Mira que lo negaron; hasta la saciedad. Según ellos no pretendían convertir en delincuentes a aquellas mujeres que abortaran, que era un tema moral no penal. Monseñor Martínez Camino lo repitió hasta la saciedad. Pues no, tal y como me temía, como nos temíamos muchos, lo que pretenden, lo que quieren es meter en la cárcel a aquellas mujeres que aborten y a quienes practiquen los abortos. Una vez más vuelta atrás en la historia.
Si les dejáramos harían exactamente igual que los integristas islámicos: gobernar con el libro sagrado. Quién nos iba a decir que en el siglo XXI volverían a aparecer las corrientes más retrógradas e integristas de la Iglesia Católica para condenar en los tribunales no delitos sino pecados. Sus intenciones son las de siempre, que sus pecados sean los delitos de la sociedad.
Los obispos han emitido su anunciada Declaración ante la crisis moral y económica pero su portavoz el jesuita Juan Antonio Martínez Camino, aprovechó para volver sobre la polémica del aborto, con un paso al frente. "No se entiende que quitar la vida de un ser humano inocente no pueda ser un delito", dijo. Hasta ahora se habían cuidado de dar la impresión de querer encarcelar a las que aborten y a quienes cooperen en ese acto pero ya han dado ese paso al frente. Ya sabemos con claridad que es lo que quieren y es de agradecer porque ya sabemos exactamente contra lo que nos enfrentamos.
Cada vez tienen menos vocaciones. Cada vez hay menos curas. Ni siquiera la opa hostil sobre la Iglesia Anglicana les ha servido para nada. Agotan sus últimos días y pretenden morir matando. Requiescat in pacem.
ResponderSuprimirEntiendo que consideren pecado el acto del aborto, comprendo que estén en contra de él, que prediquen entre sus seguidores la opción de no abortar. Todo eso me parece correcto si así lo piensan. Lo que me parece inapropiado es su pretención de legislar desde los púlpitos.
ResponderSuprimirLegislar desde los pulpitos es la parte más visible de lo que pretenden porque a partir de ahí vendría la segunda parte, impartir justicia a toda la sociedad basándose en unas creencias particulares.
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