viernes, 21 de mayo de 2010

8

El dilema

Era demasiado fácil apostar a que Zapatero no se iba a atrever con los más grandes, con quienes tienen el poder económico. Que si un nuevo impuesto a los ricos; que si no hay nuevo impuesto; que se dan cuenta que el personal está algo más que irritado, cabreado, mucho, mucho; que si tal vez conviene decir que nos meteremos con los que más tienen; que si no entra en los planes inminentes del Gobierno; que se planteará más adelante mientras se joroba a funcionarios, pensionistas, familias y se recortan las inversiones; que si visto lo visto vamos a poner un impuesto a los que de verdad tienen... Han encontrado un filón de nuevos millonarios: ¿tiene usted una casa y unos ahorros de toda la vida?, pues ya es usted un potentado, no pertenece a la clase media, prepárese que le van a poner un nuevo impuesto.

Mientras la vice primera informa que la subida fiscal a los más ricos será temporal y se anunciará en el "momento oportuno". ¿Cuándo? no tienen ni idea, cuando lo piensen ya lo anunciarán pero en ningún caso será inminente. Así que no corran a llevarse los dineros de España que no corren peligro. Acaban de descubrir que la mayoría de "los que más tienen" no declara por el impuesto sobre la renta. Además, la penalización no es el mejor sistema para activar la economía, y menos si se carga sobre los que más pueden invertir. Pero si se penaliza a los que menos tienen, no hay problema. La bajada de sueldos a funcionarios y congelación de las pensiones necesitó un par de minutos; la subida de impuestos a los "ricos" necesita "un debate previo "profundo" y serio que llevará tiempo, mucho tiempo. El dilema está claro: entre joder a unos cuantos millonarios o a millones de descamisados, la elección está clara.

8 interesantes opiniones:

  1. La cuestión es que un día vieron las encuestas electorales y se les pusieron de corbata, entonces pensaron en cómo calmar las iras de la izquierda, incluso de la poca izquierda propia que les queda - desde mi punto de vista de manera incomprensible, pero como hay tantas cosas que no comprendo... - y ZP tuvo la ocurrencia del impuesto para ricos, se lo dio a comer al Consejo de Ministros - que desde Franco no estaba tan entregado al Presidente del Gobierno - a ver cómo lo digería y qué cagaba, lo que pasa es que la digestión se está haciendo difícil y el Ejecutivo va estreñido.

    ResponderSuprimir
  2. Lo que me faltaba por escuchar, y de manera reiterada, es la temporalidad del posible impuesto a las grandes fortunas. No se alude a temporalidad alguna en el zapatazo a las familias con menos ingresos o a los empleados públicos con ingresos más bajos. ¡¡Desolador!!

    ResponderSuprimir
  3. "El dilema está claro: entre joder a unos cuantos millonarios o a millones de descamisados, la elección está clara."

    To be or not to be... ¡La elección está clarísima para estos tipos!

    En parte tiene su lógica si miramos, como diría nuestro Amigo de la Dialéctica a los condicionamientos que han tenido los partidos políticos masivos en nuestro país después de la caída de la U.C.D. del ex Pte. Suárez.

    Si un 30% del voto válido va a ir a tu saca hagas lo que hagas, el margen de maniobra del que dispones es altísimo. Tanto para uno (P.P.) como para el otro (P.S.O.E.). Claro, el comportamiento que acaban adoptando, pura teoría de juegos, es parecerse cada vez más el uno al otro. Así se reducen riesgos electorales.

    ¿Por qué? Porque el elector ha desistido de presionarles. Solamente lo hace un 10% y en casos extremos, como el presente. Así que la receptividad a posibles presiones acaba orientándose a unos que nunca hacen dejación de su función de presionar: los grupos de intereses económicos particulares o lobbies.

    Si sólo presiona un 10% del electorado sucede lo que dice nuestro buen Esquirlas de Aire acerca de que se ha configurado —reeditado— un Turno de Partidos, más allá incluso de un cierto bipartidismo. Veríamos alternancia y posiciones políticas propias, más creíbles y coherentes si ese 10% fuese un 30% y tuviese el gatillo más fácil de lo que lo tiene.

    Hoy nuestro Dº Santi escribía un párrafo soberbio que ilustra por qué eso no está pasando en España, porque ese 10% tiene el gatillo demasiado duro de apretar y no es el 30% el que siempre está atento y vigilante a sus instituciones: "Seguimos haciendo aquello que nos dice la vecina, que sabe más que el médico, dónde va a parar, nos miramos en el recetario teutón, en vez de el escandinavo. Nos morimos soñando con la lotería, en vez de con un buen gobierno, con encontrarnos una cartera llena de dinero, en vez de con tener una vida digna, con hacernos famosos en Gran Hermano, en vez de con ser honrados (...) Pero somos españoles, ¿Qué hay más grande que eso... y que el Atletico ganara la Copa del Rey?".

    (...)

    ResponderSuprimir
  4. (...)

    Estando en un regimen parlamentario y (pretendidamente) proporcional como estamos, no presidencial mayoritario, uno mira a países como Alemania, Dinamarca o Suecia y allí:

    a) se sabe que el Gobierno que se forme será una coalición de las fuerzas que pacten y más sumen del Parlamento
    b) se sabe que tu voto no decide tanto la victoria de un partido como la correlación de fuerzas, esto es, tu voto ayudará a que su posición de fuerza en las negociaciones y en las votaciones de las leyes se vea incrementada en la parte proporcional que te corresponde

    En aquellas naciones, cuando un partido, con su programa (y/o sus intereses oscuros) hace una barrabasada, sabe que:

    a) probablemente baje tanto en voto que ya no pueda formar parte de una mayoría parlamentaria
    b) si sigue sumando mayoría parlamentaria, habrá perdido muchos puestos en la correlación de fuerzas que tenía, por lo que tendrá que renunciar a buena parte de su programa propio (y/o de sus intereses oscuros)

    En nuestros Reino de las Españas que nos hagan barrabasadas la mayoría de la población, ese 30% por barba bipartidista, lo toma como gratis o natural; no se traduce en su voto. No cambian el voto a otras opciones competidoras, bien de izquierdas, bien de derechas, liberales, republicanas, cristianas o incluso marcianas.

    Si hacer barrabasadas al elector es barato, ¿por qué no hacerlas? Si tuvieses la mala suerte de perder el Turno, pronto lo recuperarás.

    Arreglar esto está en la mano del votante. La única solución de que las elecciones en Democracia funcionen como se espera de ellas es que los electores sean activos, informados, responsables y tremendamente infieles a las siglas que sean, para poder ser leales y coherentes con su conciencia, con los programas políticos en los que creen.

    Mi más cordial saludo,

    ResponderSuprimir
  5. Hola amigo:

    No sólo el gobierno es aquí, en esta España Cateta, diferente; los ricos también lo son en relación a los europeos. En mi blog lo expongo y aquí le dejo el párrafo.-

    En España se estudia aplicar un impuesto para aquellas rentas superiores al millón de euros. En nuestro entorno europeo tienen impuestos especiales las rentas superiores a los 500.000 euros (Alemania) y los 750.000 euros (Francia). Es muy reveladora la diferencia existente entre quienes poseen mayores rentas en Alemania con respecto a aquellos que acumulan mayor patrimonio en España. En Alemania proponen, ellos mismos, la creación de una tasa especial del 5% sobre sus patrimonios (las arcas públicas germanas recaudarían 100.000 millones de euros). Aquí, en España, nos informan que están dispuestos a llevarse sus capitales a paraísos fiscales. Es una evidencia que Europa termina en los Pirineos.

    Reciba un muy fuerte abrazote amigo.

    ResponderSuprimir
  6. Hola de nuevo:

    A lo mejor en las próximas, como les digo en sus bitácoras a Don Enric y a Don Miguel Ángel, tendríamos que pensar en votar a IU (aunque sus prácticas internas, usos y costumbres no me gusten por excesivamente partitocráticas y stalinistas en algunos casos).

    Pero hemos de pensar cómo, qué fórmula es la más adecuada para hacer girar al PsoE hacia la izquierda.

    Reciba Usted un abrazote amigo.

    ResponderSuprimir
  7. Me comentaba una amiga socialista y con cargo en el partido que no podemos dejar de votar al PSOE aunque las políticas económicas que aplica se parezcan cada vez más a las del PP. La justificación que me daba era que donde estaba la gran diferencia era en las políticas sociales y sólo por eso valía la pena no castigar a Zapatero después de lo que había hecho.

    Bueno, aquí tenemos la prueba más evidente del punto al que hemos llegado. El problema es que a veces se olvida con demasiada facilidad que la derecha no tiene empacho en desarrollar determinadas políticas sociales si con ello consigue sus objetivos,la permanencia en el poder. Pero desde mi humilde opinión sólo con políticas económicas progresistas, justas y equitativas podremos decir que caminamos hacia una sociedad distinta. Cuando se utilizan las políticas sociales como paños calientes para mantener a cada uno en su sitio no se pretende sacar de la pobreza y la marginación a los afectados sino seguir manteniendolos donde están paro además callados y controlados.

    Estoy de acuerdo en que debemos hacer girar al PSOE hacia la izquierda, pero ¿es posible?

    ResponderSuprimir
  8. No veo por qué hemos de renunciar las personas que queremos progreso de derechos y libertades civiles y también progreso de la justicia económica a una de las dos cosas. En realidad, cuando esas dos cosas caminan de la mano es cuando con más estabilidad y naturalidad se asientan en una sociedad.

    El P.S.O.E. (o el que sea) responde ante una serie de simpatizantes con unos supuestos valores. Vale la pena por parte de dichos simpatizantes forzar, exigir la acción coherente con dichos valores. Si por el camino se debilita, se cambia o incluso se truncan las siglas debe ser lo de menos. Si la organización funciona como debe, no se debería de ver debilitada.

    Los valores y los objetivos son anteriores y serán posteriores a cualquier organización concreta. Son patrimonio de las personas de todas las generaciones que han creído y que creerán en ellos.

    Curiosa manera, por cierto, de arrogarse la supuesta bandera y protección de dichos valores y objetivos pretendiendo aplazar su desarrollo.

    Ese aplazamiento o subordinación me recuerda algo. ¿Han leído las novelas sobre la robótica de Isaav Asimov? Tuvieron mucho éxito. Se definían allí unas leyes elementales de una futurista disciplina de ingeniería de robots humanoides positrónicos:

    1. Un robot no debe dañar a un ser humano o por inacción permitir que un ser humano sufra daño.

    2. Un robot debe obedecer las órdenes dadas por un ser humano excepto si estas órdenes entran en conflicto con la Primera Ley.

    3. Un robot debe proteger su propia existencia excepto que esto entre en conflicto con la Primera o la Segunda Ley.

    Hay un cuento dentro de la antología robótica de Asimov en la que un robot razona —porque razonaban— del siguiente modo: debo proteger mi propia existencia en ocasiones antes que obedecer órdenes o proteger a un humano en determinados casos si eso me permite después poder proteger a más humanos u obedecer más ordenes. Ésa es una forma mejor de poder cumplir las leyes primera y segunda. Creo recordar que dicho robot fue destruido en cuanto se detectó dicho razonamiento falaz.

    Quiero decir con esta historieta que unas cosas son los objetivos y otras los instrumentos. Y los segundos, llámense mercado, partidos, sindicato, siglas, planes, mecanismos... son reemplazables si con ello se beneficia a los primeros.

    Una vez, el entrenador de fútbol Héctor Cúper fue preguntado por aquella falacia de jugar bien vs. ganar los partidos. ¡Como si no fuesen cosas relacionadas! Él hizo la siguiente reflexión: "¿qué es exactamente jugar bien? Yo creo que para jugar bien en determinado momento lo que puede convenir incluso es tirar el balón fuera de banda".

    ResponderSuprimir

Este blog tolera la discrepancia pero nunca la ofensa ni la falta de respeto. Me reservo el derecho a borrar comentarios injuriosos, insultantes o difamantes, sobre el autor, sobre otras personas que también comentan en el blog o terceras pesonas ajenas a la discusión.