miércoles, 3 de febrero de 2010

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La revolución industrial de Adolfo Domínguez

Desde hace un buen rato no paro de pensar en todos esos momentos de la historia  en los que los amos y dueños de los medios de producción hacían y deshacían a su antojo mientras a los trabajadores el único derecho que les asistía era el de trabajar cuando el amo y señor tuviera a bien contratarlos. Hay muchos momentos pero me quedo con la vida reflejada en las obras de Dickens que nos muestran cómo era el paisaje laboral en la Inglaterra de la revolución industrial. Horarios interminables, salarios de miseria, trabajo infantil extenuante y cero derechos laborales. El patrón contrataba y despedía a su antojo "sin trabas administrativas ni judiciales" que entorpecieran su libre voluntad. ¿Depresiones? Me imagino que los trabajadores y trabajadoras no tendrían tiempo de preocuparse por las depresiones cuando el reto era subsistir, sobrevivir día a día. ¿Psiquiatras? Para qué.

¡Menuda productividad! cualquiera no produce cuando le va en ello la vida. Y ciertamente la vida les iba en ello. La gente moría en el tajo, pero no por vejez sino por agotamiento, por desnutrición, y por desesperación. Ante unos cuerpos cadavéricos los patronos siempre nos los presenta Dickens como gente rolliza, bien alimentada, bien vestida. Había que marcar la diferencia entre su estatus y el "ganado" de trabajadores que explotaban sin misericordia cada día. Eran trabajadores muy productivos que daban su vida por el amo.

Miren la cara de este señor. Mírenla bien. Seguro que todos saben quién es Adolfo Domínguez. Sí hombre, sí, ese modisto gallego, diseñador o lo que se quiera llamar que se dedica a fabricar y a vender ropa para gente "guapa", ropa que la mayoría de sus trabajadores jamás podrá vestir porque queda fuera del alcance de sus salarios. Un señor que leyendo sus declaraciones uno cree que ha vuelto al panorama anteriormente descrito: quiere un despido "sin trabas administrativas ni judiciales" "a la manera anglosajona" para fomentar el aumento de la productividad, dice no creer en un sistema "que permite que una persona se coja una baja por depresión durante un año, la mayoría de veces fraudulenta", asegura que la izquierda se ha instalado en la pereza, afirma no creer en el Estado del Bienestar, le escandalizan los 30 días de vacaciones de los trabajadores, se lamenta que los líderes políticos tengan sueños "igualitarios e identitarios"... 

Es evidente que rechaza todo aquello que no le gusta y quisiera eliminar pero dudo mucho que sus trabajadores, una panda de vagos improductivos que merecen trabajar con la espada de Damocles de un despido porque a él le venga en gana, estén de acuerdo con semejante individuo. No le conozco, sólo lo he visto en alguna foto y he leído algunos artículos sobre su actividad pero no puedo evitar pensar en los patronos ingleses gordos y sebosos del siglo XIX. Puede que físicamente no sea así pero el alma que reflejan sus declaraciones me parece negra, gorda y sebosa.

Lo siento, pero me ha cabreado tanto leer la información que no estoy en disposición de ser más delicado con un sujeto así.

2 interesantes opiniones:

  1. El neoliberalismo, imposible de concebir en un entorno no capitalista de libre mercado, aboga por el darwinismo social. Sólo los más fuertes deben sobrevivir, el resto sólo puede esperar que algún milagro acorte su agonía. Nada nuevo bajo el Sol.

    La socialdemocracia europea, pero también otras fuerzas políticas de izquierdas, reniegan de esa concepción del ser humano como pieza del engranaje de la producción y lo contempla, digámoslo así, desde una óptica "humanista" (bien influida por el cristianismo, bien por el socialismo). Por eso la socialdemocracia impulsó los modelos de Estado del Bienestar y por eso es tan importante que no perdamos el rumbo de la misma manera que lo está perdiendo el Gobierno, porque tras él están personas - o personajes - como este señor.

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  2. Desgraciadamente esta manera de expresarse se escucha constantemente, se aprovecha la crisis provocada por el neoliberalismo para ampliar más las medidas neoliberales, incluso en le Psoe hay corrientes que pugnan por acercarse a esta visión liberal.
    Creo que, o nos afianzamos claramente en una política social clara, con el gobierno al frente o lo que se nos puede venire encima es más neoliberalismo y un cambio de gobierno con la victoria del PP traida de la mano de los malos resultados del paro.
    Malos tiempos y hora de tomar una clara dirección hacia la izquierda. Si no, vamos a perder mucho de lo conseguido y además la derecha puede imponer su discurso con el apoyo incluso de sectores cercanos el psoe.
    Creo que hay mucha gente (muchos cristianos entre ellos) dispuesta a apoyar un proyecto de izquierdas, que se vería defraudada si el gobierno no toma una opción social clara. Y confieso que ciertas propuestas a veces me desconciertan.

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