Alguien debería explicarle a María Emilia Casas que cuando realiza afirmaciones como las de hace unos días en las que pedía respeto a los magistrados del Constitucional y se quejaba de las críticas -en su opinión desmesuradas- que recibe el tribunal antes debería pensar en el desprestigio de la institución que representa. No estaría de más que tuviera antes una sesión con el resto de magistrados del alto tribunal e intentaran analizar en qué piensan que se han equivocado hasta el momento, qué creen que han hecho mal y cuál es su grado de responsabilidad en la mala imagen que están transmitiendo a la sociedad española y en concreto a la catalana.
Cuando Guillermo Jiménez, el nuevo ponente del Estatuto distribuye tres fallos 'a la carta' la imagen que transmite está muy clara y recuerda bastante a Groucho Marx: tengo las ideas muy claras sobre el Estatut pero llegado el caso, y si no gustan, pues las cambio por otras; será por interpretaciones de la Constitución.
Que con independencia de su argumentación jurídica y su interpretación de la Constitución haya tres fallos con la única intención de conseguir los votos suficientes para quitarse de en medio la patata caliente demuestra bien a las claras que lo que menos importa en este caso es ya cuál vaya a ser el fallo, lo importante es que exista un fallo y que sea ejemplarizante para otras comunidades que tengan pretensiones que vayan más allá de una mera descentralización administrativa. Lo que no han conseguido en tres años es posible que lo consiga Guillermo Jiménez en ocho días con solo variar la estrategia. Y además tiene tiempo para irse a los toros. Que vayan tomando nota el resto de comunidades con estatutos aprobados copiados del caso catalán porque si cae alguno de esos artículos deberán darse por aludidas y corregirlo o suprimirlo inmediatamente. Que tome nota el señor Camps no vaya a encontrarse de bruces con la cruda realidad después de que su partido presentara el recurso y ahora se encuentre con que lo que le queda entre manos es un articulado bastante más descafeinado del que ya tenía.
Sin el recurso del PP no tendríamos hoy el problema del Estatuto de Cataluña. El PP considera inconstitucional aquí lo que no le supone ningún esfuerzo aceptar en otras partes del Estado. Si los populares fueran alternativa de gobierno en Cataluña o tuvieran la más mínima posibilidad de acceder a algún cargo no hubieran planteado el recurso. Que se paren a reflexionar por qué no pintan nada y por qué están condenados a seguir calentando escaños en el Parlament

Yo creo que lo interesante del recurso del PP al TC es el debate abierto sobre el juego de los poderes del estado. En este sentido, parece que se está poniendo en discusión la legitimación del TC de enmendar o derogar una ley orgánica, aprobada por el Parlamento Autonómico catalán y el Parlamento Español. Es interesante, siguiendo esta línea argumental, la contraposición con el artículo 1.2 de la CE de 1978, que atribuye a la soberanía nacional, adjudicada en usufructo y vitaliciamente a la ciudadanía, la emanación de los poderes, todos los poderes incluído el judicial, del estado. Entonces, si la soberanía nacional se ha expresado, delegadamente es verdad, porque el sistema es representativo, en dos órganos legislativos diferentes, correspondiente al estado autonómico (Título VIII de la CE), cuál es la legitimidad del TC, el poder judicial, para no sólo ponerle "peros" a la voluntad soberana sino para incluso imponer su criterio a aquella. A mí, por encima de rencillas políticas, me parece un tema muy interesante para el debate.
ResponderSuprimirCiertamente el tema es interesante pero sus consecuencias pueden ser terriblemente perjudiciales.
ResponderSuprimir