'El funcionariado no está dispuesto a perder un euro más de su salario'
Si por fracaso de la huelga de ayer se considera solamente la no asistencia al puesto de trabajo es evidente que ayer la movilización fracasó. Y a nadie debería extrañarle. Estaba condenada al fracaso de antemano, todos lo sabíamos. Los funcionarios, en su mayoría, no secundaron la huelga no porque no le tengan ganas al Gobierno sino porque después del sablazo del recorte de sueldo no había mucha gente dispuesta a regalarle otro día más de salario a Zapatero y así contribuir a arreglar antes el déficit del Estado.
Hará muy mal el Gobierno en creer que como el nivel de paro fue bajo -es una estupidez entrar a debatir cual, en cualquier caso fue muy bajo- es porque el empleado público avala su política y su "zapatazo". Y lo mismo se equivocará quien desde otras posiciones políticas quiera vender la moto en similares términos. No hay más que constatar también que las manifestaciones de la tarde estuvieron bien concurridas -tampoco entraré a participar en ninguna guerra de cifras- lo que demuestra lo dicho. El funcionariado no está dispuesto a perder un euro más de su salario. Pero tal es el nivel de cabreo que muchos compañeros afirman que el día de cobro de la nómina de cada mes servirá para no olvidar la humillación económica, laboral y social a que se nos ha sometido y tenerlo bien presente a la hora de votar. Ya se sabe que la venganza es un plato que se sirve frío y hay mucha gente con ganas de devolver la bofetada.
Es evidente que de las declaraciones efectuadas hasta ahora el gobierno y el PSOE no ha querido hacer "sangre" con la poca asistencia a la huelga.
ResponderSuprimirDe pérdidos al río se podría decir. No hay sensación de triunfo sobre los sindicatos, sería una victoria pírrica. No se ha echado el resto en la convocatoria y tampoco hay credibilidad en los sindicatos.
He oído hoy que lo que le vendría bien al gobierno de cara a los mercados es que hubiese una huelga general eso daría la seguridad de que se "va en serio". El mundo al revés.
saludos,
Hola amigo:
ResponderSuprimirGran análisis realiza sobre la huelga de empleados públicos nuestro Miguel Álvarez en su blog. Como bien dice los sindicatos, la sindicatocracia, ha dejado de representarnos. Es igual que la partitocracia, una estructura endogámica que necesita oxigenarse, democratizarse; ligarse con la ciudadanía. Ahora están a años luz de esta.
Ayer me sumé a la huelga, pero no asistí a manifestación alguna. No me apetece frecuentar esas compañías de sindicalistas sin espíritu, siervos de aquél que los libera.
Además, me parece una incongruencia que los mismos que ahora se manifiestan contra el gobierno luego vayan en sus listas electorales cuando toque elecciones (ejemplos cercanos tenemos algunos) y nos pidan el voto para la misma opción que ahora critican.
Con huelguitas o sin huelguitas, lo que sí será claro es que abrá castigo, el PSOE de esta no va a salir de rositas. Habrá castigo del que duele, castigo de verdad, castigo electoral. Pues los votos fueron prestados para que no nos fallaran, y, obviamente, se nos ha fallado.
En mi bitácora abordo el tema de la reforma laboral en ciernes, expreso que la misma vendrá acompañada del derecho de pernada.
Lo del derecho de pernada es un eufemismo, una licencia literaria que no dudo yo de que aquí a poco tiempo sea algo objetivo. Tanto la cadena televisiva Cuatro como el programa de Antena 3 "A Fondo" han investigado esta realidad, empresarios que se aprovechan de la crisis: 'Se ofrece trabajo a cambio de sexo'. Por tanto si esto es algo que incluso ya se da con la actual regulación del mercado de trabajo, imagínense Ustedes -si lo precarizamos más- a dónde llegaremos.
Nos dicen los sindicatos, para abundar más sobre este tema, que aunque por ley ningún trabajador está obligado a realizar horas extra, en la práctica existen métodos de coacción eficaces. Al no ser fijos si alguien decide negarse, simplemente no se le renueva el contrato. Esta situación desencadena jornadas laborales que, según un estudio de la CIG, rondan las 10 ó 11 horas diarias, sábados incluidos. Todo por unos 1.200 euros al mes. Este es el salario que se percibe en las zonas industriales en Galicia, aquí se hacen esas horas por 800 o 900 euros al mes.
Según Ignacio Buqueras, presidente de la Comisión para la Racionalización de los Horarios, en España se trabaja de media 240 horas más al año que en el resto de la UE. Tres de cada cuatro trabajadores no pueden cuidar de sus hijos. 350.000 niños de 6 a 14 años pasan las tardes solos en casa, más de 70.000 cenan solos y 15.000 se encuentran en situación de incomunicación extrema. Una tercera parte de los empleados por cuenta ajena no pueden pedir días para asuntos familiares. El 11,5% de los españoles se ve obligado a pedir días de permiso para atender a sus hijos. Una de cada cinco madres renuncia a la baja por maternidad. Dormimos de promedio 50 minutos menos que el resto de media europea.
RecibE un muy fuerte abrazote amigo.
Que la huelga en la función pública ha sido un fracaso absoluto no puede sorprendernos, ni a nosotros ni a nadie con dos dedos de frente, ni siquiera a los sindicatos. Es más, creo que tanto CC.OO. como U.G.T. y CSI-F, sabían que esto iba a ser así ¿Entonces, por qué convocaron la huelga? La respuesta es que el movimiento sindical está esclerotizado y es ucrónico en su praxis. Hace falta una redefinición urgente del sindicalismo, sobre todo en lo que se refiere a la adopción de medidas de conflicto colectivo, porque el recurso a la huelga, ni general ni sectorial, tiene ya sentido en nuestro mundo, tal y como va la cosa, si todo sigue igual.
ResponderSuprimirNo sé si lo sabrá la gente o no, pero lo cierto es que confesada o no, la causa principal por la que el funcionariado español no secundó la huelga, pero sí las manifestaciones de la tarde - convocadas por la tarde ¿de casualidad? -, es porque a los recortes en el salario del decretazo se uniría el tijeretazo por el día de huelga. La vida es así. No compensa hacer huelga cuando sale tan caro. La respuesta podría ir en un doble sentido: a) incentivar el hacer huelga pagando si no todo al menos parte del descuento en nómima por el día de paro, habida cuenta que el descontarlo no se considera presión en contra del derecho a la huelga; y b) darle trabajo a la imaginación y pensar en otras formas de manifestar el descontento colectivo y visibilizar la protesta, como por ejemplo: pancartas, colgantes, pegatinas, presentación de solicitudes masivas en los registros de entradas para colapsarlos, días de permiso, etc...
De esta manera, y así las cosas, el mensaje que hemos dado al Gobierno ha sido alto y claro: hagan ustedes lo que quieran, que no les costará nada electoralmente y no protestaremos mucho, para no molestar. Lo que pasa es que esto no va a quedar así, el Gobierno nos ha metido a los funcionarios la tijera, pero no hay suficiente, ahora viene el mercado de trabajo y la negociación colectiva en las empresas privadas. Y, ya que estamos, cuando entonces vengan de ahí a solicitar solidaridad obrera, a lo peor, amor con amor se paga. Quien avisa no es traidor.
Lo que más jode es que no se pueda ejercer un derecho por una cuestión puramente económica pero las cosas son como son y no puede sorprender a nadie. El Gobierno y los sindicatos no pueden ignorarlo.
ResponderSuprimirEs que la gente está bastante preocupada con llegar a fin de mes, muy cabreada con el recorte de su salario y encabronada con los sindicatos y con los sindicalistas como para encima hacer una huelga a destiempo y seguir perdiendo dinero.
ResponderSuprimirComo dice Esquirlas en el Aire, la huelga en estos tiempos casi que carece de sentido. Hay otras maneras de fastidiar. Lo de colapsar los registros me ha encantado, lo copio y te pago el canon :-)
Salud.