Cuando uno lee en la entrevista a Theodoros Pangalos, Vicepresidente de Grecia, que publica hoy el diario Público su afirmación de que "Los diez millones de griegos hemos robado al Estado" lo primero que se le pasa por la cabeza es que este señor al que no conozco es un sinvergüenza que pretende socializar la culpa en unos momentos dramáticos para unas personas que se han visto caer de pronto a lo más profundo de los avernos por obra y gracia de unos políticos que se dedicaron al clientelismo para mantenerse en el poder y falsearon las cifras de su economía para engañar a la Unión Europea. Pretender comparar a millonarios, vividores y apoltronados en cargos con millones de trabajadores que ganan un mísero salario, que de ahora en adelante verán reducido y que no saben qué pasará cuando se jubilen, es un insulto a la razón, a la ética y la inteligencia humana. Porque no se trata de buscar chivos expiatorios como él mismo apunta sino de identificar a los responsables de lo sucedido durante años.
Pero a continuación añade "¿Por qué los ciudadanos votan a políticos corruptos? Esta es la cuestión que nadie plantea. ¿Cómo llegan entonces a ser miembros del Parlamento? Hay grupos de interés que promueven esto, mediante medios de comunicación. Hay varios Berlusconópulos en este país contra los que luchar porque no son democráticos." Entonces uno no puede por menos que pensar que en el fondo lo que quiere decir es que cada país tiene los gobernantes que se merece y que no hace falta volar a tierras helenas para encontrarse con el mismo panorama. Pensemos por un momento lo que pasa en Valencia, los corruptos están perpetuados en el poder. Cuanto más roban más votos sacan y los dirigentes nacionales hasta se atreven a afirmar que digan lo que digan los jueces continuarán recibiendo su apoyo. Ellos son obviamente responsables de lo que hacen, pero sus votantes son quienes les facilitan el acceso al poder y los mantienen a pesar de los pesares. Es la consecuencia de la trivialización de la corrupción y el populismo.
Y la culpa es nuestra, Nicolás. Ni lo dudes. Porque al final somos nosotr@s quienes les otorgamos nuestra representación, o al menos eso dicen que pasa en las "democracias" occidentales, que la soberanía nacional reside en la ciudadanía. Luego, si tenemos la culpa también tenemos la solución ¿Querremos solucionarlo? Ya veremos. La cosa, sin embargo, no pinta bien, ya te lo digo yo.
ResponderSuprimirGrecia deja sin futuro a toda una sociedad que no ha podido evitar los desmanes de sus propios dirigentes. La Comunidad Valenciana debe tomar nota y puede rectificar.
ResponderSuprimirGrecia no es el ejemplo a seguir. Rectificar significa expulsar al PP de las instituciones (!!!!?.
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