Ya ha empezado la fiesta de todos los años sobre el discurso del rey de Nochebuena. Tinta y más tinta vertida un año más para acabar diciendo lo mismo de todos los años y no aportar ninguna novedad. Aunque este año si que parece que vaya a haber un dato nuevo, la emisión en el segundo canal de la televisión vasca ETB. Que si nos lo imponen, que la culpa -también- es de Zapatero -faltaría más-, que si es una tradición... Total, nos vamos a tirar una semana dándole al tema para acabar como todos los años. Porque, ¿cuántos ven el cacareado mensaje del rey?, ¿cuántos españoles y españolas lo empiezan y lo acaban? Yo confieso que no. Y no porque le tenga ninguna inquina sino porque a esas horas ni me apetece ver la tele ni creo que sea el momento oportuno de estar sentado esperando a que nos digan las mismas obviedades de siempre y los mismos mensajes fraternales de paz y amor. Acaso hay alguien en algún partido político que ponga en práctica algo de esos mensajes: colaboración, esfuerzo de todos, arrimar el hombro... Constato que no se dan por aludidos, que diría Felipe González.
Personalmente me da igual que el rey de su discursito o que no lo dé. Me daría exactamente igual si fuera el presidente de la república. Ni lo voy a criticar por ese hecho ni lo voy a alabar. Está en su papel y punto. Hace lo que cree conveniente, sin más. No está mal sentirse el rey de todos los españoles. Si encina se lo cree, mejor para él. Unos lo sienten como su rey; otros pensamos que es el rey, sin más; y para otros ni es el rey ni es su rey. Bueno, seguimos pensando que en una sociedad del siglo XX la monarquía es un anacronismo pero tenemos lo que tenemos aunque no renunciamos a cambiarlo. Mientras tanto es el jefe del estado y sólo por esa condición merece un respeto institucional.
Lo que me sorprende es la vena monárquica de nuestra derecha. Durante cuarenta años les importó bastante poco por no decir nada la monarquía -más bien todo lo contrario- y ahora sólo falta que besen el suelo que pisa el rey.
Personalmente me parece magnífico que lo emitan. A esa hora estaremos montando la mesa, llegará la familia, saludos, besos, corrillos comentando el frío que hace, más saludos, abriremos las botellas para la cena, seguiremos sacando platos, en fin que para el caso que haremos...
Yo lo veo, prácticamente completo, siempre que puedo. Me interesa la política y los discursos navideños del Rey, digan lo que digan los críticos, tienen una gran carga de profundidad política.
ResponderSuprimirEn esta ocasión me interesa sobremanera saber si alude o no "a los compatriotas que siguen retenidos contra su voluntad" en Mauritania...
¡Felices Fiestas y Próspero Año, compañero!
Lo emiten en la tele vasca por primera vez en la historia, pero el país se rompe, eh? :P
ResponderSuprimirLo que debería ocurrir es que éste fuese el último discurso del rey. Feliz Navidad, Nicolás.
ResponderSuprimirHay un rumor que dice que todos los años pasan el mismo discurso en noche buena, retocando por fotoshop para que parezca que pasan los años. Como nadie lo sigue, esta hipótesis no ha podido ser refutada.
ResponderSuprimirA mi lo que me parece absurdo es que todas las televisiones tengan que desconectar para darlo. Que lo den las televisiones públicas y ya está, porque hacerlo así no tiene ningún sentido sobre todo porque ha nadie le interesa, excepto a Franesco y algunas contadas excepciones, que siempre podrían verlo por la pública.
Yo ya he dejado clara mi opción aunque entiendo que haya quien le interese el discurso navideño del rey. Suele ser poco original. Me temo que con todo el debate que ha suscitado el hecho de que se dé en le televisión vasca y la publicidad que le han facilitado quienes se han opuesto desde posturas nacionalistas es posible que lo vean más españoles que otros años. Mañana lo sabremos.
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