No hay cosa que me canse y me desquicie más que leer un libro lleno de notas al margen. Y los hay. En algunos casos las notas marginales suelen clarificar algunos aspectos de la trama pero otras son sencilla y llanamente prescindibles porque lo único que consiguen es que el lector acabe por no hacerles caso y las ignore. En cualquier caso estos libros suelen tener un grosor considerable y cuando encuentras una forma de avanzar en la lectura y pasar más rápidamente las páginas se agradece.
Después del cepillado que el Tribunal Constitucional ha dado al Estatut de Cataluña, el texto se asemeja bastante al caso anteriormente expuesto. Sin las notas marginales, interpretaciones dentro de unos contextos muy concretos y límites impuestos al articulado el texto es inservible. Pero al mismo tiempo cabe preguntarse qué utilidad tiene para el pueblo catalán un texto que necesita de tantas páginas para interpretarlo como las que tiene su ya de por sí extenso articulado.
El resultado final es una carta magna que en el decurso y aplicación diaria puede crear más problemas que los derechos que se suponía iba a reportar en su génesis. Ciertamente hubiera sido mucho más práctico haberse quedado con el anterior texto. No es de extrañar que muchas fuerzas políticas reclamen el derecho que tiene la ciudadanía catalana de volver a pronunciarse sobre un estatuto que en poco o nada se asemeja a lo que pedían y que no colma, ni de lejos, las aspiraciones de encaje en la España plural que se les habían vendido desde el Gobierno de Madrid.
El President Montilla tiene un problema difícil de resolver porque como máxima autoridad catalana no puede dar por bueno ni aceptar lo ocurrido pero al mismo tiempo su toma de postura claramente enfrentada con lo ocurrido ha dado a sus adversarios políticos las armas que buscaban para poder plantear una vía no ya negociadora con el Estado sino abiertamente rupturista al mismo tiempo que le pone en inferioridad de condiciones ante la próxima cita electoral. La manifestación del sábado dejo bien a las claras esa situación. Como alguna prensa señaló acertadamente, Montilla presidió su propio entierro político pero no podía hacer otra cosa. El errado cálculo político que dio origen al nuevo estatuto ha derivado en una situación no deseada para el PSC de la cual solo puede salir con una derrota electoral, no deseada pero previsible, y la vuelta al poder de la derecha nacionalista de CiU.
ERC hasta ahora a la baja en las encuestas tal vez pueda canalizar una parte del descontento del electorado y así repuntar de cara a la cita electoral de otoño. Otras opciones minoritarias por ahora son una incógnita. pero quien no debería irse de rositas de ninguna manera es un PP que ha jugado de forma irresponsable con los deseos y aspiraciones de un pueblo anteponiendo sus intereses partidistas a los generales y demostrando una vez más que ni cree ni ha creído nunca en un estado autonómico. Por cierto, el tiempo y los hechos no hacen más que confirmar que la única salida viable al Estado español es el estado federal.
ERC hasta ahora a la baja en las encuestas tal vez pueda canalizar una parte del descontento del electorado y así repuntar de cara a la cita electoral de otoño. Otras opciones minoritarias por ahora son una incógnita. pero quien no debería irse de rositas de ninguna manera es un PP que ha jugado de forma irresponsable con los deseos y aspiraciones de un pueblo anteponiendo sus intereses partidistas a los generales y demostrando una vez más que ni cree ni ha creído nunca en un estado autonómico. Por cierto, el tiempo y los hechos no hacen más que confirmar que la única salida viable al Estado español es el estado federal.

Hola amigo:
ResponderSuprimirLa utilidad del Estatut será la que tienen todos los estatutos de autonomía: nada por aquí, nada por allá. Seguro que a las partitocracias de algo le sirven, aunque sea para jalear a unos contra los otros. Pero para el pueblo soberano son papel mojado, pasto de opositores. Si no me cree intente exigir el cumplimiento de cualquier derecho que esté plasmado en el Estatut o Estatutos. No hay manera, están ahí puestos, los derechos, de adorno; como un objetivo utópico, como algo recurrente y retórico que queda bien en el enunciado pero del que se ignora su aplicación.
Mientras no tengamos a nuestros legítimos representantes en las instituciones todo papel mojado, los que están ahora no nos representan y laboran en nuestra contra. Mire Usted algo tan poco relevante como la gestión de una blogosfera, incluso ahí se observa el respeto que tienen por la libertad de opinión: Ninguna. A Usted y a mi nos han borrado de Más Ciudadanía (sin comunicación previa) y ellos tan agustito.
Reciba un abrazote amigo.
Pues yo también me siento liberado. En el fondo me extrañaba que me hubieran cortado el acceso a la Blogosfera Progresista y no a Más Ciudadanía si dependen de los mismos.
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