martes, 30 de marzo de 2010

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En las distancias cortas

Hasta no hace mucho tiempo aparecía en televisión la campaña publicitaria de la colonia Brumel que bajo el eslogan de "mejor cuanto más cerca" pretendía vendernos un producto que acierta plenamente en el mensaje. Y es que como no se acerque mucho alguien no se va a enterar que la llevas porque francamente, huele bastante poco y el olor desaparece al poco de llevarla. Eso sí, la invitación a acercarse es sugerente.

Al gobierno del Molt Honorable Camps y a él mismo les ocurre lo mismo, como no te acerques mucho no percibes los rastros de su mandato más allá del caso Gürtel. Con lo ocupados que están intentando tapar todos aquellos flancos por donde intenta colarse la oposición a la que no se le da ni los buenos días y los esfuerzos que pierden en quejas y lamentos por los supuestos agravios de Zapatero les queda poco tiempo en plantear una acción de gobierno que sea perceptible por la ciudadanía lo cual no es obstáculo para que vuelvan a ganar las elecciones.

En el fondo los ciudadanos preferimos que los gobernantes estén de vacaciones perpetuas. Cuanto menos gobiernan menos nos joden, me decía un amigo. Algo de razón tenía pero en el caso del ejecutivo de Camps, lleva toda la legislatura de vacaciones; se fueron el día siguiente de tomar posesión. Sólo aparecen en actos que permitan llenar los tiempos informativos de Canal 9 -que son muchos- que les mantiene en el "candelabro" -que diría alguna- mientras ellos se dedican a lo suyo, a sus cosas. Actos protocolarios con personalidades -si son extranjeras mejor que mejor- donde no hay que responder a la prensa, la entrega de premios de cualquier certamen, la primera piedra de un centro que puede que no se construya, la inauguración de un encuentro o de un congreso de lo que sea y un mitin el sábado y otro el domingo. Iba a decir enemigo después de leer lo que opina el profesor Neira de la izquierda pero este sujeto no es militante popular, de momento.

Sin embargo y a pesar de todo lo dicho he de admitir que Francisco Camps parece un tipo agradable y hasta campechano. Eso sí, en las distancias cortas, como la colonia. Ayer estuve con mis alumnos en el Palacio de la Generalitat para realizar una visita que tenía concertada desde el mes de septiembre. Cuando llegamos había muchos coches oficiales en la calle y policías de vigilancia. Me acerqué a la puerta, pregunté y me dijeron que esperásemos a ser atendidos. Apenas había regresado con el grupo en el que estaban mis alumnos y mis compañeros cuando observé que Camps estaba en la puerta y me llamaba. Me quedé sorprendido y lógicamente me acerqué. Le explique que estábamos esperando para la visita y nos invitó a pasar con mucha amabilidad y una sonrisa en la boca. Saludó a los niños y niñas una a una y por último a mis compañeros deseándonos que nos fuera bien. Inmediatamente subió a su coche y la comitiva desapareció. Y es que en el fondo los políticos, a veces, se parecen a las personas. Aunque nunca se sabe y es difícil de adivinar si los gestos -como el de ayer- son espontáneos o por captar el voto. La juerga entre mis compañeros que saben lo que escribo y lo que opino del President duró lo suyo. No creo que consiguiera ningún voto entre nosotros pero había más gente en la calle. Quedó bien.

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