¿Cuándo acabará el Gobierno de Camps de pagar los gastos ocasionados por la visita del Papa del año 2006? Esto parece la historia interminable y no precisamente la que dio origen a la novela fantástica del escritor alemán Michael Ende sino a otra muy distinta basada en engaños y ocultaciones de todo tipo que son el pan de cada día del ejecutivo del Molt Honorable.
Ahora, pasados cuatro años, nos hemos enterado gracias a la labor parlamentaria del grupo Compromís que la ayuda a la fundación de la visita del Papa salió en parte de los fondos para bomberos. Se nutrió en parte de los fondos del programa "Emergencias, Protección Civil y Extinción de Incendios", de donde se financian las aportaciones a los Consorcios de Bomberos, en pie de guerra contra el Ejecutivo de Camps por no abonar una deuda de 21 millones mientras los profesionales sufren ya en el día a día el deterioro de sus condiciones de trabajo. Es decir, no hay dinero para los bomberos, e incluso se recorta el programa de la Conselleria de Gobernación, pero sí para la fundación V Encuentro Mundial de las Familias, a la que en diciembre el Consell ya inyectó otros dos millones. Pero no acaba aquí la cosa, otros 2,5 millones desviados eran del programa de Emergencias y 210.000 euros del de la Policía Autonómica; el resto eran de agricultura y pesca.
Claro que como ya adelantó el vicepresidente primero del Consell, Vicente Rambla, estas cosas "forman parte de la normalidad de la acción de Gobierno". Para eso están ellos, para hacer de su capa un sayo y del dinero público lo que se les antoje. A fin de cuentas son los dueños y señores.
El Papa está en su derecho de viajar a los países que le parezca y los fieles tienen toda la libertad del mundo de sufragar con sus donaciones particulares estos viajes si lo creen conveniente. Otra cosa distinta es si la cantidad de millones de euros son imprescindibles para que se realicen estos viajes y si el Papa en su inmensa bondad y santidad es consciente que esas cantidades podrían dedicarse a fines mucho más provechosos atendiendo a la cantidad de necesitados que hay en el mundo.
Claro que en esta reflexión no entro a tocar las cantidades desviadas para que determinados individuos se enriquezcan a costa del dinero de todos. Eso deberá determinarlo el juez en su día si es que llega. Y por último una reflexión maliciosa: tal vez escasee el dinero para que los bomberos apaguen fuegos terrenales pero ¿qué importancia pueden tener ante el hecho infinitamente más urgente e importante de prevenir el fuego del infierno? Soy creyente, siempre he defendido mis creencias pero hay cosas que no se pueden justificar y menos tolerar la hipocresía de quienes no son más que fariseos e histriones a quienes únicamente importan las apariencias. Lo de sepulcros blanqueados no son palabras mías sino de Jesús.

Escandaloso. Es necesario airear estas cosas. Que se sepan y la gente juzgue.
ResponderSuprimirPor otra parte, aprovecho para recomendar la lectura "El espejismo de Dios", del Dr. Dawkins. Es un texto que invita a reflexionar sobre las creencias religiosas desde el punto de vista memético y a la luz del evolucionismo darwinista. Cuando fui a por él lo hice algo escamado por la fama que precede al autor. Pensaba que me encontraría con un texto de acerado proselitismo anticlerical. A medida que lo leía, comprendía que la fama que los medios de comunicación masivos le han granjeado al biólogo británico es injusta. Su libro es bastante razonable y templado.
Saludos,
La impresión general es que queda bastante por saber y que nunca se sabrá. El problema no es que se pague una visita del Papa, el problema son las formas y los modos que dejan bastantes sospechas de corrupción, favoritismo, amiguismo y ocultismo.
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