lunes, 12 de abril de 2010

3

Juicio sumarísimo

Uno de los aspectos que más me llamaron la atención cuando el juez Varela decidió procesar a Garzón por prevaricación fue su negativa a atender las argumentaciones de la defensa sustanciadas en quince juristas -nada más y nada menos que quince- de reconocido prestigio que discrepan de la opinión del magistrado. Porque no olvidemos que en lo que se basa para encausarle es en una interpretación subjetiva de la ley tan válida como otra cualquiera. Una interpretación que se da en todas las sentencias y que permite los recursos que presentan quienes discrepan.

Pero ¿por qué no quiere escuchar lo que opinan otros juristas? Respuestas se pueden dar tantas como opiniones pero lo que me preocupa es que el magistrado piense que entre tanta argumentación legal fundada en jurisprudencia nacional e internacional le puedan aportan razones de peso que le convenzan de que ese está equivocando y no lo quiera aceptar. Motivos para pensar de esta modo los hay porque ¿cómo se explica sino una negativa tan cerrada no ya a admitir las argumentaciones sino a escucharlas?

¿Acaso desconoce el juez Varela que, al igual que ha sucedido en otros países, la ley internacional impide amnistiar los crímenes más graves en derecho internacional, por mucho que así lo decidieron normas nacionales? No lo creo, sinceramente. ¿Por qué se le prohíbe a Garzón practicar las pruebas que pueden demostrar su defensa y en cambio a la acusación se le acepta todo? De ahí que la respuesta no pudiera ser otra que la que se ha dado esta mañana en forma de querella contra el juez instructor y contra el presidente de la Sala de lo Penal del Supremo, Juan Saavedra por un presunto delito de prevaricación.

El hecho de que el juez Varela niegue todas estas pruebas aportadas por el perseguido juez Garzón, es el testimonio más claro de que posiblemente no se esté obrando conforme a derecho ni se respeta el principio de contradicción en el procedimiento judicial. Sólo se le permite al juez Garzón ir al juzgado para constatar la hipótesis que sostienen sus acusadores, cargarlo de cadenas y dictar una sentencia escrita de antemano. Se representa pues una farsa legal digna de la época medieval de que es un juicio cuando es un evidente castigo al juez por otros motivos y un mensaje a los ciudadanos: los crímenes de los franquistas deben permanecer impunes. ¿Es esto impartir justicia o más bien obstruir la acción de la justicia para que no se llegue a averiguar aquello que no quieren que se conozca? El proceso a Garzón tiene toda la pinta de haberse convertido en un juicio sumarísimo digno de los peores años de la represión franquista.

No obstante me alegra constatar que aún existe voluntad de reacción en la sociedad española porque lo que están consiguiendo desde las más altas instancias judiciales es que casi nadie en este país pueda ver que se está impartiendo Justicia y la capacidad de hartazgo demuestra que, pese a los intentos por conseguirlo, la gente no está dormida.

3 interesantes opiniones:

  1. Lo positivo de todo este lamentable espectáculo circense montado por la extrema derecha española estriba, como bien señalas, en la capacidad ciudadana de movilización para defender al juez Garzón del acoso del fascismo nacional-católico hispánico. Por lo menos, como señala algún chiste gráfico de algún diario, alguien se sentará en el banquillo por los crímenes del franquismo.

    ResponderSuprimir
  2. D'acord més o menys amb tot el que dius, Nicolás, ja que tot i la meua ignorància en qüestions jurídiques, el sentit comú, per a certes coses, és suficient.

    En qualsevol cas, i aprofitant que avui han fet pública la sentència sobre el cas Egunkaria, només recordar que este amant de les llibertats anomenat Garzón va ser el responsable, entre altres coses, del tancament del diari Egin, allà pel 1998. Decisió desautoritzada deu anys després pels seus superiors, quan el mal era irreparable. L'esquerra espanyola, abans, com ara, va callar (bàsicament perquè abans és espanyola que esquerra).

    http://es.wikipedia.org/wiki/Egin

    I Egin només és un més dels centenars d'exemples de les decisions més que discutibles d'este jutge estrella (¿quants detinguts per les seues ordres han tornat a la llibertat sense càrrecs després d'haver passat alguna nit a l'Audiència Nacional?).

    Puc compartir alguna de les seues accions, i considerar que s'està cometent una injustícia majúscula amb ell en este cas en concret, però ho sent, personalment, Garzón no em fa cap pena.

    Saludets i felicitats per la nova imatge (l'anterior, els últims temps, em donava problemes al carregar).

    ResponderSuprimir
  3. Estic d'acord amb tú en que no totes les instruccions de Garzón han estat encertades però en el cas que ens ocupa es indubtable que hi ha una persecució a la persona amb una clara intencionalitat de fer-la callar perquè no s'investiguen uns fets. I això, francament, ni es democràtic ni es tolerable.

    En quan a l'anterior plantilla, ja havien estat unes quantes persones que visiten el blog freqüentment les que m'havien dit els problemes que estava donant, així que he aprofitat aquestos dies per cambiar la imatge i sobretot facilitat l'accés a la pàgina.

    ResponderSuprimir

Este blog tolera la discrepancia pero nunca la ofensa ni la falta de respeto. Me reservo el derecho a borrar comentarios injuriosos, insultantes o difamantes, sobre el autor, sobre otras personas que también comentan en el blog o terceras pesonas ajenas a la discusión.