Como miles de españolitos y españolitas me levanto cada día con las noticias de la radio. Suelo ponerme el despertador a las 7:20 de la mañana, quince minutos antes de la hora en la que me decido a poner los pies en el suelo. Aprovecho esos quince minutos de gracia para ir abriendo la mente al nuevo día, hacerme a la idea que hay que ir preparándose para afrontar la nueva jornada laboral y concederme unos minutos más de gracia entre las sábanas que me ayuden a mentalizarme que es hora de levantarse. Mientras, las noticias de la cadenas SER penetran por mis pabellones auditivos y me transportan poco a poco a la cruda realidad. Bueno, lo de poco a poco es un decir porque desde hace tiempo la realidad se cuela a empujones en la habitación, en la cama, entre la almohada y mis oídos, y me grita sin compasión que la noche ha sido un lapsus, que los problemas del día anterior siguen ahí, que no han mejorado y que si no soy yo quien busque algún aspecto positivo nadie me lo va a ofrecer.Me levanto pasados esos quince minutos y me encierro en el baño para no escuchar nada pero no soy capaz de apagar la radio o simplemente de cambiar la emisora. Continúo escuchando malos datos económicos, pésimas noticias políticas e irritantes aventuras judiciales. Estoy más que harto, asqueado, pero sigue la misma cantinela sonora. ¿Algo deberé hacer?, digo yo. Por fin la apago pero porque debo coger el coche para irme a trabajar. Claro que nada más arrancar lo que parecía un punto y aparte se convierte en un punto y seguido. Mientras salgo del garaje, Francino vuelve a repetir las mismas noticias que ya he escuchado hace media hora. Son las 8:17 horas, estoy saliendo de Alicante y ha llegado el momento de escuchar el comentario deportivo de José Ramón de la Morena. Casi puedo adivinar de qué va a hablar y apuesto conmigo mismo cuánto tardará en llegar al partido de la noche y del poner narcotizante de los partidos que funcionan como vía de escape a las tensiones diarias y bla, bla, bla... Dejo la autopista y encaro el último trayecto. Soy masoquista, lo reconozco. Con la fácil que sería buscar música en el MP3 del coche y parece como si una fuerza superior me impidiera apretar el botón del volante. Por fin llego a mi cole, aparco y apago el motor. Mientras camino los escasos cien metros que me llevan a la puerta trasera por la que accedo habitualmente, no sé por qué, me acuerdo de la noticia que leí ayer en Público. El actor Mickey Rourke que interpreta a Whiplash en una nueva entrega de Iron Man declara: "Lo único que me interesa del cine actual es el porno". La decencia de un outsider. Pues eso. A ver si le hago caso y me aplico el cuento. No estaría mal.
¡Ah, queda la prensa escrita!, pero de eso hablaremos otro día.
A parte de constatar que compartimos gustos radiofónicos y que tenemos una opinión similar sobre el comentario de De La Morena, aunque probablemente la mía sea peor, las declaraciones de Mickey Rourke ponen de manifiesto cuál es el público del cine porno, véase una foto de interfecto en cuestión y se entenderá lo que digo. Y que conste que yo he visto, en mi mocedad, muchas de esas películas, incluso ví una con argumento, y no es una leyenda urbana.
ResponderSuprimirPosiblemente viéramos la misma con argumento porque creo que es la única, no hay más. En cuanto al fondo de la cuestión reconocerás que muchos informativos son tremendamente pornográficos y no tienen nada que envidiar a este tipo de cine con la diferencia que acabados unos y otras la sensación personal es muy distinta. Me quedo con la película.
ResponderSuprimirSupongo que debe ser un chute de moral oir en la cadena inventora de terroristas suicidas con el pecho afeitado y unos cuantos pares de calzoncillos a zp diciendo por quinceava vez que lo peor ya ha pasado. Y si no acierta a la 15, pues a la 16 y sino a la 17..... y sino a la 99.
ResponderSuprimirPero siempre hay algo que nos jode el dia, y esta vez son los inversores extranjeros, que desalmados, que desconfiados, que gentuza que ven abrir la boca a zp y sacan todo su dinero tumbando la bolsa
Pero tu, no desesperes, tu con mas moral que el Alcoyano, que sino acierta a la 99 igual lo hace a la 210, pero acertar acertará. ¿dónde está el problema?
Nicolás,l alguna vez escucho la misma emisora que tú aunque prefiero empezar el día con algo de música. Durante un tiempo, cuando los disgustos políticos de los nuestros me indignaban, buscaba el el dial a esa emisora todo amor y fraternidad que son el órgano de expresión de los obispos con aquel locutor estrella que ahora no recuerdo su nombre. ¡Eso sí que era pornografía! Y de la dura. Eso sí que era un chute de moral porque ante tanta obscenidad desde ése púlpito.
ResponderSuprimirNo, si lo acabaremos echando de menos. Es broma, espero que no vuelva, era porno duro, muy heavy.
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