Nunca me he creído nada de quien dice que ni es de derechas ni de izquierdas, nunca me he fiado ni me fío de quienes hacen de la indefinición su norma de vida porque siempre he pensado que ocultan algo. Quien tiene firmes sus convicciones defiende sus ideas contra viento y marea y es capaz de argumentar los principios en los que las fundamenta. No quiero hacer un planteamiento bipartidista no es mi intención. La izquierda es plural y la derecha también. Otra cosa es la representación parlamentaria de esa pluralidad. Y no es cuestión única y exclusivamente de un sistema electoral que prima más a unos que a otros. Con este sistema electoral el Parlamento español ha registrado composiciones muy distintas y diversas.
Se pueden discutir planteamientos con personas con las que se discrepa profundamente pero que sabes donde están ideológicamente pero cuando se simula enterrar la ideología para que no te la descubran es cuando me empiezo a preocupar. Y no porque sus expectativas de voto sean mejores o peores -en cualquier caso escasas y lo digo por experiencia política propia- sino porque esa pretendida falta de principios no hace más que esconder los auténticos, aquellos que no se quieren decir porque no se puede si se pretende conseguir votos.
Reconozco que el congreso de UPyD de este fin de semana me ha puesto los pelos como escarpias porque si algo han dejado claro es la intolerancia y la falta de respeto que tienen por una sociedad como la española que ante todo es plural y que quiere seguir siéndolo. Bajo un alo de falso progresismo en algunos aspectos se esconde una ideología que recuerda bastante a los regímenes totalitarios del siglo pasado. Nada tienen que envidiar a partidos extraparlamentarios y marginales como la Falange en ideario y visión de España. Una visión centralista, uniforme y nacionalista hasta la médula; un programa económico ultraliberal en el que los empresarios son los reyes; reforma del mercado laboral; reforma de la constitución para quitar autonomía; uniformizar a los ciudadanos en el pensamiento único; centralizar, eliminar protecciones a las lengua minoritarias... Si queda alguna duda, cadena perpetua.
Aunque quiera no puedo evitar pensar en la gran labor de consenso y esfuerzo hecho durante la transición política para encajar las distintas piezas que forman España de forma que todos se sintieran cómodos y a gusto en la arquitectura que se estaba levantando. Para ellos no importa. UPyD no reconoce la existencia de otros pueblos en el Estado aparte del español. Cuando proponen suprimir importantes artículos de la Carta Magna, como el que hace referencia a la protección de las lenguas cooficiales vuelven a poner las bases que llevaron al enfrentamiento de las dos Españas. Hace treinta años los "padres" de la constitución se pusieron de acuerdo para decir que España estaba formada por nacionalidades y regiones. Y la Real Academia de la Lengua Española definía entonces nacionalidad como "Condición y carácter peculiar de los pueblos y habitantes de una nación". Pues bien, con gente como Rosa Díez hoy sería imposible que una constitución española indicase que España está compuesta por nacionalidades y regiones.
Populismo, revanchismo y demagogia son sus señas de identidad.
De todas formas parece razonable pensar que en España, que es un país, haya gente que se sienta nacionalista española y que busque un referente político al que votar en las elecciones. Hay que tener en cuenta que el electorado de derechas, que es el principal receptor del mensaje de UPyD, sólo tenía hasta que apareció el partido de Rosa Díez, al PP para ir a votar. Ya sabemos de la resistencia del electorado de derechas a la abstención, por lo que aunque dé asco sólo de pensarlo, a mí me parece necesario que exista ese partido u otro de similar enjundia, como intentó ser "Ciutadans".
ResponderSuprimirAhora, lo que falta por ver es cómo evoluciona IU este fin de semana, porque dice Cayo Lara que van a "refundarse". Esperemos que no tengan que lamentarlo.
No es ni de derechas ni de izquierdas sino todo lo contrario, como decían los falangistas. Me ha llamado la atención que sacara el pañuelo del Sahara. Es una luchadora del pueblo que lucha por la autodeterminación fuera. Dentro de España lidera un Partido nacionalista español que niega la existencia de los pueblos vascos, catalán, gallego,...
ResponderSuprimirtotal, de esto ya hemos hablado. Es un partido para los no ideologizados en nada excepto en el amor a la patria.
Añado un razonamiento más. En Madrid puede que Aguirre no saque mayoría absoluta y que UPyD tenga la llave. ¿Se posicionará con PSOE e IU? ¿o con el PP? Ahí se revelará como lo que es.
Ventanas del Falcón
Por experiencia personal he llegado a la conclusión de que las personas que pretenden mantenerse equisistantes y dicen que no son de izquierdas ni de derechas y que todos los políticos son iguales, son más de derechas que Millán Astray.
ResponderSuprimirEn cuanto a lo de Rosa Diez y UPyD, por cuestiones de trabajo me he visto obligado a estar dentro de un par de jornadas políticas que organizó ese partido y te puedo asegurar, Nicolás, que no hay diferencia entre el discurso de UPyD y el PP. Es más, la inmensa mayoría de sus componentes y militantes del partido de Rosa lo son o eran del PP.
El error es pensar que no son nacionalistas. Lo son. Son tan canionalistas como los mismos a quienes critica. Pero no es eso lo que me preocupa sino ver la intolerancia y el concepto uniformador de la España más negra. Aquella que era una, grande y libre. ¿Cómo se atreven a decirnos a los demás como debemos hablar o cómo debemos sentirnos? Peor que el franquismo, es fascismo.
ResponderSuprimirSin querer ha situado a Rajoy en el centro político al situarse ella en la derecha más rancia.
En Cádiz UPyD siendo tan españolista se está nutriendo de antiguos militantes andalucistas... No Ideología No izquierdas No derechas... al sol que más calienta
ResponderSuprimirHola,
ResponderSuprimirPues yo no estoy de acuerdo con vosotros.
Para empezar decir que a mi Rosa Díez, lo que representa y ha represantado en política hasta esta época, me gusta, aunque hay una cosa que no me gusta: Su indisimulado rencor contra Zapatero.
Pero hay otra gente como Fernando Savater que sí que me gusta bastante, fundamentalmente sus ideas filosóficas de rechazo a, quizá, los dos mayores dogmas que mantienen idiotizadas a las sociedades: El dogma religioso y el dogma nacionalista.
No niego que el UPyD haya entrado a militar una parte de gente que es violentamente antinacionalista. Esto será un problema para el partido, de hecho ya lo está siendo.
Pero que el antinacionalismo haya entrado con fuerza en España era inevitable, y es consecuencia de un sistema territorial mal cerrado, quizá con el propósito de tener domesticados a los nacionalismos.
Decía Savater hoy mismo que los nacionalistas no quieren la independencia, si no gestionar la amenaza de independencia. Creo que está absolutamente acertado en el comentario. Y creo que un país no puede vivir permanentemente así.
Como reacción a ésto aparecen estos movimientos que mucha gente tacha de Españolistas, igual que los nacionalismos fueron fortalecidos por la uniformización franquista.
Estos ciclos de retroalimentación demuestran que tampoco hemos evolucionado mucho en 35 años, y que nuestro sistema está mal parido.
Ah! Hariamos bien en no confundir el nacionalismo valenciano con los nacionalismos establecidos en otras zonas. Aquí en Valencia la propia lengua está atacada e ignorada, y la cultura manoseada y desnaturalizada. Aquí hay un nacionalismo cultural y sentimental, que debe ser defendido, y yo lo defiendo. Pero en cuanto este nacionalismo quiera introcudir una alicuota parte de sus reivindicaciones en materia política y soberanista lo rechazaré explícitamente.
Una cosa que hecho de menos de UPyD es un posicionamiento claro en materia económica. Ni siquiera leyendo el programa te aclaras.
Sí que ha hablado de reforma laboral, pero estas dos palabras de por sí no quieren decir nada. De hecho, hasta el gobierno está empezando a habar de esto.
Temo que UPyD comience a defender una política económica liberal. A mi no me gustaría, como ya sabéis.
Pero también creo que UPyD tiene cosas positivas: Es un partido laico, defiende una reforma electoral que me parece adecuada, quiere cerrar el sistema territorial y reformar el senado, etc.
No creo que sea un mal gérmen, aunque sí hay serio riesgo que evolucione por un camino peligroso, como han hecho los liberales alemanes en las dos últimas décadas.
Un saludo.
Siempre me han preocupado aquellas organizaciones políticas cuya existencia estriba en opononerse a... lo que sea. Aquí en Valencia tuvimos en caso así con Unión Valenciana que no era más que una escisión del PP cuya política no era el valencianismo sino en anticatalanismo. Y acabaron todos de velta al PP. Zaplana les dio el estoque definitivo.
ResponderSuprimirUPyD ha buscado su sentido político en la actual coyuntura de odio y enfrentamiento frontal al nacionalismo y para eso no ha tenido más remedio que convertirse en un partido nacionalista español.
Yo, que no soy nacionalista, no puedo más rechazar de plano a una dirigente que como Rosa Díez además de odio a Zapatero -allá ella- muestra el mismo rechazo por mi lengua y por mis propias señas de identidad. Jamás consentiré que nadie me diga lo que debo o no creer, en qué lengua expresarme o como sentirme.
Aparte de eso, en algunas tácticas políticas me recuerda a lo que intento el CDS de Suárez y yo, que viví la experiencia desde dentro, le auguro a medio plazo el mismo destino que tuvo el proyecto personal y personalista de Adolfo Suárez. Y no porque no crea que sea bueno el pluralismo sino porque un partido bisagra como el que persigue sólo puede existir en la indefinición. En cuanto se ve obligado a posicionarse en temas complejos empiezan los problemas y las sangrías internas y electorales.
O se define, se serena y hace política positiva o su final está ya escrito en la misma acta de constitución del partido.