Personalmente espero poco o nada de la reunión de Zapatero y Rajoy de mañana. El jefe de la oposición -por cierto, nunca he entendido eso de jefe de la oposición- tiene la decisión tomada hace mucho tiempo y es lo que vemos todos los días, de hacer lo posible y lo imposible si se tercia para acabar con el Presidente del Gobierno. Por encima de los intereses nacionales. Su propósito es convertirse en el presidente de un herial, si se presenta la ocasión, antes que echar una mano para transmitir confianza a los mercados y frenar los movimientos especulativos. Debemos ser el único país del mundo donde a la oposición política les importa un bledo el reventar la economía de su país con tal de ver a su partido sentado en el trono de los restos. Deberían aprender de Portugal. Pero no es sólo la derecha política, también la social y la mediática.
Conviene recordar quienes generaron esta crisis y cómo la falta de control de los mercados permitió y facilitó que cada uno hiciera de su capa un sayo con el que forrarse a costa de robar a los demás. Conviene recordar a nuestros políticos, todos los políticos, que se reunieron una y otra vez porque había que refundar el capitalismo, que han pasado dos años desde aquello y aún no han hecho nada. Conviene recordar que si los gobiernos democráticamente elegidos no regulan los especuladores vuelven porque su fin es exclusivamente el enriquecimiento a costa del sudor e incluso la sangre de todos los trabajadores. Y si esto ocurre tendremos que concluir que la democracia se ha terminado, que ya no es necesario ir a votar a unos representantes que no pueden hacer nada ante los tiburones financieros que deciden a qué empresas hunden y a qué países destruyen.
Es increíble que el mismo día que Moodys y Fitch mantienen el sobresaliente a la deuda española, que se confirma que el paro ha bajado en abril, que suben las ventas de coches, que se conoce que la confianza de los consumidores ha subido 5,5 puntos e incluso que los datos apuntan a que España ha podido crecer ya en el primer trimestre, quienes mueven el dinero en los mercados financieros internacionales y sus amiguitos neocons se dedican a lo suyo, a forrarse, a hacer sangre. Si el mercado es incapaz de satisfacer las necesidades de la sociedad es evidente que tal vez deberíamos plantearnos no ya refundar el capitalismo sino dejar de defender una economía que no sólo no nos es útil sino que nos es nefasta.
Esos "mercados financieros internacionales" están poniendo de rodillas a nuestros gobernantes, han corrompido la democracia y creado un gobierno "económico" mundial a su servicio por encima de los estados y las naciones. Lo importante Sr. Presidente, es poner nombres y apellidos a esos especuladores, legislar en consecuencia y que la Unión Europea los bloquee de verdad. Los mismos que crearon esta crisis -financieros y especuladores- siguen ganando millones mientras la población, sea de donde sea, sigue culpando a los gobiernos de turno sin molestarse en analizar porque se sigue defendiendo un sistema tan corrupto. Es urgente acabar con los paraísos fiscales, regular y supervisar el sistema financiero y sus movimientos, aumentar los impuestos a los rendimientos del capital y a los bonos de los ejecutivos. Hay tanto por hacer y tan poca decisión política, tanto interés en que todo siga igual.
Se ha rescatado a la banca con miles de millones sin dudar un segundo pero acabaremos pagando los mismos de siempre, quienes debemos mantenernos con el esfuerzo de nuestras manos, quienes no tenemos otra cosa que vender que nuestra fuerza de trabajo. ¿Quién le pondrá el cascabel al gato? ¿Es qué sólo Obama lo está intentando?

Esto de la "refundación del capitalismo" sonaba a camelo para imbéciles desde el mismo día en que se proclamó, pero como yo soy tal me lo creí - vale, a medias, no del todo, pero me lo creí -, hasta que le eché un vistazo a la pretendida ley de economía sostenible. Cuando leí dicha "ley" me dí cuenta de que todo era una pachanga. Ni refundación, ni superación, ni hostias. Genuflexión vergonzosa, hegemonía de los especuladores financieros, vigencia absoluta e indiscutible del modo capitalista de producción, auge del neoliberalismo económico y una nueva religión: el culto al dios Mercado. Eso es lo que hay.
ResponderSuprimirLa refundación del capitalismo se suponía que era cosa de todos y no de un solo país.
ResponderSuprimirInteresantes palabras que podrían ayudarnos a diferentes acciones ?¿?¿Cuáles? Una gran mayoría de la población se limita a trabajar, comer, dormir....consumir y poco más. Aunque diga Esquirlas de Aire diga que no necesitamos lideres, ojalá fuere así, lo necesitamos. Muchas personas son como el IBis Eremita aprenden por mimetización y los modelos actuales dejan muchísimo que desear.
ResponderSuprimirGracias por compartir.
Por suerte o por desgracia la gente sigue creyendo en los líderes así que no tengo nos guste o no todavía es imprescindible que alguien tire del carro convencido de la necesidad de reformar todo lo reformable. No confio en que haya movilizaciones espontáneas que obliguen a hacerlo.
ResponderSuprimir