sábado, 13 de marzo de 2010

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La hora del puñetazo en la mesa

'La oposición tiene el derecho y la obligación de usar todos los medios democráticos que considere oportunos para descalificar públicamente las actitudes antidemocráticas y entre ellos está el de retirarse de las instituciones'
Me comentaba Enric (Esquirlas de Aire) en respuesta a mi post "Acabar con la ficción" que le parecía una dejación de funciones la propuesta que lanzaba Josep Sorribes de dar un puñetazo en la mesa y abandonar las instituciones por parte de la izquierda -toda- como forma de denunciar el desprecio democrático al que nos tiene sometidos el PP a nivel general. Opina que el remedio es peor que la enfermedad. "Puñetazos, siquiera sea encima de la mesa, los justos, por favor", acababa.

Por mi parte le respondí que "cuando la mayoría elegida democráticamente pisotea de forma sistemática los derechos de las minorías que han sido elegidas de la misma forma y pervierte la democracia para ponerla a su servicio exclusivo, la oposición tiene el derecho y la obligación de usar todos los medios democráticos que considere oportunos para descalificar públicamente esa actitud y entre ellos está el de retirarse de las instituciones con el fin de denunciar de forma clara y rotunda los métodos antidemocráticos. Es una decisión que entiendo que sólo debe tomarse en situaciones extremas y en la Comunidad Valenciana hace tiempo que hemos llegado a ella. A partir de ahí el electorado hará lo que crea conveniente pero no se puede ser cómplice ni de los votantes cuando los votos son armas que atentan contra los más elementales principios democráticos."

Pues hoy hemos sido víctimas de otro atropello democrático más. Como el conseller de Educación tiene un Consejo Escolar Valenciano que considera hostil porque no se pliega a su voluntad ha vuelto a pasar la apisonadora de manera que el pleno del Consell aprobó ayer el controvertido y rechazado anteproyecto de ley de reforma del Decreto del Consell Escolar Valencià, por el que se modifican los miembros que lo constituyen, incrementado los que representan a la Administración frente a los de la enseñanza. Ya tiene mayoría en el órgano, ya ni siquiera necesita convocarlo para imponer sus criterios pasando por encima de todos los sectores educativos. ¿Qué adjetivo le podemos aplicar a esta democracia?

El PP desde que está en el poder en la Comunidad Valenciana ha pasado por el rodillo a todas las instituciones plurales que le podían crear algún problema. Y lo más triste de todo es que lo ha hecho con la complicidad de la sociedad y el silencio de la oposición. Quizá porque no creía que fuera capaz de hacerlo, quizá porque no ha tenido el músculo suficiente para impedirlo. Como consecuencia nos encontramos con un régimen en el que se pide al elector que perdone todo en unas elecciones, en el momento de depositar el voto. Desde la censura a la corrupción, todo queda olvidado y hasta bendecido después de una cita electoral. La mayoría en las urnas les supone una patente de corso para seguir pisoteando los más elementales derechos democráticos. Luego se molestan cuando se les compara con la Cuba castrista y sacan pecho como el alcalde de Torrevieja que afirma que no va a contratar a Miguel Bosé por haberse atrevido con la comparación.

No solamente es necesario ya un buen puñetazo sobre la mesa sino que sería deseable que toda la oposición, toda, parlamentaria o no, alcanzase una entente con tal de acabar con esta situación. Las protestas están bien pero su tiempo ha pasado. Ha llegado el momento de ofrecer una alternativa real, plural y factible y por encima de todo es necesario que el electorado y la ciudadanía la perciban y empiecen a entender que así no podemos seguir. Está en juego la esencia misma del sistema democrático.

2 interesantes opiniones:

  1. Pues tienes razón, Nicolás, en que el Gobierno del PP en la Comunitat Valenciana ha interpretado la mayoría absoluta que le ha conferido la ciudadanía como una "patente de corso" para construir un modelo de gestión política muy parecida a un totalitarismo pseudo-democrático, una república bananera vamos. Tienes razón que esta Comunidad Autónoma Totalitaria con apariencia democrátrica se ha ido haciendo con la aquiescencia, si no franca colaboración, de la ciudadanía. También tienes razón cuando denuncias la falta de empuje de la oposición y la absoluta ausencia de una propuesta alternativa por parte de la izquierda. Ahora bien, yo creo que para hablar de democracia lo primero que hay que hacer es tener legitimidad para hacerlo, cosa que sólo se consigue si se practica. Los partidos políticos, todos, pero como me afecta más lo digo con más pena, sobre todo en la izquierda, pueden ser cualquier cosa menos de funcionamiento interno democrático. Evidentemente, combinando la ausencia de alternativa de gobierno y la carencia de todo empuje por la izquierda, con la creencia generalizada, y no sin razón aparente, de que mejor malo conocido que bueno por conocer, ha dado el resultado de que la izquierda aborígen está desaparecida.

    Diagnosticada la enfermedad queda encontrar un tratamiento curativo, que en mi opinión no pasa por los mismos parámetros que hasta ahora. Tú verás qué hacemos, pero lo que hay no nos sirve, ergo habrá que cambiarlo. Y no esperes que el cambio venga de arriba a abajo, porque no vendrá - lo que hay, ya les viene bien, tanto a derecha como a izquierda, no te engañes -, tendremos que hacerlo de abajo a arriba.

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  2. Y es lo que pido, un cambio desde abajo pero espero y confío que alguien desde arriba también vea la necesidad de ese cambio porque la sociedad necesita percatarse que hay alguien que está dispuesto a dar la batalla por el cambio. Mal que me pese mucha gente no moverá un paso si no ve al líder que da el primero. Y conste que yo ya no creo en liderazgos. Pero se impone la realidad.

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