Me da igual. Sinceramente, me da igual. El obispo Reig Pla o cualquier otro puede ir todos los días si le parece oportuno a Paracuellos o a cualquier otro lugar y celebrar la misa con el acompañamiento de la bandera del pajarraco. Por mi parte hay muy poco que añadir. ¿O es que alguien tenía dudas de con qué régimen político se siente cómoda la cúpula episcopal española? ¿O es que alguien pensaba que con Tarancón se acababa la hornada de obispos y cardenales de extrema derecha en este país? Tarancón fue una excepción y por eso la extrema derecha lo quería en el paredón, la misma extrema derecha que ahora ensalza a Reig Pla y que llora con sus sermones. En España la jerarquía católica optó políticamente hace mucho tiempo; separó a los buenos católicos de los malos católicos, a los sumisos de los discrepantes. ¿Quién se puede llevar a engaño a estas alturas?

La jerarquía española tiene su propia idiosincrasia conservadora, pero creo que no se puede segregar de la situación vaticana.
ResponderSuprimirLos dos últimos papas han sido conservadores y han acabado con las herencias del concilio vaticano II, y eso ayuda muchísimo a que estos obispos sean los que manden en la iglesia española.
A mí me parece una vergüenza, qué quieres que te diga. La banderota del pollo representa un régimen dictatorial que en España superamos con un proceso de transición no exento de dificultades. Quien a estas alturas se vincule con ese régimen a nivel personal es un irresponsable, pero quien lo haga a nivel institucional, como el obispo ese, es un impresentable.
ResponderSuprimirA mi me parece también vergonzoso y más cuando utilizan el nombre de la democracia para vendernos la moto de que no hay libertad para que las escuelas tengan colgado o no su crucifijo, diciendo que el gobierno "les impone", en fin lo dejo aqui porque sino enfermo
ResponderSuprimirMe sorprende que os sorprenda. ¿Acaso esperábais otra cosa? Sinceramente, yo no; ya no.
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