Afirma el diccionario en su primera acepción que una barbaridad es "un dicho o hecho necio o temerario". Si leemos la segunda se refiere una "atrocidad y exceso". Y si vamos a la tercera apunta la idea de "cantidad grande o excesiva". Bien, todas ellas encajan en la personalidad y el comportamiento público de la Presidenta de la Comunidad de Madrid y si ella misma acepta que lo suyo son las barbaridades es que además es consciente de su pecado, un pecado de soberbia que la vuelve necia y temeraria en sus declaraciones pues siendo consciente que suele pecar por exceso no se corta ni un pelo en soltar por la boca cuantas atrocidades le vienen a la mente, aunque la cantidad de las mismas sea excesivamente grande. Porque todo en Esperanza es grande y excesivo: su ego, su ambición, su mala leche, su cinismo, su hipocresía y su mediocridad. Y sólo los mediocres se atreven a decir las barbaridades que afirma decir la lideresa porque es su única forma de destacar públicamente, de intentar afianzarse entre tanto tono gris y político inepto. Así que, señora Presidenta, dada su pobreza intelectual es lógico que lo único que sepa y pueda decir sean barbaridades. Aunque, en el fondo, lo peor no son las que dice sino las que hace. Pero ese análisis se lo dejo a un experto, el blog Ventanas del Falcón. La señora marquesa, como siempre, está sembrada.
La gran pregunta, o al menos a mi me lo parece, es porque esta gente de perfil tan bajo, tan mediocres, tan corruptos arrasan en sus territorios y porque los tan cultos, los tan modernos, los que hablan lastimosamente y hasta con dolor (grande Pajín, se lleva la palma en esto)son rechazados.
ResponderSuprimirMientras no contestemos esto no habrá solución a lo de Madrid, lo de Valencia, lo de CyL y lo de tantos y tantos sitios.
saludos,
La ambición y el descaro suplen la mediocridad y las carencias intelectuales de muchos políticos. El caso de Esperanza es de libro.
ResponderSuprimirpara el viernes enlazado
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