedicarse más a las que lo necesiten prioritariamente. Ya habrá tiempo después de volver a atender las otras.
ResponderSuprimirNo me debe nada, ni siquiera una explicación. Por lo que a mí respecta no tiene por qué justificarse. Anda que no leo yo blogs y ni siguiera comento...
ResponderSuprimirEn momentos como éstos es importante no debarse abatir por el desánimo y la desesperanza. Espero y deseo que todo felizmente se solucione.
Ànims, força i futur...
ResponderSuprimirGracias a todos por vuestras palabras de ánimo. Cuando se trata de los hijos las cosas duelen más pero espero que como dicen los médicos todo salga bien.
ResponderSuprimirPor este tipo de situaciones nadie debería pasar si viviéramos en un mundo perfecto. Pero no lo es, aunque en nuestra civilización occidental se empeñen en hacérnolo creer. Y cuando verdaderamente nos damos cuenta de ello es cuando ésto nos sucede personalmente (sobre todo con una hija o hijo). Podemos ponernos en el lugar de los que sufren cuando son otros distantes a la familia, pero de un modo distinto. Aquí es cuando nuestros pensamientos sobre el mundo, la vida, la muerte, pueden llegar a hacernos distorsionar la realidad o, en cambio, permitirnos poco a poco un tránsito hacia una percepción real, y por tanto asumiendo que no dominamos por completo la naturaleza y la vida. Por mi experiencia personal, no podemos dejarnos vencer por estas situaciones, porque no sirven para lo principal: ayudar y estar al lado de la persona que ahora necesita atención. Es muy fácil decirlo y dificil llevarlo a cabo, pero no imposible, porque nuestra mente es capaz de generar los pensamientos positivos necesarios si somos plenamente conscientes de ello. Debemos confiar en los médicos pero a la vez estar bien informados del proceso, porque esto nos puede alejar de pensamientos distorsionados.Es una batalla importante, quizá la más importante que podamos vivir, y nuestra respuesta no puede ser el abatimiento sino la acción racional. Tus pensamientos racionales son que todo va a ir bien, que estáis en un tiempo de espera que produce ansiedad, pero participando con valentía en un proceso que va a tener un final feliz. Porque cuando llegue ese final tan feliz, ves imaginando cómo celebraréis en la familia algo tan sencillo como estar jutos de nuevo sonriendo. Eso sí que va a ser la verdadera felicidad. Adelante con el corazón lleno de buenos sentimientos y la mente iluminando el camino a recorrer.
ResponderSuprimirMe entero en este momento y con sorpresa de lo de Ana, ya sabes que tienes todo mi apoyo para lo que necesites. Te llamaré. Un abrazo.
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